Sábado, 24 Agosto 2019

Si Europa quiere suicidarse se lo impediremos

PUBLICADO EL Jueves, 18 Julio 2019 18:25 Escrito por Jesús Bermejo Villar
Defiende Europa. La Tribuna de España Defiende Europa. La Tribuna de España

Dos condiciones le pusieron a Hitler para llegar a un acuerdo de paz, a lo que Hitler ya cansado, se negó y decidió emprender “La guerra total”. Las condiciones eran las siguientes: Hitler debería legalizar las logias masónicas y volver al sistema económico de mercado usurero.

 

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Negras nubes recorren Europa. Desde 1945, para más señas. Casi un siglo después, con la motivación propia de nuestro espíritu guerrero, anhelamos una ráfaga de aire fresco que cambie el devenir de la situación. 

La izquierda y la derecha europea por fin se pusieron de acuerdo y cabalgan de la mano juntas recogiendo las migas de sus amos. Con su “mass mierda” controlada, repiten como loros sus putrefactas enmiendas para ganarse un hueco en el “edén” de la fama.

No es mi intención hacer revisionismo, pero si la situación lo requiere, hagamos llegar al lector una dosis de información que altere su sentido de comodidad mental.

Mucho y mal se ha comentado y escrito sobre el periodo que transcurrió desde el inicio de la primera cruzada europea y el fin de la segunda, de principios del siglo pasado. De aquellos barros, estos lodos. Si solo nos inmiscuimos en el trasfondo militar, incurrimos en un error de desviación de la realidad y nunca hallaremos la solución a un problema que acabará de la peor forma posible, con el exterminio del pueblo europeo.

Veamos algunos problemas de la época, y ustedes darán fe por sí mismo, que no distan mucho de la actualidad.

En verdad, fue una misma guerra dividida en dos fases. La primera cruzada tenía sólo un objetivo: acabar de una vez por todas con los imperios cristianos. La trampa a la que fue sometido el Imperio ruso, mientras bolcheviques se organizaban para asestar la puñalada por la espalda, muy de su estilo, en octubre de 1917.  Y el imperio alemán, obligado a la rendición de una manera más que deplorable, que junto a la sofocación del Levantamiento Espartaquista, dejó a una potencia, que repartida a cachos entre sus vecinos, la redujeron a la servidumbre ya con el Tratado de Versalles. 

Aquí ya entra en juego lo engorrioso de un paradigma que pondrá todas las piezas sobre el tablero.

Una vez finalizada “La gran guerra”, con el comunismo ateo en pleno auge, nacen discordantes en toda Europa, movimientos que intentarán aunar, de diversas formas, la fusión del campesino con su patria. Movimientos socialistas, fascistas, católicos, sindicalistas… pero todos de corte nacionalista. Todo el trabajo realizado entre 1914-1918 parece haber caído en saco roto al despertarse en Europa vientos que pronto se convertirán en huracanes. Mussolini en Italia, de padre socialista y director del órgano histórico del Partido socialista Italiano, “Avanti”.  Hitler en Alemania, con su movimiento artístico y romántico nacionalsocialista. Codreanu en Rumania con su legión católica de San Miguel Arcángel, Degrelle en Bélgica con sus almas de Rexistas ardiendo, José Antonio en España con su patria, pan y justicia… 

 

 

¿Pero cúales fueron los verdaderos motivos del desencadenamiento de la segunda cruzada europea que regó tan sagrado suelo de sangre de millones de europeos? Alejados del panfleto oficial de la Historia de que Hitler ocupó Polonia con la idea final de conquistar todo el mundo, la historia es muy distinta….

Cuando Hitler llegó al poder, Berlín era el prostíbulo de Europa. Prensa, radio y bancos dominados en un 70% por judíos. La primera película de corte homosexual se produjo en Alemania.  Mujeres alemanas obligadas a prostituirse para alimentar las cada vez más hambrientas bocas de sus hijos. Una inflación tan feroz que una barra de pan llegó a costar un millón de marcos. Hitler expulsó a la familia Rothschild de Alemania, junto a la escuela de Frankfurt compuesta en su mayoría por comunistas judíos. Hitler, al poco de entrar en el poder, catalogó a las logias masónicas de enemigos del estado, disolviéndolas y encarcelando a todos sus miembros. La revolución económica, vanguardista e inigualable, fijando precios, con inflación cero, emplazando el valor trabajo por el valor oro, que crea deuda, por consiguiente, Alemania se desprendería de la garra usurera del judío internacional. Empezó a usar trueque como moneda de cambio con países de África y Latinoamérica principalmente. 

Estas son las verdaderas razones que originaron el brutal desenlace de la mayor guerra entre hermanos. Hitler en una de sus MUCHAS negociaciones con Inglaterra en son de paz, jamás llegaría a un entendimiento porque, aunque Hitler no quería la guerra, los demás sí que la querían. Dos condiciones le pusieron a Hitler para llegar a un acuerdo de paz, a lo que Hitler ya cansado, se negó y decidió emprender “La guerra total”. Las condiciones eran las siguientes: Hitler debería legalizar las logias masónicas y volver al sistema económico de mercado usurero.

Queda para el recuerdo una conversación muy poco conocida entre un agente Rothschild en Estados Unidos y el primer ministro de economía nacionalsocialista Hjalmar Schacht en el que el primero dirigiéndose con alevosía al segundo le aconsejó: “Véngase para América señor Schacht, tenemos mucho dinero, aquí se vive muy bien”, a lo que el ministro le respondió: “Véngase usted mejor a Alemania, no hay dinero, pero aquí sí que se vive bien”.

Jesús Bermejo Villar -en exclusiva- para La Tribuna de España

 

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