Domingo, 25 Agosto 2019

No Votar es una Obligación Moral

PUBLICADO EL Domingo, 21 Abril 2019 12:10 Escrito por
Abstención activa contra el Régimen del 78 Abstención activa contra el Régimen del 78

 

 

Otra vez volvemos a lo mismo, otra vez a la tomadura de pelo de las urnas y a votar a candidatos imberbes que nunca han trabajado en la vida o mejor dicho que se pegan la vida padre. Se pegan la vida padre a costa de los ingenuos, de los que se dejan seducir con cantos de sirena pensando que las cosas pueden cambiar votando a unos o a otros.

La política en España se ha convertido en un refugio para los vendedores de crecepelo y demás ralea de gente que les vendría que ni al pelo la antigua ley de vagos y maleantes. Qué razón tenía el padre de los articulistas españoles Manuel Alcántara, paisano con mucha lucidez que se quejaba amargamente de haber eliminado de España la ley de vagos y maleantes sin haber quitado de en medio primero a los vagos y maleantes, cuánto te vamos a echar de menos Manuel. Pero también vamos a echar mucho de menos a nuestro maestro don Antonio García Trevijano y su palabra siempre lúcida que nos alumbraba a todos el camino a seguir. De él precisamente escuché las palabras con más sentido común sobre este tema: “No crees en el sistema, no vayas a votar, no participes de él”. Así es maestro, qué persona jugaría una partida de póquer o de mus, sabiendo que las cartas están marcadas, que el juego tiene truco para que siempre gane tu contrario; sin embargo, aunque hay mucha gente que reconoce que esta democracia tiene truco, el del almendruco, sigue yendo a votar como zombis intentando creer que esta vez sí, que esta vez hay algo nuevo que les va a sacar del atolladero, que esta vez pueden ganar esa partida de mus con cartas marcadas.

Trevijano tenía razón, Trevijano nos enseñó el truco del almendruco, no ir a votar, es lo único que una persona medianamente informada puede hacer, es más, no ir a votar para las personas que nos consideramos informados es una obligación moral.

Cada uno es de quien le paga, esto es una verdad inexorable, inmutable, una ley más verdadera que la de la gravedad o aquella que dice que todo lo que sube tiene que bajar, un detalle que los españoles nos olvidamos de ello a la hora de ir a poner el voto, es decir, quién está subvencionando a los diferentes partidos. Ahí tenéis otro truco del almendruco, otro intríngulis a descifrar. ¿Nadie se ha preguntado para quiénes trabajan los diferentes partidos políticos? Si tú no le pagas directamente de tu bolsillo…

Entonces… ¿quién les paga?

Para que un representante político te represente en el congreso la sociedad civil debería pagarle directamente como le pagarías a tu propio abogado para que te defienda. Hoy a los diputados españoles les paga el partido de las subvenciones que recibe de no se sabe dónde en la mayoría de las ocasiones y del poder ejecutivo. Es decir, en ningún caso los parlamentarios españoles reciben el dinero directamente de la sociedad civil para que les defienda.

Es por ello que hoy decimos que en España no existe democracia, porque no existe separación de poderes y porque no existe representatividad política. Lo que hay en España es un régimen de partidos y los partidos están pagados por el poder ejecutivo, son parte del estado, son partidos estatales como cuando Franco, son poco menos que funcionarios. Los parlamentarios españoles no están pagados por la sociedad civil. Al diputado que representa a Málaga o a Sevilla no les paga directamente la sociedad civil sevillana o malagueña, está pagado por el poder ejecutivo como un funcionario más, no tiene independencia, jamás va a defender a los ciudadanos que dice representar. Es por ello y como decía Trevijano, en el parlamento actual se podrían reunir los líderes de los principales partidos, ponerse de acuerdo entre ellos por el tanto por ciento de votos sacados y votar las leyes, porque lo que hace el resto de los más de trescientos diputados es sólo apretar un botón, porque no tienen independencia de ningún tipo, porque no representan a ningún ciudadano, representan al estado, al partido, al poder ejecutivo que es quien les paga. Sobran en la actualidad más de trescientos mamones, mamones por mamar de nuestros impuestos, que se están pegando la vida padre en el parlamento español y sólo van a apretar un botón, porque representar no nos representan a ningún ciudadano de este país.

El día que la participación en unas elecciones baje del cincuenta por ciento podremos decir que quien ha ganado realmente es el pueblo y el sistema quedará deslegitimado. Mientras seguirán ganando la ralea de políticos inútiles que lo único que les mantiene vivos es el odio y el tener a la sociedad española permanentemente dividida y enfrentada entre izquierdas y derechas, nacionalistas y no nacionalista y ahora con las leyes de género entre hombres y mujeres. Pero como este es un país de ilusos, quijotes, soñadores, poetas, escritores, artistas sin oficio y beneficio y sobre todo de mucho pícaro y mucho mamón, pues los españoles, millones de españoles irán a votar intentando soñar que por fin van a poder ganar esa partida de mus o de póker con cartas marcadas.

Hay que tener más fe que el alcoyano.

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