Martes, 16 Julio 2019

No diga mafia, diga casa de apuestas

PUBLICADO EL Miércoles, 27 Marzo 2019 10:02 Escrito por LUYS COLETO
Casas de apuestas Casas de apuestas

 

 

Yonquis, drogotas, enganchados. El anzuelo del primer chute. Bonos de bienvenida. Narcotizar a la plebe. La tentación del dinero fácil, locuelo y raudo. Además, en ocasiones, cerveza gratis con la primera apuesta. Bebercio y apuestas, buen plan finisemanal.  Además, martes y miércoles de Champions. Este año todo el fútbol europeo es de pago. De esta parva circunstancia, cual pirañas, se aprovechan. Cuando juega el Madrid o el Barcelona en la Champions, el local, inflamado y reventón. La renta media de los vecinos no alcanza para tener televisión de pago. Esta es una manera ‘económica’ de disfrutar del partido. Y, también, de paso, se apuesta a los galgos o realizando combinadas de fútbol para ver si te cascas una buena y pillas mil pavetes.

 

 

Cual buitres

 

Como siempre, el Estado y el Gran Capital, requiriéndose mutuamente. Mientras todo declina, el negocio de las casas de apuestas prosigue en alza. Una purulenta y vidriosa y caliginosa legión de nuevos ludópatas nos acompañan. Madrid, una auténtica plaga. Cierra un negocio, abre un local de juego. Más de 350 negocios de semejante índole pululan por la Villa y Corte. En la Comunidad de Madrid, este tipo de tétricos servicios ha crecido en un 140 % en los últimos cuatro años. (Casi) siempre florecen entre barrios pobres y depauperados. Droguemos a la chusma, poco más merece. Si en los ochenta fue la heroína, introducida a degüello por servicios secretos y maderos, hogaño, cualquier atisbo de  revertir nuestro malestar es saboteado, en parte, por la mierda de las maquinitas. Puente de Vallecas, Usera, Villaverde, Lavapiés, Aluche. Varón, sin estudios superiores y en paro. Perfil del enganchado al jaco del siglo XXI. La mayoría de las personas son trabajadoras, en paro, buscavidas o autónomos con in­gresos medios, bajos, muy bajos o sin ningún tipo de in­greso. Familias que no superan los 25.000 pavos de renta anual para tres o más miembros. Mileuristas en el caso de no tener familia, con graves aprietos económicos, enaltecidas hipotecas, préstamos y serviles deudas, con mayor potencial de tener enfermedades derivadas del trabajo esclavo, asalariado lo llaman, o de la preca­riedad en otros perímetros de sus vidas. Personas con abundantes familias, penurias económicas, con escasas opciones de trepar en la escala social. Aparte de la fiera ludopatía, alcoholismo, marginación social, desgarro psíqui­co, barrios dislocados donde impera la desidia, la competitividad, el solipsismo de masas. Este es el perfil que manejan todas las casas de apuestas presenciales en los barrios pobres de la capital. Son los que han ayudado a que Sportium, Codere o Luckia, entre otros,  hayan incrementado inquietantemente su sórdido quehacer. La presencia de estos locales en los distritos más desheredados respecto a otros con más posibilidades,  Salamanca o Chamberí, es honda.

 

 

Cartografía del horror

 

Luckia, Codere, Sportium. Y las basuras online: Bet365, Betfair o William Hill, Bwin, Suertia, Wanabet. Casinos, bingos, casas de apuestas, bares. Con la ayuda inevitable de la megaindustria del videojuego. Y youtubers con tropecientos seguidores. Cincelada geografía del horror. La banca nunca pierde y en este caso, la casa de apues­tas, tampoco. Las casas de apuestas están hechas para ganar y amontonar pasta.  Siempre vencerán. Aquí todo cristo trinca a costa de las miserias ajenas. Con la pornográfica ayuda, eso sí, de ídolos deportivos, presentadores de la caja tonta, famosetes diversos. Además, estas empresas se coligan con Universidades y asociaciones como la Universidad Carlos III (mancomunada con Codere) o la Asociación Centro Catalán de Adic­ciones Sociales (asociada con Sportium) para diseñar el perfil del adicto al juego y elaborar estrategias de marke­ting más punteras y vigorosas. Y, como siempre, en lontananza, las inusitadas puertas giratorias. Rafael Catalá, de presidente de Codere a indigno e indignante ministro de (in)justicia, echando mierda sobre el único juez digno en todo el asunto de La Manada, Don Ricardo González. Los soldurios más acrisolados y repulsivos del sistema. Con un plus de peana, coturnos especiales. Un formidable lobby. Existen 52 empresas dedi­cadas a este sector, de las cuales más de diez poseen sus domicilios fiscales en otras patrias por lo que, obviamente, no tributan impuestosen España, tan patriotas ellos. Un clásico de la especulación y del blanqueamiento de ca­pitales en un sector con elevadísimos réditos anuales.

 

Crecimiento exponencial, mientras el sur de Madrid se degrada pavorosamente. Con la inmigración masiva como colaboradora necesaria. La falsa esperanza de exuberante pastizara. Gestión/destrucción del Estado y del capitalismo sobre nuestras vidas. Nuevo ocio mercantilizado, envenenado e impuesto. Se dispersa a las personas.  Con ello, la posibilidad de tejer redes se obstaculiza cada vez más debido a la ofuscación y adicción que se genera. Aprovechándose, cual buitres, de la vida de miseria que nos ofrecen. Y que, pastueñamente, aceptamos. Con la aquiescencia fatalista de las víctimas que terminan dejando hacer a sus verdugos. Como los carneros castrados de Panurgo. Gimiendo, semejantes a muertos en un cúmulo de perros sofocados. Si la desesperanza es resignación, ello equivale a una complicidad pasiva. Rodeados de mierda como estamos, apenas vislumbramos escapatoria al pesimismo. El poder, capitalista y estatal, cada vez nos degrada más, en un viscoso encadenamiento mafioso. Nos transforman en un punto muerto evolutivo.

 

Corrompiendo a los menores

 

Los menores, gancho fácil. Los nativos digitales, diana perfecta. Apuestas online, videojuegos, porno, redes sociales, porros. La distopía contemporánea de la chiquillada. Los renacuajos tienen el acceso prohibido a las casas de apuestas, pero un reciente experimento llevado a cabo por la OCU en seis urbes españolas reveló las facilidades de los críos para entrar e incluso para apostar en su interior. Además, el recurso al impreso de interdicción al juego, por el que una persona con problemas de adicción al juego solicita que no se le permita el acceso a los locales de apuestas, es tantísimas veces papel mojado. Es un papelito muy chulo, pero no sirve de esencialmente de nada. Cuando vas a cualquier centro de apuestas te dejan entrar, en muchas ocasiones, nadie te pide identificación alguna. En realidad, un jugador compulsivo es un buen pringado para estos negocios, porque se gastan lo que llevan, poco o bastante, y todavía más. Hasta el infinito y más allá.

 

Vidas demolidas

 

Estrategia del Estado y del capitalismo para aletargar conciencias y nublar a las personas. Un postrer esfuerzo, brioso, tratando de no caer en estos indecorosos métodos que tan sólo nos tornan zombies hiperconsumidores, sistemáticamente aislados, patológicamente narcisistas y sin conciencia propia ni ajena, cegados de deudas y permitiendo que arruinen un poco más nuestras ya de por sí derruidas existencias.

 

Luys Coleto en exclusiva para La Tribuna de España 

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