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Más Ley de Concordia y menos chiringuito de Memoria Histórica

PUBLICADO EL Viernes, 15 Marzo 2019 08:24 Escrito por Ignacio Fernández Candela
Esto también debería ser Memoria Histórica... Esto también debería ser Memoria Histórica...

 

 

Miguel Bernad, secretario general del sindicato Manos Limpias, ha denunciado con buen y valiente criterio la extensa corrupción que existe en España respecto a la Justicia. Un toque de atención ante el Consejo General del Poder Judicial, del que muchos sospechan ser muestra fehaciente y nada disimulada de la politización que desmiente la separación de poderes en el Estado español. Entre otras muchas denuncias una ha sido especialmente relevante respecto al circo victimista que ha resultado ser la Ley de Memoria Histórica, cuyos postulados excluyentes y distorsionados, según Bernad Remón, son un atentado contra la libertad de expresión, libertad de información, contra la libertad de prensa y la libertad de cátedra. En esta indignada percepción pueden considerarse millones de ciudadanos hartos de la manipulación imperante, cuarenta años después de consolidar la democracia.

El tiempo ha demostrado que la Memoria Histórica es una Ley pensada para parasitar del revanchismo injustificado; no son pocos los que viven del cuento de la resurrección del rencor guerra civilista. Surgida del lodazal zapaterista parece una conveniencia más, como la Ley de Violencia de Género, para justificar la subvención millonaria con carné político. Es arbitraria, incierta, maliciosamente adaptada para aprovecharse de un ventajismo artificioso, recreado por un victimismo avasallador… prolongación en el siglo XXI de la depredación inmemorial de la avaricia humana. Como la mostrada salvajemente durante la II República que jamás fue una democracia. “No es eso, señores, no es eso”, argumentaba  José Ortega y Gasset en su discurso Rectificación de la República, cuando comprobó la deriva criminal de múltiples facciones delictivas enmascaradas de política.

 

Precisamente el autor de este artículo (el pintor y escritor Ignacio Fernández Candela) entregando el Premio DISIDENCIA 2018 por su lucha por la justicia a Miguel Bernad de MANOS LIMPIAS

 

¿Memoria? A fin de cuentas es la codicia de siempre la impulsora de esa corriente desmemoriada que busca en las cunetas muertos, que lo fueron por el proceso de fagocitación que la izquierda radical practicó contra sí misma. Se devoraron con ansias antropofágicas, cuando se evitó que llevaran a cabo los objetivos de exterminio contra medio país; los historiadores coinciden en que fue el levantamiento de una España obligada a defenderse, frente a la bestialidad de los que adulteraron la República y la aprovecharon para intentar imponer una dictadura salvaje.

Víctimas las hubo en todas las contiendas pero más reciente solo hubo una ETA y cientos de víctimas a manos de sus cobardes atentados sin contienda alguna que diera oportunidad para defensa. A la nuca y en una sociedad pacificada; los mismos que justifican etarras en la actualidad son quienes buscan enaltecer el crimen de las checas durante la Guerra Civil. Está claro el carácter de moralización que se pretende imponer mediante ley y con más exigencias añadidas. ¿Está claro? Debería.

Con la misma codicia violenta de entonces se ejerce la caradura de culpar a lo ajeno de las sevicias propias. Probado está que también se mataron entre ellos, huyendo y asesinando, rabiosos y derrotados, heridos en el orgullo asesino que los embruteció hasta la aniquilación. Porque cada cual luchaba por una libertad tergiversada que englobaba los intereses leoninos y las ambiciones sin frenos de quienes buscaban poder para esquilmarlo en beneficio propio. Ese fue el bando perdedor: unidos en pos del botín. Una vez se perdió la expectativa de la rapiña terminaron masacrándose. Los de hoy son un calco, aprovechados de aquellas ambiciones en un saco sin fondo. Aunque no todos los republicanos eran como ellos; serían los primeros en caer con las purgas, si hasta a Durruti lo asesinaron por la espalda sus propios cómplices de batalla.

Según muchos historiadores, el bando vencedor tuvo un gran apoyo en la rencilla frentepopulista que se depuró al final de la guerra. Así lo demuestran los más imparciales como también que el conflicto civil fue provocado por un grupúsculo de tramposos sin conciencia ni moral que obligó a una rebelión por extrema supervivencia, para evitar la indefensión ante una masacre cotidiana llevada a cabo por el socialismo radical y el comunismo. La propia II República se vio sobrepasada por los insaciables y tabernarios objetivos de la radicalidad izquierdista, como así dejó constancia escrita el propio presidente Azaña.

La concordia no produce dividendos a través de subvenciones millonarias, antes bien sería virtud de consenso que arruinaría las expectativas de vivir del cuento del rencor y el revanchismo bajo el paraguas del victimismo siglo XXI. Así los aprovechados a río revuelto no cambiarán jamás las argucias del XX, porque algo hay en alguna izquierda que favorece no dar cuentas ante Dios ni la conciencia. Es un ventajismo sin escrúpulos en el que mentir es un gaje de la ideología, acometida de una retorcida supremacía moral que busca la imposición rastrera, frente a cualquier sociedad democrática, con el pretexto de la compensación.

Reinventar la Historia con ayuda de los ignorantes y que se ratifique injustamente por ley es un error en esta España absurdamente resignada que santifica y excusa a sus matones. Si encima se financia ya está el negocio montado, uno más surgido de la trama zapatética, con dinero público inagotable para desmontar hasta los monumentos que en cuarenta años nadie había advertido ofensivos. Parásitos, vividores del cuento y el resentimiento. Más valdría un análisis psiquiátrico de estos desvaríos protagonizados por otrora muertos de hambre, okupas y payasos sin carpa circense hasta que la montaron con la política. Más valdría y sería barato en comparación con lo que estafan al erario público entre llantinas de cocodrilos con dientes muy afilados, los pobres.

 

Ignacio Fernández Candela en exclusiva para La Tribuna de España

 

 

 

 

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