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Nosotras parimos, nosotras decidimos

PUBLICADO EL Lunes, 04 Febrero 2019 12:52 Escrito por
Nosotras parimos, nosotras decidimos Nosotras parimos, nosotras decidimos

 

 

Nota de la DirecciónLos artículos de opinión (en cualquier medio de comunicación) son pensamiento y responsabilidad del autor, pudiendo -el medio- compartir en todo, en parte o en nada el texto publicado. En este caso, La Tribuna de España comparte absolutamente el artículo de nuestro prestigioso jurista Ramiro Grau Morancho -columnista habitual del periódico- con una IMPORTANTE SALVEDAD. Rechazamos de manera absoluta el término "feminazi" por una cuestión de no contaminación ideológica del lenguaje. A lo que el exfiscal Ramiro Grau denomina "feminazi" es a lo que -todos los digitales del GRUPO Tribuna de España- denominamos feminismo radical, femimarxismofemiestalinismo o femipodemismo, porque es el comunismo o la formación liderada por Pablo Iglesias los verdaderos autores intelectuales de estos movimientos. Desgraciadamente en España, para descalificar al adversario, se utiliza habitualmente el término "fascista" o "nazi", sin que nada tenga que ver -el pretendido ofendido- con la ideología fascista, o con el nacional socialismo. Desde la más absoluta distancia con ambas doctrinas políticas, rechazamos esa contaminación de lenguaje que sólo contribuye a preservar la verdadera identidad de quiénes están detrás de estos movimientos.

 

 

 

Este es el lema de las abortistas españolas, y posiblemente de todo el mundo.

La mujer como “propietaria” de su hijo. Sin intervención alguna del varón, según ellas. Hombre que, pese a ser el padre del niño, no pinta nada al respecto…

Curiosa teoría. A las lesbianas que quieren tener hijos no les queda otro remedio que acudir a la inseminación artificial. Se libran de ser penetrada por un pene, pero necesitan biológicamente la semilla del hombre para poder quedar embarazadas y concebir.

Las leyes de la naturaleza, el derecho natural, son superiores a las creaciones artificiosas de los hombres.

Podrá llamarse legalmente matrimonio a la unión de dos hombres o dos mujeres -el papel lo soporta todo-, pero no podrán reproducirse, pues su unión es contra natura, es decir ajena al derecho natural, que es el primer derecho, y el único verdadero.

Me sorprende mucho que las feminazis –en acertada y acerada expresión de un gran escritor, don Arturo Pérez-Reverte-, no hayan reparado en este pequeño matiz, que la concepción es obra de un hombre y de una mujer, y que por lo tanto, los dos pintan lo mismo, y deben poder decidir, a la hora de abortar, en condiciones de igualdad.

 ¿O es que no quieren las feministas que haya igualdad entre hombres y mujeres…?

Ahora que tanto se habla de modificar la ley del aborto -“gracias” a la inoperancia y cobardía de Rajoy se han cometido más de setecientos mil asesinatos de niños en sus siete años de legislatura, el septenio negro de la vida humana en España-, convendría reparar en la necesidad de que la madre identifique al padre, y se recabe su consentimiento para que se produzca –o no- el aborto.

O de que el futuro padre pueda manifestar ante las autoridades competentes su negativa a que se asesine a su futuro hijo, y se inscriba esa voluntad en el registro público correspondiente… ¡Será por registros! Solo en el ministerio de justicia hay más de una veintena.

Sé que es difícil articular lo que digo, pero cualquier mujer –salvo las excesivamente promiscuas- sabe perfectamente quien es el padre de su futuro hijo.

Como dice mi hijo, si su novia abortase sin él saberlo, la dejaría, pues no la consideraría digna de ser su esposa. Ni más ni menos.

Y tendría toda la razón.

Ramiro Grau Morancho

Jurista y escritor.

NAVEGANDO CONTRACORRIENTE

www.ramirograumorancho.com

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