Sábado, 24 Agosto 2019

¿Una Izquierda Nacional? Columna dominical de Manuel Parra Celaya

PUBLICADO EL Domingo, 04 Agosto 2019 08:40 Escrito por

"No existe parangón entre las otras izquierdas y la nuestra en lo tocante a la salvaguarda de la unidad nacional". El Manuel Parra Celaya más joseantoniano se derrama en este artículo extraordinario.

 

Por 1 euro al mes (menos de lo que cuesta un café) puedes ayudarnos a seguir haciendo este periodismo que quieren callar.

Sólo tienes que darte de alta en este enlace

https://www.teaming.net/porlalibertaddeprensa-mujeresdelatribunadeespana-

 

 

 

¿Qué extraña querencia existe o parece existir entre la izquierda española y quienes se obstinan en dejar de ser españoles, esto es, los separatistas de cualquier lugar u ocasión? 

Hemos dicho la “izquierda”, pero deben hacerse un par de salvedades: la primera, el valor más que relativo que las posiciones de izquierda y derecha adquieren en el mundo actual, y, la segunda, advertir que toda generalización es injusta, pues todos tenemos a flor de labio nombres de políticos “izquierdistas” que no entran en ese juego erótico con los separatistas de modo alguno; al modo de José Mota, acuñemos lo de “izquierda”, así, “en genérico…”

No hace falta remontarse muy atrás para advertir ese constante flirteo que hemos señalado, pródigo en arrumacos y pequeñas desavenencias, como en todas las parejas; con todo, recordemos como hechos significativos de la historia aquel acuerdo del Gobierno Vasco, en plena guerra civil, con el CTV italiano, a espaldas del Frente Popular o las confesiones de Azaña en sus "Memorias" en las que manifestaba que "prefería a Franco" antes que a los trapaceros de la Generalidad de Cataluña.

Los ejemplos más recientes están a la vista de todos.

Pues nada, ahí tenemos el concubinato navarro entre PSOE y Bildu, y quede para las hemerotecas la homilía nupcial pronunciada por Rufián para bendecir la alianza (frustrada, venturosamente) entre las dos fuerzas de izquierda que él consideraba más propicia para la contumaz marcha del “procés” separatista catalán.

Antes me he referido al aspecto relativo de la tradicional clasificación derechas-izquierdas, pero, insistiendo en este punto, es del todo punto constatable que ambas definiciones han alterado sustancialmente los objetivos teóricos que las caracterizaban; en concreto, la izquierda ha desertado abiertamente de sus planteamientos en lo social para comprometerse e izar sus banderas en la deconstrucción de lo antropológico y lo ético, de común acuerdo con los planteamientos del “popperismo”, del “sorismo” y de toda la planificación neocapitalista para el mundo globalizado. En esto, la izquierda española no se diferencia mucho de sus conmilitones de otros países de Europa.

Pero, a pesar de ello, no existe parangón entre las otras izquierdas y la nuestra en lo tocante a la salvaguarda de la unidad nacional, quizás porque entre las masas votantes a siniestra del resto de Europa no ha terminado de calar la nueva orientación impuesta desde los poderes fácticos internacionales; me fijo, por ejemplo, en la izquierda francesa, proclive a entonar siempre la Marsellesa ante cualquier veleidad escasamente autonomista, o en la izquierda italiana, firme en hacer frente a aventuras que pongan en riesgo la patria de Garibaldi y de Cavour. Acaso es que seguimos siendo “diferentes”, como decía Fraga, o estamos necesitados, como suelo repetir constantemente, de una urgente y exigente tarea de “renacionalización de España”.

Sin embargo, tengo para mí que nuestra sociedad precisa de una política de transformación radical de estructuras, de pautas y de ordenamientos hacia mayores cotas de justicia social y de libertad responsable, obras que se asignaban tradicionalmente a la izquierda. Y no nos vengan con el ejemplo de Grecia, en el que la utopía y la demagogia se impusieron sobre la política de realidades y de sensatez. Tampoco nos señalen de forma artera la supuesta incompatibilidad entre valores de calado espiritual y tradicional con otros que impulsen esa necesaria transformación radical de la sociedad.

Acaso sea necesaria la creación de una “izquierda nacional”, profundamente nacional -en el caso de que no exista en el inconsciente colectivo de muchos españoles-, que asuma toda nuestra historia sin maniqueísmos, sin fijaciones en el pasado y sus rencores; que sea capaz de lidiar, con inteligencia, con los poderes económicos y políticos que instrumentalizan el concepto de Europa, sin inclinar la cerviz ante ellos; que propicie políticas de empleo para todos los españoles; que no recaiga en los tópicos de “los pobres y los ricos” y sí en las evidencias de la especulación financiera y la economía productiva; que propicie la inversión y el trabajo empresarial; que se preocupe y encuentre soluciones para la “España vacía” y la política de natalidad; que construya viviendas sociales y ponga la cultura y la educación al alcance de todos los ciudadanos, sin falsos “igualitarismos”.

Y que se sienta profundamente española y no admita chantajes de votos y de apoyos de los supremacismos insolidarios, de esos caciquismos localistas que esgrimen la segregación como señuelo para especular con los sentimientos desbordados de las Aldeas.

Manuel Parra Celaya

"IN REBUS DUBIIS"

Comenta esta noticia