Martes, 18 Diciembre 2018

"José Antonio nunca se hubiera incorporado a la Dictadura de Franco”. El escritor Eduardo López Pascual entrevistado para La Tribuna de España

PUBLICADO EL Miércoles, 05 Diciembre 2018 10:54 Escrito por Javier Navascués Pérez
José Antonio nunca se hubiera incorporado a la Dictadura de Franco José Antonio nunca se hubiera incorporado a la Dictadura de Franco

Pese a estar absolutamente silenciado por las grandes editoriales y por "la prensa del sistema", Eduardo López Pascual es, sin duda, uno de los poetas españoles más importantes del final del siglo XX y los inicios del XXI.

Nació en Baza (Granada), en 1939, crece en Cieza, Murcia, residencia de sus padres, dónde hizo los estudios de Primaria y Bachiller. Estudia Magisterio en la Murcia ¡estudios que finalizó con 17 años, siempre como alumno libre! Ejerció de Maestro de Primera Enseñanza y en la ESO en Ojos, San Javier y Cieza. En 1970 accede a los Institutos Técnicos de Enseñanza Madia y poco después al IES de su ciudad.

 

 

Poeta por vocación, sus poemas tratan de recoger aspectos reales de las vivencias de cualquier persona con un mínimo de sensibilidad.  Autor muy prolífico con más de 50 poemarios publicados como “Buscando otra frontera”, “Raíces de vida inacabada”, “Esta noche recuerdo al Eugenio” y “La memoria que nos queda”. Acaba de presentar otro libro de poesía, “Diario de un ingenuo”. De toda su obra, él dice que se quedaría con unos versos que escribió en el poemario “A un Dios desconocido”, y tal vez un breve poema dedicado al fundador de Falange, José Antonio Primo de Rivera.

 

Eduardo López Pascual firmando ejemplares de uno de sus libros

 

 

Su extensa obra de poesía y prosa, parte de ella de temática falangista, ha tenido el reconocimiento de grandes poetas y escritores como Antonio Carlos González, Miguel Argaya, Alfonso López Gradolí, Josele Sánchez, Dionisia García, Jesús Cánovas o Sorén Peñalver entre otros muchos.

Para nuestro director, Josele Sánchez, existe una obra magistral de Eduardo López Pascual “Proceso a un hombre muerto”, una obra en la que con, con extraordinaria imaginación, López Pascual hace que José Antonio vuelva en la actualidad para volver a ser juzgado por los delitos por los que fue condenado a muerte.

En esta entrevista, Eduardo López Pascual reflexiona sobre su obra poética.

 

¿Por qué es poeta?

Creo que desde mi primera juventud me sentí enamorado por la lectura y, las obras de Verne, Salgari, Stevenson, me llevaron a leer poemarios de los que hablaban mis profesores: Rosales, Panero, los Machado, o los místicos San Juan de la Cruz o Santa Teresa. También me impresionó el maravilloso relato poético de Platero y yo, de Juan Ramón Jiménez. A partir de ahí, quise hacer mis propios versos, sobre todo para decir lo que sentía interiormente del mundo que vivía.

 

¿Qué es para usted la poesía?

Es difícil una respuesta cabal, porque la poesía me parece un ejercicio de observación personal e íntima sobre el paisaje humano interior y del entorno en que se vive a través de un sentimiento verbal e intransferible. La poesía seria así la estética de las palabras relatando una emoción. Los óleos de un cuadro hecho con palabras.

 

¿Qué temas suele tratar en sus poesías?

A tenor de lo que tengo escrito, pienso que mis poemas tratan de recoger aspectos reales de las vivencias de cualquier persona con un mínimo de sensibilidad: Mi primer poemario “Buscando otra frontera” -puro recuerdo-, cuenta mi experiencia en el Frente de Juventudes y el mensaje que se desprende de su exigencia social. Después, intentando un modo personal de expresar la realidad, edito “Un Tiempo para Murcia”, y ya, en plena efervescencia poética, escribo hasta una docena de títulos, entre los cuales cito “Raíces de vida inacabada”, que sale en Valencia, “Hablando a la madrugada de estas cosas”, que me prologa el profesor y gran poeta Aurelio Guirao, “A un Dios desconocido”, que me edita P-R, de Madrid, o “Esta noche recuerdo al Eugenio”. Últimamente la editorial Vitrubio, de Madrid, me publica dos libros de temas muy personales “ Sólo os diré que estoy vivo” y “La memoria que nos queda” . Acabo de presentar el poemario, “Diario de un ingenuo”, con el que cierro por ahora la publicación en poesía.

 

 

Eduardo López Pascual y Josele Sánchez en la presentación de una de sus obras

 

 

¿Ha tenido premios y reconocimiento?

Debo de reconocer que no doy mucho crédito a los jurados que otorgan los Premios, al menos los más importantes y dotados económicamente. Así que nunca he participado en concursos ni certámenes literarios de ningún tipo. Confieso no obstante, que a los 14 años me presenté a un premio que la Delegación Local del Frente de Juventudes organizó sobre San Fernando, que gané, con un trofeo consistente en un bello libro de viajes. Luego, ya de mayor, participé en un concurso de cuentos convocado por el diario Línea, de Murcia, donde obtuve el primer premio con el relato “El cuarto monarca” que consistió en su publicación en el periódico.

Ya nunca más volví a entrar en el circo de los Premios. Sin embargo si valoro el reconocimiento de grandes poetas y escritores como Antonio Carlos González, Miguel Argaya, Alfonso López Gradoli, Dionisia García, Jesús Cánovas  o Soren Peñalver, por citar a unos pocos, que me han hecho una muy positiva crítica sobre mi poesía. También puedo señalar las reseñas que aparecieron en la gran revista El Ciervo, de la capital catalana, Barcelona.

 

¿Cuál es el poema suyo favorito?

Pues no le puedo decir que poema es el mío. Son como los hijos de cada uno, no podemos discriminar a ninguno. Acaso, porque me motivaron mucho, podría nombrar unos versos que escribí en el poemario “A un Dios desconocido”, y tal vez un breve poema dedicado al fundador de Falange, José Antonio Primo de Rivera.

 

Háblenos de su poesía de tema falangista...

Naturalmente como falangista que me considero, opción que elegí desde los diez años en el Frente de Juventudes, y las Falanges Juveniles, que impregnó toda mi vida social y política, quise trasladar esa convicción a la poesía o la prosa, en la que personalmente pudiera  hacer; algo que llevé  a cabo en dos o tres poemarios de los que cito en primer lugar “Esta noche recuerdo al Eugenio”, como un homenaje al genial escritor Rafael García Serrano, y tras este libro publiqué “Versos proscritos”, editado por Tarfe, de Oviedo, En prosa, la producción literaria es más prolija y puedo nombrar novelas como “Libre”, “Los años que vinieron inexplicablemente” y “El autobús de las 7 no ha llegado”.

La asociación joseantoniana JUNTOS, me publicó la novela semibiográfica “Testigo directo. 10 años en el Frente de Juventudes”, “La tristeza del falangista”, (Editorial Punto rojo, Sevilla), “La conspiración de la calle del Pez” (una historia sobre Falange española de las JONS (Auténtica) en los años de la transición (Editorial P-R). Tengo también a mis espaldas un libro documento. “Proceso a un hombre muerto”, (Editorial Enr), Barcelona, o una novela sobre el poeta Miguel Hernández, titulada “Conversaciones con Miguel Hernández- un falangista con el poeta” (publicada por la editorial P-R, de Madrid). Tengo escrito varias obras de Teatro breve: “Federico al revés”, (otra versión diferente a la que nos han ofrecido del genial García Lorca, publicada en los EE.UU), “El puente” acerca de la tragedia en los Balcanes, o “Una tarde en casa de los García”, sobre la deriva separatista en Cataluña.

Al margen de mi travesía como escritor, me embarqué desde hace treinta años, en una aventura constante de impulsar la cultura en todas sus facetas, y así fundé con otros amigos y camaradas la Asociación Pueblo y Arte, creamos los Premios Internacionales de Poesía Luys Santamarina, que cumplen su 21 aniversario, o el Foro Azul, para presentar a numerosos autores y conferenciantes.

 

 

La Falange representa una solución democrática viable para acabar con la injusticia estructural de España

 

 

¿Qué representa en su vida la Falange?     

Para mí la Falange es la respuesta a todas mis reivindicaciones personales, sociales y de patria, porque refleja una solución a los grandes retos del mundo actual. Una consideración trascendente del hombre (portador de valores eternos); una solución democrática y viable a la injusticia estructural de la sociedad, (un nuevo concepto para evitar la lucha de clases) y un compromiso fiel a nuestra historia como patria y como nación (España es una unidad de destino en lo Universal) todavía vigente. Las máximas o consignas de José Antonio marcaron mi conducta como ciudadano.

 

José Antonio, una vida corta al servicio de un ideal...

Efectivamente, tres años de vida política fueron muy pocos para desarrollar un ideario tan novedoso y amplio, tan rico y complejo, que de alguna manera recogía el filósofo falangista Muñoz Alonso en su libro “Un soñador para un pueblo”, como el que el fundador y líder de Falange Española, quería implementar en nuestra nación, de tal modo, que con toda seguridad, el líder falangista, de vivir más tiempo, hubiera defendido con más precisión algunas de sus propuestas más radicales. Y pienso, por ejemplo, en su negativa a los partidos políticos, que yo entiendo se refería a un tiempo y a una situación muy concretas; o la indefinición entre derechas e izquierdas, cuando su programa social era claramente de izquierdas. Eso sí, de una izquierda con espíritu humanista, al estilo Emmanuel Mounier, y decididamente española.

 

¿Cómo se podría aplicar el ideal joseantoniano de la Falange a la política actual?

Entiendo que de acuerdo con las normas democráticas reconocidas por el mundo civilizado. No en un sentido revolucionario al modo de tiempos pasados, sino como decía el filósofo Aranguren, en otro tiempo cercano al falangismo-, José Antonio puede llegar al pueblo español con el compromiso constante, pero sin prisas, de transformar un Estado injusto de acuerdo con las formas que cualquier democracia ofrece hoy día. Para ello se podrían legislar leyes que se dirijan hacia la propiedad de los medios de producción en los trabajadores, empezando por la pequeña industria y negocios familiares, los autónomos con trabajadores a su cargo, la empresas de corte municipal, etc.

Desde luego implantar un régimen fiscal que tuviera en cuenta la realidad de una sociedad ahogada en impuestos abusivos, hechos para mantener a una pléyade de subvencionados, o crear una red de instituciones de crédito que tienda a conceder las ayudas para reconocer las necesidades más perentorias, aunque fueran conviviendo con los bancos tradicionales. Y como colofón, todo, sobre el principio democrático de libertad e igualdad de todos los ciudadanos. 

 

 

José Antonio nunca se hubiera incorporado a la Dictadura de Franco

 

 

¿Qué diferencias hay entre la llamada Falange auténtica y las otras Falanges?

Desde luego lo que yo expongo aquí no es la respuesta oficial de Falange Auténtica, de la que me considero un sencillo militante de base, por lo tanto es una opinión personal pero, que estoy seguro corresponde al criterio del partido. En esto, seré respetuoso con las demás organizaciones que se dicen falangistas, pero declarando mi absoluta discrepancia con sus métodos, sus discursos y gran parte de sus propuestas. Creo que las diferencias con ellas son claras y evidentes: Falange Auténtica cree en la democracia (que no significa que no tenga que perfeccionarse, corregirse); somos demócratas. Y, por supuesto, consideramos a los partidos políticos, como un elemento más, junto a los entes naturales de la sociedad; familia, sindicato, municipio, en la construcción y permanencia de la sociedad de las naciones, tal como defendía el Profesor universitario Alberto Montoro.  Personalmente no creo que Falange defienda eso de ”No somos de derechas ni de izquierdas” Yo creo en una izquierda nacional y humanista. Por último diría que no aceptamos el lenguaje ultramontano que emplea, así como una actuación inconveniente para la época que vivimos. Dicho todo esto con el mayor de los respetos.

 

    

 

El falangismo ¿se integró bien en el Régimen de Franco?

Se integró demasiado bien. Y de ahí vienen las graves diferencias entre los falangistas de todas las épocas. Nosotros pensamos que José Antonio nunca se habría incorporado, como hicieron muchos de sus seguidores, en un régimen dictatorial y liberal capitalista, como fue el Estado que creó el General Franco. La excusa de que se vivía en un tiempo de reconstrucción nacional no vale para siempre, y menos aceptando prebendas en un Gobierno que no iba a realizar el programa falangista. Luego, la represión política, injustificada en gran medida, no correspondía al espíritu que preconizaba el fundador, ni Hedilla, ni los decepcionados de la Falange de la primera hora, ni, lógicamente, nosotros militantes de Falange Auténtica. No ayudaremos a la profanación de la dignidad del dictador, en una acción netamente vengativa y sectaria, pero nos sentimos totalmente extraños a su figura y a su persona.

 

¿Es descabellado pensar que el nacionalsindicalismo estaría, para usted, cercano a Podemos?   

Como usted sabe muy bien, hoy todos los partidos políticos, y me atrevería a decir que todas las ideologías, tienen muchas cosas en común. En sus programas, por muy diferentes que parezcan, siempre se encuentran postulados y declaraciones muy afines, cuando no prácticamente calcados, y, es lógico que por ejemplo, Podemos y Falange tengan en sus programas- aun de forma general-, algunas propuestas intercambiables. Sobre todo en el aspecto social y económico- ¿Quién no aprobaría un salario más justo? ¿Qué partido se atrevería hoy a discriminar por razón de sexo o cultura? Ni siquiera las fuerzas extraparlamentarias se arriesgarían a plantear estas cuestiones. Entonces, claro que hay cosas en Podemos- como en otros partidos-, en las que podíamos coincidir, sin embargo, su idea iconoclasta de la vida, su materialismo explícito y un sentido revanchista de la política- además de sus propuestas sobre la vida y la muerte, o su obsesión antirreligiosa-, nos hace completamente incompatibles.

 

¿Quiere añadir algo más?

Nada más. Solo agradecer la oportunidad que me brinda La Tribuna de España para, desde mi única responsabilidad, exponer unas cuantas ideas sobre lo que pienso y siento como miembro de la gran familia que es Falange Auténtica, una opción nacionalsindicalista que procura llevar un mensaje fiel de lo que hoy es y podrá ser el verdadero ideal joseantoniano, ofrecido hace más de ochenta años, por un hombre excepcional en lo personal y en lo político que es José Antonio. Sólo eso, José Antonio.

 

Una entrevista de Javier Navascués Pérez para La Tribuna de España

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