Domingo, 21 Julio 2019

Orgullo gay, Fernando Marlaska y la desviación moral

PUBLICADO EL Lunes, 08 Julio 2019 20:18 Escrito por
La Ministra de Justicia lo denominó sin ambages “maricón” La Ministra de Justicia lo denominó sin ambages “maricón”

Fernando Marlaska es un desviado y no por su respetable condición sexual sino por ese rencor enfermo que aflora después de arrancarse la máscara de juez honesto y perder la vergüenza por actitudes impropias de  un hombre de honor; ser gay es lo que menos importa para merecer el respeto público que no se gana con actitudes repulsiva.

 

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Fernando Marlaska es un desviado y no por su respetable condición sexual sino por ese rencor enfermo que aflora después de arrancarse la máscara de juez honesto y perder la vergüenza por actitudes impropias de  un hombre de honor; ser gay es lo que menos importa para merecer el respeto público que no se gana con actitudes repulsivas. Llama la atención que no se diera por aludido con la ofensa de la Ministro de Justicia Delgado, quien lo denominó sin ambages “maricón”, y sí recele de partidos democráticos que no comulgan con proterroristas que sin escrúpulos blanquea repugnantemente el gobierno en funciones sanchista. Detrás de la meliflua voz de un homosexual confeso-según la antes denominada salida del armario homosexual-, se esconde un rencoroso de aviesas intenciones incompatibles con un cargo ministerial.

Después de los hechos vergonzosos que acaecieron durante el desfile del Orgullo Gay, cuando unos insultantemente ingenuos miembros de Ciudadanos fueron agredidos por las hordas del lobby izquierdista, Fernando Marlaska se ha retratado, una vez más, echando por tierra la fama de ponderación que le caracterizaba, antes de subirse al carro del sectarismo y dar rienda suelta a la ponzoñosa inquina que le supura insanamente cuando ocupa el cargo de ministro del Interior. Y digo de la insultante ingenuidad de los veletas del partido naranja porque estos han demostrado una tibieza desorientada, un alarde de orgullo sin norte, un extravío de identidad que desconcierta a sus ex votantes, que han encontrado en Albert Rivera al cobarde indefinido sojuzgado por los mandatos de Francia, traicionando a su electorado y convirtiendo a la formación en objeto de mofa después de haberse perdido el respeto a sí misma. Mal está que una manada de exaltados ataque injustificadamente a quienes no son de su misma condición, pero ese perjuicio es responsabilidad también de quienes conociendo el percal disuasorio de una masa enfervorecida por la demagogia y la manipulación de la radicalidad, fueron a solidarizarse impulsados por una estrepitosa carencia de sentido común. La misma falta de identidad política es la que contradice la razón de ser de un partido fantasma que busca su sitio institucional, coartado por la vigilancia de Macron y la debilidad por la que se deja influir con menosprecio a fuerzas constitucionalistas.

Se lo puso fácil Ciudadanos a cuantos antes lo tildaron de ultraderecha, como suele pasar con este fascismo de izquierda intolerante organizado con una hipocresía contagiada a todo el espectro socialista, para que Fernando Marlaska ejerciera de mamporrero vil cuya inquina no difiere de cuantos asaltaron a los ingenuos que salieron escaldados por meterse, quizá, en el avispero donde pululaban los aguijones sin control.

La degeneración de estos tiempos es evidente y no lo digo por la desnudez aclamada de este nada improvisado orgullo de la Sodoma y Gomorra del siglo XXI. Basta ver cómo se ha engañado a todo un país con un pucherazo electrónico y el modo en que los tramposos juegan con el futuro de España como si tuvieran la legitimidad que jamás les ha correspondido ni siquiera, no nos engañemos con estas artimañas de trileros,  por elección de las urnas. Ya prepara el CIS del sucio Tezanos una mayoría absoluta, habida cuenta de lo que colaron en anteriores comicios. Es normal con este extravío de lo moral que un ministro asuma el rol de mamporrero frentepopulista, excuse la barbarie terrorista y justifique los ataques contra los derechos inalienables que tiene el deber de defender.

Un ministro de Interior incurriendo presuntamente en ese demagógico concepto del delito de odioacuñado para recortar los derechos que ni en tiempos franquistas eran perseguidos. Mal sino  espera con esta gentualla gubernamental comandada por el mayor marrullero de la Historia de España que es el muy traidor Pedro Sánchez, siempre secundado por elementos como Marlaska, quien hace 20 años salió del armario para proclamarse gay del mismo modo que ha salido ahora para mostrar su verdadera condición de mercenario frentepopulista a sueldo opíparo e inmerecido del erario público. Dimisión y que el próximo año desfile con la orgullosa comparsa.

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