Sábado, 24 Agosto 2019

Otro suicidio oportuno. Señoría, ¿seré yo el próximo "suicidado"?

PUBLICADO EL Miércoles, 24 Julio 2019 10:15 Escrito por
Señoría, ¿seré yo el próximo "suicidado"? Señoría, ¿seré yo el próximo "suicidado"?

¿Intuyen a cuánta gente y de qué nivel de importancia pública voy a acusar de gravísimos delitos en mi declaración? ¿Creen que "gente tan tan tan influyente" va a quedarse de brazos cruzados esperando a ver hasta dónde les salpico con mi declaración y cuál es las contundencia de las pruebas que obran en mi poder y que guardo a muy buen recaudo? Les juro, por lo que más quiero, que jamás voy a suicidarme… por si me ocurriera algo.

 

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Ojalá esta sea una Editorial más y no se convierta en un documento importantísmo dentro de un tiempo porque, de ser así, sería señal de que ya me marché de este valle de lágrimas. 

España es el país del mundo donde más “muertes oportunas” se produden, en plena fase de instrucción judicial de importantísimas causas. Desde el Fiscal General del Estado hasta Rita Barberá, son innumerables los casos en los que “la muerte por causas naturales” y sin hacerse la preceptiva autopsia (caso del Fiscal Maza o de Emilio Botín, entre otros muchos) o el “oportuno suicidio(?)” sirven para “que salgan de rositas los mayores corruptos de esta nación.

Así, el último en “hacerse un Blesa” (que es como en el propio argot de los abogados llaman a suicidarse cuando ibas a declarar) ha sido Juan Carlos Márquez, el que durante el mandato de Hugo Chávez era máximo directivo de la petrolera venezolana PDVSA que estaba siendo tomado declaración por otro de los jueces especializado en que “se le mueran testigos o imputados”: el discípulo preferido del prevaricador Baltasar Garzón al frente del juzgado de instrucción número 1 de la Audiencia Nacional, Santiago Pedraz.

El tema judicial: nada, poca cosa, la corrupción y el blanqueo de dinero de la mismísima embajada Española en Caracas mientras era embajador Raúl Morodo, otro de esos caraduras formado en la extraordinaria escuela de demagogia política (y de poner el cazo) creada por Enrique Tierno Galván en el desaparecido PSP -que se integró a tiempo en el PSOE para no perder su cuota de choriceo establecido por la socialdemocracia europea para el socialismo español-, ese PSOE de los 140 años de transparencia, democracia y un armario repleto de cadáveres.

Según parece, el empresario venezolano, de 48 años de edad, decidió “hacerse un Blesa” -en su domicilio madrileño en Alcobendas- el pasado viernes, justo cuando había decidido “colaborar” con el juez Santiago Pedraz en la investigación que lleva en curso.

 

Otro suicidio chapucero: la sombra de las cloacas del estado

 

 

Las cloacas del estado no es que sean especialistas en suicidios: las cloacas del estado son especialistas en suicidios chapuceros que podrían ser resueltos por el más malo de los estudiantes de judicaturas. Pero cuando actúa el CNI (o cualesquiera de los comandos asesinos del estado) ya tienen pactada la inmunidad judicial, algo muy sencillo en una nación en la que el sistema judicial es una auténtica mafia que salpica desde el Consejo General del Poder Judicial hasta el último juez de pueblo, desde la Fiscalía General del Estado hasta el fiscal más novel de la carrera.

Sería interminable el listado de “suicidios convenientemente asistidos” en la historia de la democracia (?) española, desde una joven bailarina rusa presuntamente embarazada del rey emérito que se cae por un balcón, hasta el presidente de una Caja de Ahorros que se le dispara una escopeta dentro de su propio coche, pasando por el capullo de turno al que le han colado el asesinato de sus suegros (banqueros por supuesto) y que decide colgarse en la celda de la prisión en la que se encuentra condenado.

Fíjense que estos fueras de serie del CNI (tantos años mandados por el general Félix Sanz Roldán, el más felpudo e inmoral servidor de los intereses económicos y líos de faldas del anterior Jefe del Estado y el peor y más chapucero jefe de espías de toda la historia de los servicios secretos del mundo) difundieron el bulo de que el empresario venezolano se había fugado el mismo viernes de España  y que se encontraba a bordo de un avión rumbo a Chicago: y así se lo hicieron saber al juez Pedraz, al que sacaron de su hora de peluquería, para que el magistrado fimara una orden de deportación inmediata.

En aquellos momentos, el cuerpo sin vida del exesbirro de Hugo Chávez colgaba, de manera pendular, de una de las vigas de su propio domicilio.

Pedraz ¡otro fuera de serie haciendo trabajos para “el clan Botín” y para el PSOE (si no que se lo pregunten al medio millón de familias estafadas por el “asalto a mano armada” de Fórum Filatélico-Afinsa) le había tomado declaración el pasado viernes tras ser detenido, y le había puesto en libertad con medidas cautelares ¡las mismas restricciones a su libertad que me han sido impuestas a mí por la juez de Instrucción del juzgado 5 de Castellón, para que vean la gravedad que debe suponer para la justicia que un periodista investigue la pederastia y ponga su dedo acusador en políticos, jueces y fiscales!, tras negociar con el venezolano que se confesara autor de una parte de los hechos a cambio de ciertos beneficios judiciales.

¡Otra casualidad!

“El suicidado” debía comparecer ayer nuevamente ante el juzgado pero, a tenor de lo ocurrido, a mí me da que Santiago Pedraz ya tenía bastante con la confesión que obtuvo de Juan Carlos Márquez.

 

¿Quién lo ha "suicidado"? ¿Me "suicidará" a mí alguien?

 

¿Quién lo ha suicidado?, esa es la gran pregunta que no sé responder, pero debo reconocerles que me flaquean las piernas con lo que me pueda ocurrir, tanto si siguen demorando mi declaración judicial, como cuando por fin preste declaración en el “caso de pederastia” del que tampoco puedo hablar por decisión de la juez María Lidón Calero Marzá, una decisión absolutamente irregular, injusta y quién sabe si prevaricadora de la magistrado que atenta contra mis Derechos Fundamentales.

Sí, me flaquean las piernas porque la juez (y mucha más gente que la juez) me quieren calladito: y si es calladito para siempre, mejor que mejor...

Ustedes simplemente leen este Editorial que puede convencerles, que puede impresionarles, más o menos; pero yo les hablo de mi propia vida y del temor a que me la quiten y después les vengan con el cuento de que "me he suicidado".

¿Saben o se atreven a imaginar lo importante que debe ser TODO lo que voy a manifestar en sede judicial?

¿Intuyen a cuánta gente y de qué nivel de importancia pública voy a acusar de gravísimos delitos en mi declaración?

¿Creen que "gente tan tan tan influyente" va a quedarse de brazos cruzados esperando a ver hasta dónde les salpico con mi declaración, y cuál es la contundencia de las pruebas que obran en mi poder y que guardo a muy buen recaudo?

Les juro por lo que más quiero que jamás voy a suicidarme… por si me ocurriera algo.

Josele Sánchez

Director de La Tribuna de España.

Desperta Ferro: La palabra de Josele Sánchez

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