Martes, 16 Julio 2019
×

Advertencia

JUser: :_load: No se ha podido cargar al usuario con 'ID': 210

¡Mujer, presenta una denuncia falsa contra tu ex… el sistema te respalda!

PUBLICADO EL Lunes, 10 Diciembre 2018 08:43 Escrito por
Denuncias falsas de mujeres contra sus exmaridos Denuncias falsas de mujeres contra sus exmaridos

Mujer: Ahora, con la inapreciable ayuda del Sistema Judicial, puedes darte el gustazo de hundir a tu ex, repudiarlo, desahuciarlo, sacarle un buen dinero, quitarle los hijos y hasta encarcelarlo.

 

Aunque te parezca mentira, funciona infaliblemente y es así de sencillo:

 Si no te corre prisa, espera a darte un golpe que te produzca algún moratón (hematoma) aunque sólo sea uno y te lo hagas en un brazo o pierna, y ve corriendo a cualquier comisaría de la Policía Nacional, o al puesto de la Guardia Civil más cercano, o mejor aún, al Juzgado de Guardia, y denuncia que ha sido él.

Si te urge el ataque, bien por estar locamente enamorada de otro o simplemente porque sí, caramba, ¡que para eso eres mujer, porque tú lo mereces…! -Sí, sí… ¡Porque tú lo mereces!- golpéate tú misma en una pierna o en un brazo, tampoco duele tanto. No obstante, si te da miedo golpearte, no hace falta siquiera, que lo hagas; las femiestalinistas fundamentalistas, subvencionadas y políticamente correctas (también las llaman hembristas, e incluso feminazis) lo han previsto todo: Te será suficiente denunciar que te ha zarandeado y te ha dañado las cervicales, ya que bastará con que simules dolor de cuello, tantos días como quieras, para conseguir del -casi seguro pelele- forense un excelente informe con el que poder sacarle a tu esposo, una preciosa indemnización y un castigo que te satisfará mucho.

El informe del forense te será de gran ayuda pues dará valor a tu denuncia, ya que –como si él lo hubiese presenciado- siempre añadirá el canallesco dato de que tu moratón o “dolencia” ha sido por agresión de tu “víctima”.

Tómate la precaución de asegurarte que el día de los presuntos “hechos”, él no pueda demostrar que estaba de viaje lejos de tu ciudad, u otra circunstancia semejante. Lo ideal es que usando tus….”artes de mujer” quedes con él, con cualquier excusa, para asegurarte de que a la hora de la “agresión”” no pueda estar con alguien que le sirva de coartada. Si te dejas ver con inocentes personas que te conozcan, mejor. Siempre podrás usarlos como testigos de haberte visto con tu esposo… Si dices que no es la primera vez…, en fin…, ya sabes; conseguirás que el políticamente-correcto juez o “jueza” de turno le imponga una Orden de Alejamiento mientras sale el juicio.

Ésta es la nueva modalidad de atropello de hombres inocentes que propicia la Ley Integral contra la Violencia de Género de 28 de diciembre de 2004 (día de los Santos Inocentes, según el santoral católico)… Ley que las asociaciones de mujeres hembristas o femiestalinistas, han impuesto a los legisladores valiéndose del mercantilismo de votos de los partidos políticos.

No obstante, algunos “avanzados” jueces -sobre todo, “juezas”- ya estaban aplicando desde hace años esta Ley que viola el Art. 24 de la Constitución”, incluso sin tomar declaración al denunciado, tal como dicha Ley ahora obliga.

Si tu esposo es inocente, que será el caso de “tu víctima”; la Orden de Alejamiento es una oportunidad de oro para hundirlo más y sacarle aún más dinero. Puedes provocarlo llamándole para burlarte de él. Si tienes hijos, no te importe el daño que les hagas por dejarlos huérfanos (“el fin justifica los medios”), cuéntales “lo que te ha hecho”; diles que se ha vuelto loco; diles que le cuelguen el teléfono; etc. Casi seguro conseguirás que él se desespere y se acerque por tu casa a tratar de hablar con ellos para desmentirlo:

¡PERFECTO!, ya tendrás el testimonio de tus inocentes hijos y, tal vez, hasta el de algún vecino que te apoye en otra nueva denuncia y otra segura condena acumulable para él. Y nada más. Sólo te queda esperar el día del juicio, en caso de que el abogado de oficio del turno de “género” y el fiscal no logren convencer a tu esposo, padre de tus hijos, de que se declare culpable y firme una “sentencia de conformidad” para evitar males mayores, tras pasar el fin de semana en el calabozo…

No importará que allí te pongas nerviosa e incluso que llores de miedo por estar mintiendo: A una mujer que llora todavía se le da más credibilidad.

Las hembristas-femiestalinistas españolas, muchas de ellas parapetadas dentro del Instituto de la Mujer (Instituto contra el hombre) y las sucursales autonómicas, con su asignación anual mil-millonaria y los apoyos “casi” gratuitos de la mayoría de los medios de información; se han encargado durante años, durante décadas, de envenenar a la población en general -incluyendo a ingenuos jueces y periodistas- diciendo, cada vez que una mujer es asesinada la famosa frase “en lo que va de año han muerto en nuestro país equis mujeres”, pero jamás mencionan cuántos hombres han corrido el mismo final, aunque algunas veces sean incluso más el número de hombres muertos en disputas conyugales que, el número de mujeres,.

También, dicho “benemérito” Instituto de la Mujer publica cada pocos años los resultados de su amañada macro-encuesta con la cual envenenan a la sociedad en general con un “apropiado” sesgo metodológico.

Me refiero a la macro-encuesta de marzo de 2000 sobre “violencia sobre las mujeres” La “científica encuesta” permitió llegar a la conclusión de que en España había DOS MILLONES DE MUJERES MALTRATADAS. Para ello se consideró “mujer maltratada” a la que respondiera con las palabras “frecuentemente” o “a veces” al menos a UNA de las trece preguntas siguientes, referidas a su esposo o compañero:

– ¿Le impide ver a la familia, o tener relaciones con amigos, vecinos, etc.?

– ¿Le quita el dinero que usted gana, o no le da lo suficiente que necesita para mantenerse?

– ¿Le insulta o amenaza?

– ¿Decide las cosas que usted puede o no hacer?

– ¿Insiste en tener relaciones sexuales aunque sepa que usted no tiene ganas?

– ¿No tiene en cuenta las necesidades de usted (le deja el peor sitio en la casa, lo peor de la comida…)?

– ¿En ciertas ocasiones le produce miedo?

– ¿Cuándo se enfada, llega a empujar o golpear?

– ¿Le dice que a dónde va a ir sin él, que no es capaz de hacer nada por si sola?

– ¿Le dice que todas las cosas que hace están mal, que es torpe?

– ¿Ironiza o no valora sus creencias (ir a la iglesia, votar a un determinado partido, pertenecer a alguna organización)?

– ¿No valora el trabajo que realiza?

– ¿Delante de sus hijos dice cosas para no dejarla a usted en buen lugar?

Como la encuesta no se aplicó a hombres, los periódicos no pudieron sorprendernos al día siguiente con la insólita noticia de que también había dos millones de varones maltratados. Ni se pudo emprender el correspondiente “Plan para combatir la violencia contra el hombre”. Ni tampoco adoptar las pertinentes medidas jurídicas y administrativas, incluidas las gigantescas campañas de sensibilización. Ni destinar varios millones de euros de los presupuestos a la luchas contra ese otro “genero” de violencia.

Pero sin duda, en la próxima macroencuesta se corregirá esa “pequeña omisión”.

Volviendo al asunto que nos ocupa: En el juicio, sea hombre o mujer el juez lo juzgue, y salvo honrosísimas excepciones, condenarán, seguro, a tu hombre-víctima.

Tal vez no sea lo justo, pero después del mencionado envenenamiento es lo políticamente-correcto y de esa manera el juez se evita un posible linchamiento, o “fusilamiento” por parte las poderosas asociaciones femiestalinistas-hembristas. Además, a buen seguro, el juez que te toque en suerte, se escudará en la petición del “Ministerio Fiscal”: los fiscales tienen instrucciones muy concretas respecto de cómo deben actuar en estos casos: destrozar al “siempre-criminal-hombre”.

Por otra parte, lo más probable es que casi nada de lo que él declare en el juicio sea tenido en cuenta; pues, como ordena la jurisprudencia del Tribunal Supremo (con el aval del Constitucional), en caso de que haya discrepancias entre tu versión y la de tu esposo, padre de tus hijos, a ti siempre se te concederá presunción de credibilidad, y a él presunción de mendacidad y de culpabilidad, y bastará con tu palabra para condenarlo…

De todas maneras, los miembros del tribunal, casi seguro querrán hacerle pagar a tu víctima lo de esas caras destrozadas que han visto por la tele, y hasta el atentado a los trenes de Madrid, o el ataque de los talibanes a las “torres gemelas”.

¡Pero eso no es todo!: Si él NO tiene dinero: ¡BINGO!, ya que, gracias a la “justa y políticamente-correcta sentencia” que, a buen seguro le endiñarán, puede hasta llegar a dar con sus huesos en la cárcel si le imponen una multa y no puede pagarla.

Otra cosa, si él quiere obtener un abogado de oficio tendrá que hacer una peregrinación por multitud de ventanillas de diferentes y “eficaces” organismos oficia­les para conse­guirlo. Y, además, el abogado que le asignen casi seguro le defenderá sin esmero por ser consciente de que, haga lo que haga y diga lo que diga, lo condenarán, ya que: DENUNCIA + EL VALIOSO PARTE FORENSE = CULPABLE EL DENUNCIADO. Así lo ordena la jurisprudencia del “justo e inefable” Supremo y las directrices del Consejo General del Poder Judicial a jueces y fiscales.

Y si él recurre la sentencia por considerar que es un atropello, no te preocupes porque lo más seguro es que los jueces de la Audiencia Provincial ‘pasen’ de lo que el pobre diablo diga, y ratifiquen la sentencia de primera instancia, absolutamente calcada.

No te olvides del corporativismo: ¿Cómo un juez va a contradecir a otro juez? ¡Por Dios, dónde se ha visto eso! Sería reconocer que otro juez se ha equivocado y eso ¡es imposible! ¡¡Los jueces son perfectos!! ¡¡Son Dioses!!! Si a tu “ex” se le ocurre denunciar al juez ante el Consejo General del Poder Judicial, tampoco te preocupes. Sucederá tres cuartos de lo mismo.

Cuando cansado de esperar quiera averiguar que ha sido de su denuncia, se enterará que ha sido archivada y no ha sido ni informado.

Nada más. Sólo animarte a que lo hagas cuantas veces quieras, pues, incluso en el remoto caso de que descubran que mientes, no te pasará nada a pesar de que los jueces tienen obligación de perseguir de oficio las falsas denuncias (Art.456 C.Penal).

Es más, puedes volver a inten­tarlo cada poco tiempo, ya que, por el mero hecho de haber sido denunciado, y aunque lo declaren inocente, él seguirá constando en la “Lista oficial de maltratadores”.

¡Por supuesto, no existe lista alguna de mujeres falsarias, de falsas-denunciadoras!

Además, las denuncias -aunque tu hombre sea absuelto- se le irán acumulando, con el consiguiente perjuicio: ¡SÍ, ES UN CHOLLO!

El único posible inconveniente es que él, al verse atropellado y condenado injustamente, piense que la justicia es una FARSA y se la tome por su cuenta. Mejor aún, pues entonces sí que se pudrirá en la cárcel. Además, ¡mujer!, bien vale la pena arriesgarse un poco con tal de darse el gustazo de hundirlo y sacarle un buen dinerito. Y, “Dios no lo quiera”, pero, si -como viene ocurriendo algunas veces- se acabara tomando la justicia por su mano, y te asesina; consuélate pensando en la causa:

Las asociaciones femiestalinistas-hembristas necesitan muertas, ”víctimas de violencia de género”, “víctimas de la violencia machista” para poder justificar y aumentar el presupuesto de su “Industria del Maltrato”. Pero, ¡¡Ánimo mujer!! Excepto esa remotísima posibilidad, ¡sólo puedes salir ganando! ¡ESTÁ “CHUPAO”!

Y, si aún tienes alguna duda y quieres conocer otras formas de hundir legalmente al varón, contacta con la “Casa de la Mujer” más próxima a tu domicilio, o con el “Instituto de la Fémina” o cualquier prestigioso bufete de abogadas femestalinistas-hembristas.

 

– En la publicación, “Acuerdo del Pleno del CGPJ de 21 de marzo de 2001” pág.24, se dice el siguiente disparate “el testimonio de la víctima, aunque no haya otros testigos del hecho delictivo, puede ser en estos casos suficiente para fundamentar una condena y desvirtuar la presunción de inocencia”. Se conculcan así, el principio ancestral “in dubio, pro reo”, la Carta Universal de derechos Humanos en su Art.11 y la Constitución Española en su Art.24 que, en esencia, dictan que toda persona debe ser considerada inocente si no se demuestra lo contrario. ¿Y qué demostración es la sola declaración de una persona -sin testigos-, máxime si sus lesiones son en alguna de sus extremidades claramente factibles de habérselas podido producir accidental o voluntariamente, y peor aún, cuando se condena basándose únicamente en un parte médico-forense por sólo referir dolor?

– Éste escrito satírico fue publicado con motivo del Día Contra la Violencia de Género, el 25 de noviembre de 2003. Transcurridos los años, nadie, ciudadano, jurista ni juez alguno, se ha atrevido a actuar contra su autor o quienes lo han reproducido en los medios de información. Señal de que lo que aquí se dice en forma de sátira, es cierto. “Quien calla, otorga”.

Comenta esta noticia