Lunes, 17 Junio 2019

Risto Mejide y los periodistas que mienten: Mediaset, pan y circo

PUBLICADO EL Lunes, 10 Junio 2019 06:13 Escrito por
Entrevista en el programa "Chéster" que Evaristo Mejide negó haberme realizado; después se desdijo y aludió a "motivos técnicos" su no emisión en Cuatro TV Entrevista en el programa "Chéster" que Evaristo Mejide negó haberme realizado; después se desdijo y aludió a "motivos técnicos" su no emisión en Cuatro TV

 

Un programa sobre mentiras periodísticas y que sea presentado por el publicista Evaristo Mejide, viene a ser algo similar que conceder la capacidad de decir qué es Fake News y qué no lo es, a una Ana Pastor, que es la versión periodística de Mónica Lewinsky respecto al poder establecido.

 

 

Habían anunciado a bombo y platillo un programa sobre “las cloacas del periodismo· en Cuatro TV y yo, acostumbrado a recibir bofetadas de Mediaset cada vez que a su ama, Ana Patricia Botín, le sale del potorro, me temía lo peor: “Josele, me dije a mi mismo, ahí te espera otra campaña de calumnias”, como cuando el programa Punto de Mira se inventó que me llamaban por teléfono y que yo les contestabas con unos wasaps, o como cuando Ana Rosa Quintana y toda su tribu de estómagos agradecidos me pusieron a caer de un burro diciendo que dije lo que no había dicho, sobre la “supuesta” víctima de violación de “La Manada”.

Pero no, afortunadamente les dio por sacar a los periodistas que de verdad están cubiertos de mierda hasta las cejas, como Iñaki Gabilondo o Pepe Oneto -entre otros muchos... muchísimos-.

Pero lo que de verdad resulto indignante fue que el programa fuera presentado por Risto Mejide.

Primero porque el imbécil del showman televisivo es un intrusista profesional que lleva años haciendo de periodista sin serlo. Alguno de ustedes pensará, “bueno, estudió publicidad”…. ¡Ahí está la clave de todo lo que ocurre y nadie dijo en el programa de ayer! publicidad y relaciones públicas son -por autonomasia- el enemigo del periodismo, al menos siempre lo habían sido hasta que una nuevo horda de docentes políticamente correctos y sin puñetera idea de qué va esta profesión, comenzaron a colocarse como profesores y hasta como catedráticos de periodismo en todas las universidades de España. Así salen después los alumnos. Tenemos la suerte en La Tribuna de España de haber incorporado, recientemente a nuestra redacción, a Alba Lobera ¡todo un descubrimiento!, una niña que -al igual que hice yo a su edad- con sólo 23 añitos ya tiene dos licenciaturas; bueno, ahora les llaman grados y les hacen pasar un año menos en la universidad aunque, casi que mejor viendo la formación (o mejor, la deformación) con la que salen los recién graduados en periodismo.

 

Alba Lobera, última incorporación a La Tribuna de España

Les decía que hemos incorporado a Alba Lobera que ha estudiado (al mismo tiempo) periodismo y filología hispánica (yo hice lo propio con periodismo y empresariales hace más de tres décadas, y además trabajando los fines de semana para poder pagarme los estudios y no se me creó ninguna frustración juvenil por ello) y -también lo mismo que me pasó a mí- quiso ser periodista de verdad desde que tenía 14 años.

Bueno, pues a esta joven, que tiene todos los ingredientes para triunfar (bondad humana, grandeza de espíritu, vocación de servicio, preparación mental para el sacrificio, hambre de contar la verdad, espíritu crítico, rapidez analítica, capacidad de distinguir lo urgente de lo importante, excelente expresión oral y muy buena escritura -esto no le viene dado por su formación en periodismo, carrera de donde se sale sin saber juntar tres palabras seguidas, sino por su doble condición de graduada en filología- lo primero que le dije cuando empezó a trabajar con nosotros fue:

Alba, vas a pasar por todos las secciones, desde deportes hasta internacional, quiero que te empapes de todo… ¡ah, y olvida desde ahora mismo todo lo que te han contado en los cuatro años de carrera universitaria!”.

Y les aseguro que si me hace caso, esta jovencísima reportera, Alba Lobera, acabará triunfando en el periodismo, por mucho que desgraciadamente -también se lo he avisado- el éxito profesional en esta profesión rara vez va unido al reconocimiento y mucho menos al enriquecimiento.

La única verdad que escuché en todo el programa extrañamente vino del vendido Iñaki Gabilondo que dijo: “estamos en el mejor momento para hacer periodismo pero en el peor momento para vivir del periodismo”, una verdad complicada de oír de boca de un Iñaki Gabilondo cuyas dos más destacadas alumnas son las mayores vividoras del periodismo, que se han enriquecido muchísimo por venderse a los amos del sistema y por faltar a la verdad y la justicia como categorías permanentes de razón: Ana Pator y Mamen Mendizábal.

Pero vuelvo a referirme al presentador del programa sobre mentiras y periodismo: Risto Mejide.

Habré de volver a recodarles que me invitó a su programa Chéster y que, por vez primera en la historia no me esperaba en su sofá sino que, junto a él, sentaba al exdirector del CNI Jorge Dezcallar (el diplomático que tanto tiene que callar de su pésimo paso por los servicios secretos del estado) con la intención de -entre ambos- pasarme por encima como una apisonadora y presentarme ante la opinión pública como un “friki” en relación a nuestra publicación sobre el presunto asesinato de Emilio Botín. Fíjense que acusaba (y sostengo la acusación) de actuar el CNI al servicio del “clan Botín”; por eso era tan importante la presencia del exnúmero 1 de “La Casa”…

Bueno, en aquel programa (un falso directo, es decir, grabación sin interrupción, de principio a fin y con público en el plató) le pegué un baño a los dos opositores que intentaban burlarse, aportando nombres, fechas… (todo de memoria, pues no disponía de un lugar donde guardar un guión, ni un mísero documento) hasta el punto de conseguir en dos ocasiones una ovación abrumadora del público -que acabó por sacar de quicio al payaso Mejjide-.

 

Imagen (tomada por Noelia de Trastámara) de la entrevista que sólo existió en nuestra imaginación...

 

 

Y por si fuera poco, terminé mi intervención en ese programa recordando al presentador que "Mediset tenía entre su accionariado al Banco de Santander y que esa entrevista jamás sería emitida".

Esto dio lugar a una reacción de Risto Mejide que parecía la niña de “El Exorcista”, se puso de pie y como un poseso me gritaba diciendo: “en 12 años de periodismo, jamás he censurado nada, ni he pisoteado la libertad de expresión”.

Y yo, muy sereno, de pie, arriba de una tarima (como un acusado declarando en juicio ante un juez y un fiscal que ya le han condenado antes de entrar en la sala) respondí al presentador:

Mira Risto, por más que grites no tienes razón. Primero, porque a mí tú no puedes hablarme de periodismo. Tú no llevas 12 años de periodismo, porque ni siquiera eres periodista. Llevas 12 años de jurado de concursos. Segundo, porque yo no soy uno de los concursantes de tus programas a los que acostumbras a gritar, insultar y humillar: yo sí soy periodista y cuando te diga chucho, tú me mueves la colita. Y tercero, no he dicho que tú vayas a censurar nada, porque ni tienes esa capacidad. Digo que esta productora (La Fábrica de la Tele) entregará su programa a Mediaset y en cuanto lo vean, Mediaset no permitirá que nadie salga diciendo las verdades que digo respecto a una de vuestras principales accionistas”.

Y, efectivamente, llegó el día señalado y la entrevista no se emitió.

Cuando lo denunciamos, Risto hizo un comunicado público (y hasta me dedicó un mensajito en su cuenta de Twitter) acusándome de inventarme esa entrevista, algo así como “ya querrías tú que yo te hubiera entrevistado”.

Lo que no sabían es que, entre el público, yo había infiltrado una reportera (por cierto, aunque ahora no tengo mucha relación con ella esa reportera era Noelia de Trastámara que hizo una labor sobresaliente: “al César lo que es del César”) y que fotografió el programa -e incluso lo grabó pese a que la calidad del audio y del vídeo es muy mala, porque la distancia desde plató hasta las gradas donde sientan el público no permiten hacer nada mejor, con un teléfono móvil y evitando que te descubran).

Cuando publicamos esas fotos ya fue Mediset quien contestó rectificando (entonces ya no me había inventado la entrevista) reconociendo que Risto Mejide me había llevado a su programa pero que había existido un “problema técnico con la grabación y por eso no se había podido emitir…

 

Imagen perfecta para definir "las cloacas del periodismo"

 

¡Manda huevos la marcha atrás de Mediaset!

Después -como pago a los servicios prestados- Ana Patricia Botín se llevó a Evaristo de viaje a Roma, a la reunión del Club Bilderberg aunque ni siquiera le dejó participar en ella, creo que fue un "caprichito de macho" similar al que durante años mantuvo con Jesús Samper, el narco colombiano (examante de la actual presidente del Banco de Santander) acusado de haber asesinado a Emilio Botín por inducción de su propia hija, Ana Patricia y de su viuda, Paloma O´Shea.

Un programa sobre mentiras periodísticas que sea presentado por el publicista Evaristo Mejide, viene a ser algo similar que conceder la capacidad de decir qué es Fake News y qué no lo es, a una Ana Pastor, que es la versión periodística de Mónica Lewinsky respecto al poder establecido.

Quiero terminar este editorial en positivo, creyendo que todavía existe futuro, que aún pueden llegar generaciones de periodistas que estén dispuestos a darlo todo por una preciosa profesión que consiste, sencillamente, en "contar aquello que está ocurriendo y que otros no quieren que se sepa".

Y, frente a "las cloacas del periodismo", nuestra apuesta por la jovencísima y prometedora Alba Lobera es una muestra de ello.

 
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Josele Sánchez

Director de La Tribuna de España.

Desperta Ferro: La palabra de Josele Sánchez

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