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Josele Sánchez: "Sólo tengo miedo a morir estando en deuda con Dios". Entrevista al director de La Tribuna de España

PUBLICADO EL Domingo, 09 Diciembre 2018 13:55 Escrito por Javier Navascués Pérez
Josele Sánchez: "Sólo tengo miedo a morir estando en deuda con Dios" Josele Sánchez: "Sólo tengo miedo a morir estando en deuda con Dios"

No ha resultado nada fácil a este periodista entrevistar a Josele Sánchez y no sólo por lo complicado de hacer una entrevista a tu propio director, sino porque él no tenía ningún interés en que esta entrevista se publicara. Ha tenido que ser mi insistencia, y mi deseo de incorporar una entrevista con un personaje tan mediático como Josele Sánchez al pequeño patrimonio profesional de entrevistas a personalidades que estoy haciendo -en La Tribuna de España y en otros medios con los que colaboro- lo que ha terminado por convencer a Josele para acceder a ser entrevistado. 

 

 

 

No voy a presentar a Josele Sánchez porque su trayectoria (exilio incluído) es de sobra conocida por los lectores de La Tribuna de España.

Sólo añadiré que esta entrevista se ha realizado telefónicamente ya que nuestro director -como ya es sabido por todos ustedes- se encuentra exiliado, por motivos de seguridad, fuera de España (en Portugal, y lo digo porque él mismo lo ha hecho público)

 

 

Usted desde pequeño cuando iba al colegio, ¿tenías tantas agallas como ahora?

Yo fui un niño pecoso, precoz y preguntón que escribí mi primer cuento cuando iba a tercero de EGB. El profesor, don Ricardo (nunca me olvidaré de él por lo pésimo docente que demostró ser) me lo pilló en clase de matemáticas; además de darme una bofetada que hasta me hizo sangre en la nariz, me rompió el cuento. Un niño que con 8 años ya escribía cuentos era para haberlo mimado y haber sabido explotar esas cualidades literarias que ya despuntaban y que un mal maestro no supo ver. Por lo demás fui un niño muy poco fácil para mis padres (el tercero de 5 hermanos), me metía todos los problemas y pisaba todos los charcos.

 

¿Protegía al débil?

Siempre, aunque me esté mal decirlo. Ahora es la moda usar sajonismos para todo, ahora lo llaman “bullying”, pero el acoso escolar ha existido siempre. El “gordinflón” de la clase, el “gafotas”… la de veces que me he liado a bofetadas por defenderlos. Debe ser algo que llevas en el ADN. Recuerdo que en las películas de indios siempre acababa llorando porque no quería que ganara El Séptimo de Caballería. Siempre he estado con los perdedores. Acaso por eso debo ser un perdedor. En la guerra de Las Malvinas estaba con Argentina. Siempre he estado a favor de los saharauis y de los palestinos (mucho más habiendo vivido dos intifadas). Encima soy forofo del Valencia C.F. (fíjate que no digo del fútbol, sólo del Valencia C.F.). Me hice socio -con mi hermano- cuando el Valencia bajó a segunda división. Y después de sufrir el infierno futbolístico de la segunda división, viví el sueño de llegar a dos finales de Champions League (París y Milán), teniendo que viajar desde la otra punta del mundo: estar a punto de tocar el cielo con las manos, para acabar perdiéndolas también. De adolescente, con solo 14 años, ya me enamoré del pensamiento joseantoniano. Imagina, ser de Falange Española de las JONS (Auténtica) siendo solo un chiquillo y vivir su derrota, no solo por la mínima repercusión que tuvimos a nivel nacional, sino porque el francofalangismo acabó con el sueño de un partido falangista democrático y fiel a la doctrina del mejor hombre que ha existido en la historia de España. Y cómo no, también fui un perdedor en amores desde bien joven. La primera mujer de la que me enamoré acabó dejándome por otro cuando siquiera había dado tiempo a iniciar la relación. Todo eso me enseñó a ser fuerte, a no exteriorizar sentimientos, a enfrentarme a todo sabiendo que podía cargar con mi dolor y con el de otros más frágiles que me rodeaban...

 

¿Qué quería ser de niño?

Periodista. Desde que tengo uso de razón. Ya jugaba a retransmitir lo que ocurría en el mundo. Las primeras imágenes que recuerdo de un Alfonso Rojo jugándose el gaznate en la Revolución Sandinista. La Guerra de las Malvinas... Quería ser periodista y tenía claro que quería ser reportero de guerra.

 

Y acabó siendo periodista...

Mi padre no quería que fuera periodista porque decía que de eso no se comía. No le faltaba razón. Cuando eres un periodista que no te vendes al sistema, comer comes, pero poco y mal. Como mi padre no quería que estudiara periodismo me matriculé en Empresariales. Y cuando acabé primero de Empresariales me matriculé en periodismo; a mi padre no le importaba mientras aprobara empresariales. Así que, año a año, fui sacando ambas carreras. Con 22 años me licencié en Ciencias Empresariales y, un año después, acabé también la carrera de periodismo.

 

 

Soy un periodista con apellido. Soy un periodista cristiano

 

 

 

¿Qué es para usted el periodismo?

Periodismo es contar lo que sucede y otros no quieren que se sepa. Pero, además, yo no soy un periodista sin más: soy un periodista con apellido. Soy un periodista cristiano. Por eso mi trabajo es un apostolado en defensa de la verdad y la justicia como categorías permanentes de razón. Un trabajo que todos los días pido a Dios que sea para transformar la sociedad y no para mi propia vanidad. Además hago el periodismo en que creo, un periodismo que emana del pensamiento humanista cristiano y que es inequívocamente patriota, es decir, que defiendo -por encima de todo- la unidad de España y la justicia social, una España que sea especialmente generosa con los más desfavorecidos, con aquellos que lo único que tienen es la ciudadanía española. La patria debería ser eso, la madre que jamás abandona, la que protege a sus hijos más débiles como una leona defiende a sus cachorros. Todo lo demás es patrioterismo tan propio de la derechona de siempre, de los caciques, de los terratenientes, de los que huelen a incienso y misa diaria, de los que hacen de la caridad un acto de promoción personal y a los que –como dice el Evangelio- Jesús llamó “hipócritas, fariseos y sepulcros blanqueados”. Fíjate que en todo el Evangelio sólo hay un episodio en que Jesús se muestra violento: cuando echa a patadas a los falsos religiosos diciendo: “habéis convertido la Casa de Mi Padre en una cueva de ladrones y mercaderes”.

 

¿Se considera un periodista de raza?

Eso no debo decirlo yo sino el público que me sigue. Lo que sí puedo asegurarte es que la insumisión ante los poderosos, la defensa de los más desfavorecidos, la búsqueda de la verdad y la defensa de quienes padecen de injusticias (abusos sexuales, violaciones, robos financieros, injusta retirada de la tutela de los hijos…), todo eso lo llevo en mi ADN. No tengo ningún mérito. Me parieron así, revolucionario, porque revolución (el cristianismo auténtico es la mayor doctrina revolucionaria) no significa violencia, sino transformación profunda y radical de las injustas estructuras políticas, económicas y sociales, y búsqueda de un orden justo para que la gente sea feliz y devolver al hombre el sentido de los transcendente.

 

 

¿Qué diría a los que piensan que se toma el periodismo demasiado a pecho?

Yo me tomo a pecho hasta una partida de dominó. Es mi manera de ser. En cualquier cosa que hago lo pongo todo. Pero además, y utilizando una frase de José Antonio “la vida no merece la pena vivirse si no es para entregarla al servicio de una empresa grande”. Yo no dejaré ninguna herencia material. Mis libros no pasarán a la historia de la literatura española. Mi paso por el mundo no dejará ninguna huella más que en mis seres queridos. Pero si he conseguido que alguien se compromete en valores idénticos, si mi trabajo ha contribuido a resolver injusticias o a hacer saber a la sociedad lo que silencia “la prensa del sistema” ya habrá valido la pena. Hay quien denuncia las fotos que publico por ser demasiado escabrosas. Es que es eso lo que pretendo, hacer a la gente que se le caiga las lágrimas viendo lo que hay. En las casas de la burguesía, de los falsos cristianos, los patrioteros (que no patriotas) no pueden verse cadáveres calcinados, imágenes de niñas violadas o ciudades arrasadas por bombardeos cuya munición ha sido fabricada en España y vendida a dictaduras árabes; está prohibido ver imágenes de españoles buscando en los contenedores de basura cuando se goza de calefacción y aire acondicionado, cuando se dispone de una nevera repleta de alimentos -incluso innecesarios-. Claro que me tomo el periodismo a pecho, claro que quiero amargar la comida o la siesta de los españoles. Por supuesto que pretendo que la gente no mire hacia otro lado y vea lo que realmente está ocurriendo.

 

¿De verdad que merece la pena jugarse la vida?

Te he citado antes una frase de José Antonio que vuelvo a repetirte: “la vida no merece la pena vivirse sino es para entregarla al servicio de una empresa grande”. Me he tenido que ir de España para evitar que me maten. Por supuesto que no pretendo que me metan un tiro entre ceja y ceja y haré, cuanto esté en mi mano, por evitarlo. Pero al final uno está en manos de Dios y será lo que Él disponga. Lo que te aseguro es que creo tanto en lo que hago, creo tanto en lo que denuncio y que hace que mi vida corra de verdad peligro, que no temo a nada ni a nadie. Sólo temo por mi familia, que no tiene nada que ver con esto, que no tienen que pagar ninguna consecuencia por las decisiones y los compromisos personales que yo haya adoptado. Por eso, precisamente, he puesto tierra de por medio. Y no sabes cuánto duele, y más cuando (gracias a unos padres que están en el cielo y a los que nunca agradeceré bastante los valores que nos infundieron) nosotros somos muy, muy familiares. Cinco hermanos, cada uno con sus hijos (de mi familia directa no voy a decir nada para no dar pistas a “los malos”) que formamos una macrofamilia muy unida. La distancia duele como un puñal que te atraviesa el alma, pero es imprescindible para evitar que ninguno de los míos corra ningún peligro por mi causa.

 

Hábleme de su familia...

Me va a perdonar que esta sea la única respuesta que eluda. Por motivos de seguridad no voy a dar ningún dato respecto a los míos. Estoy seguro que usted lo entiende y que lo comprenderán los lectores de La Tribuna de España.

 

Le entiendo perfectamente. Su familia, sus amigos, ¿no le han dicho que no se meta en temas peligrosos?

Tantísimas veces que me han dejado por imposible. Creo que no solo me respetan sino que incluso admiran hasta dónde llevo la lealtad a mis principios. En cualquier caso esto es como un apostolado y uno adopta decisiones que puede que los tuyos no compartan, pero no pueden sino respetarlas

 

Molestar a los poderosos suele salir caro... incluso puede costar la vida.

¿A mí me lo vas a decir? He tenido la oportunidad ¡y es, tal vez la experiencia más fuerte que haya podido vivir en mi vida! de entrevistarme con el sicario contratado para asesinarme. Cara a cara con un tipo que ni te conoce, ni tiene nada contra ti, pero que por 12.000 euros iba a quitarte de en medio. Y tuve la inmensa suerte (no es suerte, fue que Dios así lo dispuso) que el día y la hora elegido para asesinarme no fuera el adecuado y le saliera mal a quien había pagado por acabar conmigo... Ya ves, ¡y mi sicario se quejaba de que sólo percibió la mitad de “su salario”!, perdió 6.000 euros por no poder “rematar la faena”.

 

 

Sólo tengo miedo a morir estando en deuda con Dios

 

 

 

¿Tiene miedo a morir?

Ninguno. Todos tenemos que morir. Tengo miedo a morir estando en deuda con Dios. Ese es el mayor problema de mis enemigos. Es muy difícil combatir a quien no teme las consecuencias. Por supuesto que no tengo vocación de héroe, ni tengo ninguna intención de que me maten. Pero morir hemos de morir todos. Lo malo no es morir: lo que no podría sobrellevar es la condena de vivir siendo un cobarde.

 

¿Cómo le ayuda su fe a afrontar la muerte y el peligro?

Mi FE (y no es casual que escriba ambas letras con mayúsculas) no me ayuda a vencer el miedo a morir: me ayuda a vivir día a día. Yo madrugo mucho. A las 5 de la mañana estoy en pie porque antes de empezar a trabajar necesito hacer mis oraciones y meditación. En mis oraciones, todos los días, le pido a Dios que me de inteligencia para saber qué debo contar al mundo. Le pido que me ayude a combatir mi mayor pecado, la vanidad, y que lo que haga no sea para reconocimiento propio sino como servicio a los demás. Y le pido fuerzas para aguantar lo que me venga. Dios tiene su propio plan que muchas veces no entiendo; pero es que si entendiéramos por qué Dios hace las cosas ya no necesitaríamos a Dios. Por la razón uno llega a la negación de Dios. Por eso durante muchos años he sido agnóstico (no ateo, matizo, sino agnóstico). No negaba la existencia de Dios pero no tenía ninguna constancia de su presencia. Pero hay un salmo en la Biblia que dice “si hoy escucháis su voz, no endurezcáis el corazón”. Acaso durante casi dos décadas tuve demasiado duro el corazón o la sordera (por cierto, sordera que de verdad padezco) me hacía no escuchar a Dios. Pero un día lo hice. Y reencontré a El Jefe; y desde entonces toda mi lucha (que ya existía antes de recobrar la FE que un día perdí) tengo una fuerza de la que antes carecía. Sólo por lo que te ahorras en antidepresivos ya vale la pena tener FE. Y para acabar de responder su pregunta –que es muy importante y está muy bien planteada-, la FE me hace saber que hay vida después de la vida. Recuerdo el catecismo de pequeño que decía “¿Quién es Dios?  Dios es nuestro padre que está en los cielos, que premia a los buenos y castiga a los malos”. Con todo el dinero que tiene la inmoral Ana Patricia Botín –por citarte un ejemplo-, Dios no puede tener previsto lo mismo para ella que para mí. O para el diputado pederasta Odón Elorza. O para la juez pederasta Sofía Díez García. Ellos pueden tener todo el poder aquí pero también morirán un día. Vuelvo al catecismo que aprendí de pequeñito: “Dios es nuestro padre que está en los cielos, que premia a los buenos y castiga a los malos”.

 

 

¿Cómo voy a callar ante la violación de menores por parte de gente notable de la sociedad?

 

 

 

Denunciar la corrupción económica y la pederastia dos de sus fijaciones. ¿Por qué?

Porque son los mayores delitos que puedan existir. Resulta que tras la corrupción del Banco de Santander está su participación en el narcotráfico ¿Cuánta gente ha muerto por esas drogas de las que –lavando un dinero manchado de sangre y repleto de cocaína- se ha enriquecido aún más la familia Botín? ¿Cuánto dolor en cuantos cientos de miles de familias ha causado esa avaricia desmedida de quienes han utilizado el dinero del narcotráfico para blanquearlo y aumentar sus fortunas? Y si hablamos de pederastia, donde la sociedad prefiere mirar hacia otro lado que ver lo que está ocurriendo (mientras no les ocurra a sus hijos, por supuesto) ¿Cuántas vidas han sesgado desde muy niños unos bastardos que encima son considerados como gente importante por esta sociedad? ¿Cómo -y aún más, siendo periodista- voy a callar ante el abuso, el secuestro, la violación y hasta el asesinato de menores por parte de políticos, jueces, fiscales, notarios y gente notable de la sociedad? La corrupción económica, la mafia judicial, la pederastia… no son fijaciones mías: son una cruzada periodística que he emprendido junto a mis redactores de La Tribuna de España y que dan sentido a mi trabajo y a mi propia existencia. Sólo por investigar y denunciar estos casos que silencia “la prensa del sistema” ya ha valido la pena ser periodista. Sean cuales sean las consecuencias que esto me depare.

 

Son dos de las grandes lacras de la sociedad...

Son las mayores lacras de la sociedad. En España se ha instaurado un sistema basado en la mentira, durante 40 años, en que el español desconoce la verdad de hechos de absoluta trascendencia. Toda la verdad sobre la monarquía, sobre los atentados de falsa badera (el de los abogados laboralistas de la calle Atocha que dio inicio a la Transición, el del 11 M o el de Las Ramblas y Cambrils en Cataluña), sobre el intento de Golpe de Estado del 23F dirigido por el propio Rey Juan Carlos I (que después quedó como el bueno de la película), sobre el “crimen de Las Niñas de Alcácer, sobre los asesinatos de los espías de CNI en Iraq, sobre la mayor trama de secuestro, torturas, violación, grabación de material pedófilo y asesinatos en la historia de nuestra patria y que jamás ha sido juzgada, “el caso Bar España”, sobre las muertes -aparentemente naturales- de Emilio Botín, Miguel Blesa o el fiscal Maza, sobre Lucía Vivar ¡que ya nadie se acuerda! una niña ¡de tres añitos! que se empeñan en hacernos creer que anduvo de noche ¡durante 8 kilómetros! por las vías del tren (y en la autopsia aparecen unos pies, sólo cubiertos por unas sandalias, completamente limpios de hollín, o de grasa tras 8 kilómetros de andar entre las vías) y que te has de tragar la versión oficial de que se durmió con la cabecita sobre la vía y fue impactada por un tren a 80 kilómetros por hora que casi ni despeinó a la pequeña… Claro que son las lacras de la sociedad, las que silencia "la prensa del sistema".

 

Y usted una vez empieza una investigación, quiere llegar hasta el final caiga quien caiga...

Al menos lo pongo todo de mi parte. Si no llego a más es porque Dios no me ha dado más luces y porque a un medio tan humilde como el nuestro nos faltan medios económicos y recursos humanos. Pero cuanto de mí dependa lo pongo todo porque, ya le he dicho: no se trata de un trabajo sino de toda la razón de mi existencia. No tengo ningún mérito. No sé vivir sin denunciar lo que pasa a mi alrededor y que otros no quieren que se sepa.

 

¿Se considera un franco tirador?

No. Pero sí me considero, desgraciadamente, una rara avis en mi profesión. Lo que debería ser la obligación de todo periodista, denunciar la injusticia, buscar la verdad y publicarla, se ha convertido en una heroicidad. ¿Imagina que se considerase un héroe a un médico por el hecho de curar a sus pacientes, a un maestro por enseñar a sus alumnos, a un piloto por pilotar un avión? Lo que hago no es motivo de admiración, es simplemente la obligación de un periodista. Lo que ocurre es que en esta profesión, lel 95% de mis colegas sólo son es felpudos del poder. El periodismo de “la prensa del sistema” es despreciable, es vomitivo. La inmensa mayoría de mis compañeros en España han convertido al periodismo en la profesión más despreciable que existe.

 

¿Se siente o ha sentido solo?

Sólo jamás. Muy poco acompañado siempre. Y traicionado en muchas ocasiones. Pero siempre he tenido gente al lado y detrás de mí jugándoselo todo por lo que defiendo y valorándome muy por encima de mi propia valía (y no es una declaración de falsa modestia, sino un reconocimiento sincero de quien bien conoce sus propias limitaciones). Y, ahora mismo, tengo dos millones y medio de lectores que creen en el trabajo que hago ¿Puedo defraudarlos? ¿Puedo renunciar a mis principios? Podré equivocarme; pero jamás daré razones para que mis lectores piensen que soy “otro más”, que he acabado por venderme al sistema.

 

 

Si tuviéramos más medios llegaríamos mucho más lejos. Lo nuestro es la batalla de David contra Goliat

 

 

¿Le gustaría estar más acompañado en La Tribuna de España?

Evidentemente. Si tuviéramos más recursos humanos y más medios tecnológicos llegaríamos mucho más lejos. Diariamente recibo (y le aseguro que no es una exageración) cientos de correos de gente contándome casos personales muy graves que no puedo investigar porque no tengo más tiempo, ni más redactores. Hacer este periodismo al margen del sistema, en realidad el único periodismo antisistema (el auténtico antisistema no es el perroflauta sino quienes nos enfrentamos al “pensamiento único”) es muy difícil, ya que carecemos de propaganda institucional y de publicidad de las grandes compañías. Sólo nos mantenemos de la publicidad de Google y de las aportaciones de algunos lectores. Y esto cuesta mucho dinero. Además de que los periodistas (aunque sea poco y mal) comemos tres veces al día, las investigaciones cuestan dinero, los medios tecnológicos cuestan dinero. Es una batalla de David contra Goliat luchar contra “la prensa del sistema” que dispone de medios y redactores que multiplican por cien, o por mil, los recursos de los que disponemos. Pero a veces David vence a Goliat y La Tribuna de España está codeándose en número de lectores con diarios digitales pertenecientes a grandes grupos de comunicación y que cuentan con un centenar de redactores. Algo estaremos haciendo muy bien o Dios, definitivamente, está de nuestro lado…

 

Hasta qué punto piensa que tiene repercusión La Tribuna de España en la opinión pública...

Mucho más de la que cabría soñar en nuestras previsiones más optimistas. Y mucho menos de lo que España necesita para convertirnos en una verdadera herramienta para despertar las conciencia de una sociedad aborregada por la telebasura y adoctrinada (desde las escuelas, institutos y universidades, hasta las campañas públicas, las series televisivas, las películas y los debates e informativos de medios de comunicación).

 

Se considera en cierta manera como Indiana Jones, sólo ante el peligro (el sistema)...

Ya le he dicho que no tengo vocación alguna de héroe. Ni madera, ni cualidades para liderar nada. Lo que si pretendo es que cuando muera y Dios me pida cuentas mi balance entre debe y haber sea satisfactorio. Esto es como la parábola de “los talentos” de la Biblia. El problema no es hasta dónde llego ni cuántos se suman a mi lucha. Mi única responsabilidad es saber si he puesto todas las cualidades que Dios me ha dado en esta causa. Claro que me gustaría que fuéramos miles. Pero me conformaría con cientos. O con una cincuentena. Fíjese, sólo con una decena de periodistas decentes y comprometidos hasta las cachas con buscar la verdad y contarla ¡le pese a quien le pese! esta sociedad despertaría. Pero eso ya no depende de mí. Mi responsabilidad es ponerlo todo en este periodismo alternativo y disidente. Allá cada periodista con su conciencia.

 

 

El tratamiento de "la prensa del sistema" sobre el éxito de Vox me resulta despreciable

 

 

 

En el momento de mayor éxito de Vox usted continua implacable dándole duro...

Vamos a ver, si yo siempre le he dado duro al PSOE, PP, Ciudadanos, Izquierda Unida, Podemos… ¿por qué no habría de hacerlo con Vox? Ahora hay mucho patriota, que en realidad no son más que pobres gilipollas (y es que en esta nación no cabe un imbécil más) que me acusan de podemita cuando me meto con Vox… ¿Podemita yo? Deme usted una sola razón de por qué habría de silenciar de Vox cuanta corrupción e indecencia conozco, si jamás lo he hecho con ningún otro partido político. ¿De verdad aún no se han enterado, después de tantos años de presencia pública en medios de comunicación, que yo no estoy a favor ni en contra de ningún partido en concreto? ¿Cómo tengo que explicar que estoy en contra del propio sistema de partidos políticos? ¿Cómo tengo que decir que lo que me gustaría eliminar no es el bipartidismo sino la partitocracia? ¿Cómo he de escribir para que se me comprenda que la corrupción es una metástasis que afecta a todos los partidos? ¿Cómo explico, de nuevo, que para mí la solución no está en cambiar un partido por otro, sino en acabar con el Régimen del 78, en poner fin al sistema de partidos políticos que ha llevado a España al borde del precipicio territorial, económico y moral?

 

¿Nadie de Vox le ha dicho que pare?

Por supuesto. Y del PP. Y de Izquierda Unida, Y de Podemos. Y del PSOE. Hasta de ADÑ, la coalición patriótica que se presenta a las Elecciones Europeas y que muchos (absolutamente equivocados) piensan que es lo que yo defiendo. Es que el periodista que se lleva bien con los partidos políticos es –perdone la expresión escatológica- una mierda de periodista

 

Muchos patriotas apoyan a Vox porque, pese a todo, piensan que es el único voto útil...

Allá cada cual con lo que hace. Es la vieja frase de “apoya y vota al más decente y si no lo encuentras, abstente”. Yo respeto absolutamente lo que los españoles quieran. Cada pueblo democrático merece el gobierno que tiene. Y por supuesto los 400.000 andaluces que han votado a Vox me merecen el mismo respeto que quienes han votado a otras candidaturas, que quienes han votado nulo y que quienes se han quedado en su casa (que es una farsa eso de que quien no vota no tiene derecho a protestar; la abstención es una opción política absolutamente democrática). Es más, pese a todo lo que he denunciado de Vox, de los dirigentes de Vox, ya me he pronunciado en contra de “la prensa del sistema” que muestra que los votantes de cualquier candidatura merecen su respeto, pero los 400.000 españolitos andaluces que han decidido votar a Vox son la peligrosa extrema derecha. Creo que soy el único medio “patriota” que ha denunciado todas las tropelías de Vox; por eso aún tiene más mérito y más veracidad mi denuncia de unos medios de comunicación (por cierto, los mismo que decidieron otorgarle a Vox una presencia inusitada, acaso pensando que no sacarían nada y que contribuiría a quitar votos al PP y a Ciudadanos, para mantener el caciquismo socialista en Andalucía) que se alarman porque con Vox llega la ultra derecha a España. El tratamiento informativo de “la prensa del sistema” sobre el indudable éxito que ha tenido VOX en los comicios electorales andaluces me resulta despreciable. Y ¡ojo!, que nadie crea que ahora le hago guiños a Santiago Abascal, ni que pretendo reconciliarme con Vox, a quien seguiré denunciando cada vez que tenga motivos para ello.

 

¿Qué tendría que cambiar en VOX -según usted- para que fuese de su agrado?

No sé qué importancia pueda tener para España lo que Josele Sánchez cambiaría de Vox o de cualquier otro partido; pero ya sabe que jamás dejo una pregunta sin contestar. Así que ahí va todo lo que cambiaría de Vox. De Vox lo cambiaría absolutamente todo. Los dirigentes (empezando por Santiago Abascal) su procedencia de la política profesional, su demostrada indecencia moral para cobrar estratosféricos salarios del erario público. Su neoliberalismo. Su patrioterismo (que no es patriotismo), es decir, su modo de entender España sólo como una unidad territorial y no como la defensa de los más desfavorecidos. Su derechismo (me da igual si ultra o no ultra) es decir, su pertenencia al pensamiento conservador liberal, al que llevo enfrentado toda mi vida. Su pro-sionismo. Su posicionamiento felpudo ante el Estado de Israel. Su irregular financiación. Su europeísmo, su posicionamiento a favor de seguir perteneciendo a la Unión Europea. Su constitucionalismo, es decir, aceptar el actual marco político. Y su amor por la monarquía, para mí, principal culpable de todos los males que acechan a España. ¿Le parece poco?

 

 

No hay 400.000 afiliados de Vox. Hay 400.000 andaluces que no quieren un nuevo partido sino el final del caciquismo socialista, acabar con el sistema de partidos, poner fin al Estado de las Autonomías y al Régimen del 78

 

 

 

Hable de todo lo bueno que tiene Vox

Sus 400.000 votantes. Fíjese: cuando Felipe González ganó por primera vez las elecciones, en España no había 10 millones de socialistas; en España había 10 millones de honrados españolitos que creyeron en eso de “el cambio”, pero que no querían cambiar un sinvergüenza como Adolfo Suárez por otro llamado Felipe González. Querían un cambio verdadero en las estructuras políticas, económicas y sociales, querían no entrar en la OTAN, querían la conservación de la industria siderúrgica, del sector ganadero, del pesquero… todo lo contrario a lo que hizo el PSOE. Cuando Podemos alcanzó 5 millones de votos en la Elecciones Generales, no había 5 millones de perroflautas: hubo 5 millones de españoles honestos que querían “acabar con la casta y conquistar el cielo por asalto”; todo lo contrario al casoplón que se compró Pablo Iglesias y al venezonalismo bolivariano en que ha convertido la política española.

Lo mejor de Vox son los 400.000 andaluces que les han votado, los que de verdad quieren que en España se acabe con el suicidio del golpismo en Cataluña, que se ponga fin a la islamización de la sociedad, que se termine la política de “puertas abiertas” e inmigración descontrolada, que están hasta las narices de la ideología de género y que quieren la regeneración política de España... los 400.000 votantes de Andalucía que no sueñan con un nuevo partido que chupe de la teta del estado, sino con que llegue alguien que ponga fin al sistema de partidos, al Estado de las Autonomías y al Régimen del 78.

 

 

El éxito de Vox es una jugada maestra del Estado. "La disidencia controlada" evita que surja una auténtica opción identitaria como ocurre en el resto de Europa

 

 

 

¿Cómo ve grupos como ADÑ o PxC pueden llegar a tener en un futuro unos resultados como los de Vox?

Lo veo francamente imposible.

El Estado precisa de “disidencia controlada. Tras el 15M vieron que un sector muy importante de la población se iba a radicalizar por la izquierda y que otro sector cuantitativamente considerable de la derecha se iba a ir a la abstención hartos de tanta corrupción en el PP. Entonces el propio Estado decidió convertir un partido regional como era Ciutdadans en una oferta nacional que recogiera los votos descontentos del PP. Y que se creara una formación política para llevar al redil del régimen a los revolucionarios. Disculpe la inmodestia pero Pablo Iglesias no es más guapo que yo, ni más inteligente que yo, ni mejor comunicador que yo. Si a mí me hubieran concedido los mismos minutos que tuvo en programas de máxima audiencia de “la prensa del sistema”, yo también hubiera montado un partido con el mismo éxito electoral o incluso mayor que “El Coletas”. Eso es “la disidencia controlada”, eso es lo que ha hecho “la prensa del sistema” con Vox, ante el temor de que en España surja lo que está arrasando en toda Europa: formaciones identitarias y patriotas que de verdad cuestionan el propio sistema político, el FMI y el Banco Central Europeo, la moneda del euro y la pertenencia a la Europa de “la troika” y los mercados. Por mucho que ahora, de manera demagógica, se muestren indignados por la irrupción de lo que ellos llaman extrema derecha, al sistema la jugada le ha salido perfecta. Al menos durante bastante tiempo, con el éxito de Vox, no podrá surgir en España el mismo fenómeno identitario y social patriota que está arrasando en toda Europa, con las únicas excepciones de España y Portugal. Ya comprobará usted (y lo comprobarán todos los lectores) como Vox no se va a homologar con esa mancha de aceite de auténtico patriotismo y defensa de los valores occidentales que recorre Europa. Al sistema le ha salido una jugada maestra.

Respecto a Plataforma per Cataluña (PxC) hacemos una apuesta: ¿cuánto tiempo tardarán en integrarse en Vox? Cuando un barco se hunde las ratas salen corriendo y la mayoría prefiere apuntarse a caballo ganador que seguir luchando contra un sistema hostil.

Y en cuanto a ADÑ (para que vea que no evito nada de su pregunta) si he de serle sincero, le veo menos futuro que a un vampiro mellado. Muy buenas intenciones pero un programa nada elaborado a nivel político, social y económico; falta de organización y de liderazgo. Y tampoco descarto deserciones hacia Vox en un corto espacio de tiempo. Ojalá me equivoque.

 

 

La gran respuesta contra el liberalismo no está en el comunismo: está en el pensamiento auténtico de José Antonio

 

 

 

Usted se define como joseantoniano... ¿podría resumirlo que implica en pocas líneas?

Me defino como josantoniano, como mounierano (de Mounier), como orteguiano (de Ortega), o como costiano (de Costa)… Uno es producto de todo cuanto lee, de cuanto va aprendiendo y de todo cuanto le va convenciendo a lo largo de su vida.

Ser joseantoniano no es una militancia política. Para mí José Antonio –aparte de ser uno de los mejores hombres que ha dado España en siglos- hizo toda una serie de planteamientos (absolutamente inconclusos, porque lo asesinaron con solo 33 años) que, adecuados al momento actual, siguen plenamente vigentes.

La gran respuesta al neoliberalismo -que nos ha llevado a la mayor crisis económica de la historia- no está en el comunismo, ni en los progresistas bolivarianos. El mayor antiliberal –con fundamento ideológico- fue José Antonio Primo de Rivera. Su concepto de la propiedad privada como mera “proyección del hombre sobre las cosas” ya es una definición plenamente anticapitalista. Su concepción del hombre como eje del sistema (por cierto, interpretación pura y dura del Evangelio) es, en sí misma, antiliberalismo puro: se acabó el patrón oro para convertir al hombre en nuevo valor de la sociedad que José Antonio soñaba. Su defensa de la nacionalización de la banca y de los grandes servicios públicos. Su concepto de que la plusvalía debe revertir en el productor (para que lo entienda todo el mundo, el derecho del trabajador a acceder a la propiedad de los medios de producción) es la mayor alternativa al sistema capitalista imperante.

Y también en cuanto a su concepto de España y de su indisoluble unidad. Su entendimiento de Las Españas más que de la propia España. Su construcción de la unidad nacional de abajo hacia arriba: lo primero que uno se siente es de su familia, luego de su pueblo, después de su región… sólo así puede construirse un auténtico sentido de patriotismo. Y cómo José Antonio no entendía la unidad de España si no es para que “el hambriento de siglos, por fin pueda sentirse orgulloso de ser español”, es decir, no hay unidad de España que valga sin una prioritaria justicia social (una España sin golfos, sin políticos privilegiados, sin invitados ni parásitos que viven a costa del resto de los españoles).

Todo eso para mí es ser joseantoniano.

 

¿Quiere añadir algo?

No, que me siento muy raro contestando a una entrevista para mi propio periódico.

Y que creo, querido Javier, que no ha podido hacer usted una entrevista mejor. Felicidades.

 

 

Una entrevista de Javier Navascués para La Tribuna de España

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