Viernes, 19 Julio 2019

Pujol y el balance de la contagiosa estafa autonómica

PUBLICADO EL Viernes, 21 Junio 2019 09:36 Escrito por
Pujol y el balance de la contagiosa estafa autonómica Pujol y el balance de la contagiosa estafa autonómica
"Si bien muchos son los pagados por adelantado, el botín de cuarenta años de saqueo no es baladí recompensa si se consiguiera el propósito por el que España afronta el mayor desafío contra la democracia. Pujol lo sabe como los bien pagados que siguen sus instrucciones, allá donde tercie la esperanza de prolongar la existencia de este reino de taifas condenado al fracaso".
 

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Un nuevo informe de la Oficina Nacional de Investigación contra el Fraude (ONIF),  demuestra que el expresidente de la Generalitat Jordi Pujol i Soley durante su mandato autonómico ingresó 1, 84 millones de euros en un banco de Andorra, siendo dinero de desconocida procedencia y no tributado. Suma y sigue. Una evidencia más de la corrupción sin límites que imperó en Cataluña y por la que se han montado las prisas independentistas para no dar explicaciones ante los jueces sobre meros casos de estafa común a niveles estratosféricos. Queda más pintona y demagógica la excusa de la independencia para esquivar la acción de la justicia sobre delincuentes de baja estofa disfrazados de honorables tras la máscara política. No hay más. Las autonomías significaron un caldo de cultivo ad hoc para favorecer delitos con pretextos de reivindicación institucional.
 
Cataluña es un campo sembrado desde los tiempos de la Transición con una intención oculta de rebelión e independencia por la que trabajó una mafia estamental durante cuarenta años. Con sordina fueron acumulando competencias en busca de una descentralización cuyo objetivo principal se cubría a largo plazo con la educación de generaciones intoxicadas, renovadas y crecidas en animadversión contra España. La aberración catalanista se ha ido imponiendo con agresiones continuas, como la sufrida por una alumna al pintar una bandera de España que molestó al fanatismo enfermo de una profesora con rasgos sicopáticos.

La difícil ecuación de las responsabilidades por los perjuicios causados, puede despejarse hasta llegar a un resultado inequívoco que marca los tiempos y la intensidad del desafío catalanista: el jefe, histórico,  del entramado catalán fue soliviantado y se actuó levantando un muro socio político que no pudiera saltar la Justicia. La gestión de Cataluña pasaba por el ojo que todo lo vigila de Pujol. 

Porque en tanto un clan familiar tomaba posesión de los tantos por ciento obligados del derecho de pernada empresarial, una multiplicidad de actos delictuosos se cometían bajo el pretexto del mandato político y alimentaba una bestia insaciable de codicia que había convertido Cataluña en un feudo de irregularidades ocultadas tras la burocracia autonómica. Pero el conflicto de intereses entre los invitados al banquete provocó escisiones y enemistades que desembocaron en la revelación de una profunda corrupción catalanista, perseguible por los tribunales españoles que fueron entorpecidos por una maquinaria conjunta de segregación y rebeldía tras la que se oculta la verdadera intención del independentismo: la impunidad por haber convertido Cataluña en un gueto de favoritismo excluyente para sacar mejor tajada, pirateada, a los catalanes y los españoles. Con el juez Marchena se han encontrado.

La ufana indiscreción del que se creía intocable Jordi Pujol, levantó la liebre que advertía sobre la pútrida gestión de la Generalidad y de todo el entramado administrativo de Cataluña que habían incurrido en múltiples anomalías susceptibles de imputación. En principio se tomó como correcto el funcionamiento de la Justicia que investigó a la familia Pujol, pero pronto se comprobó que se habían topado con un hueso duro de roer por el calado delictivo y las graves consecuencias que podría generar la influencia pujolista en la paz social de España. Sus amenazas de dinamitar la democracia no eran infundadas, una vez se vio al descubierto un Jordi Pujol que se ha mostrado como el capo mayor de los entresijos políticos y económicos de lo catalanista.

La aceleración del proceso independentista con la farsa del 1 de Octubre devino de haber soliviantado al clan familiar que manejaba los hilos de la corruptela instaurada como modo de gobierno. Puigdemont es un peón como lo fue Mas,  ahora el títere Torra, enriquecidos por los dirigentes que en la sombra les han dado potestad para dirigir una Cataluña que pasa antes por los despachos de los históricos antes que por la representación del Parlament. De ahí aquel vertiginoso giro independentista del que afloró más podredumbre escondida a raíz de las investigaciones abiertas que conducían a un fraude histórico en que se fundamenta el poder del secesionismo, protegido por la alargada sombra de Pujol.

La crisis catalana es la misma que impele a Pujol a intentar escapar de la acción de la Justicia; la una está desencadenada por la huida hacia delante del otro. No existe casualidad en el incremento de la tensión ni en la ilimitada capacidad de conflicto que se pretende por parte de los sediciosos.  Si bien muchos son los pagados por adelantado, el botín de cuarenta años de saqueo no es baladí recompensa si se consiguiera el propósito por el que España afronta el mayor desafío contra la democracia. Pujol lo sabe como los bien pagados que siguen sus instrucciones, allá donde tercie la esperanza de prolongar la existencia de este reino de taifas condenado al fracaso. Falta saber a qué precio contra España con un presidente Pedro Sánchez dispuesto a todo para legitimar el pucherazo que lo mantuvo en la poltrona, robada anteriormente a la soberanía nacional.  La entrega de Navarra a EH Bildu muestra que siempre están dispuestos a todo por no perder nada de lo apropiado en ese mundo paralelo de exclusión que se han creado a expensas de la voluntad engañada de los ciudadanos.

Y colorín colorado, este cuento de Pujol y la independencia aún no ha acabado extendiéndose por toda España.

 

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