Miércoles, 19 Diciembre 2018

Martín Ostos: "La elección del CGPJ produce el sonrojo de cualquier español". El catedrático de Derecho Procesal dice que es un "bochorno judicial"

PUBLICADO EL Sábado, 17 Noviembre 2018 11:28 Escrito por
Bochorno judicial en la elección de los miembros del CGPJ Bochorno judicial en la elección de los miembros del CGPJ

José Martín Ostos, catedrático de derecho Procesal de la universidad de Sevilla, uno de los mayores expertos en la materia a nivel internacional, denuncia la politización en la elección de los miembros del Consejo General del Poder Judicial y afirma que "el bochorno judicial produce el sonrojo de cualquier español"

 

Bochorno judicial

 

No hay día sin que aparezca en los medios de comunicación alguna noticia relativa a nuestra Administración de Justicia. El hecho de que la misma ocupe un destacado lugar en la actualidad, en sí mismo, no es preocupante, aunque quizás no sea lo más recomendable. Pero sí es grave que en las frecuentes apariciones públicas se muestre un rosario de situaciones descabelladas, cuando no escandalosas.

El último capítulo versa sobre el reparto que las dos principales fuerzas políticas están haciendo de las vocalías del nuevo Consejo General del Poder Judicial, incluida la presidencia. En efecto, unos representantes políticos (provenientes tanto del Ejecutivo actual como del anterior) negocian el control de otro poder del Estado.

De nada sirven las legítimas reivindicaciones de los jueces y magistrados sobre su deseo de participar directamente en ese proceso de selección de su máximo órgano de poder, así como las fundadas denuncias de la doctrina científica proponiendo soluciones alternativas. Por supuesto, menos aún se tienen en cuenta las vanas promesas electorales emitidas desde la cúspide de los partidos políticos, acostumbrados con descarada frivolidad a cambiar de opinión conforme lo exijan las circunstancias.

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Estos últimos (es decir, las minorías que gobiernan esas ambiciosas  maquinarias de poder) se convierten de facto en gestores y administradores de toda la vida nacional, controlando sus centros neurálgicos, mecanismos y resortes. En este caso, se trata de consensuar las veinte personas que compondrán el futuro Consejo General del Poder Judicial; posteriormente, dicha relación será aprobada por los parlamentarios de las respectivas formaciones políticas en ambas Cámaras legislativas, obteniendo la mayoría cualificada exigida. Pero no solo esto: más adelante, los veinte miembros electos del nuevo Consejo General del Poder Judicial elegirán, a su vez, a quien ha de presidirlos, cuyo nombre está también previamente consensuado.

Como se ve, por el “democrático” método expuesto, anticipadamente se conoce cuál será el resultado de las votaciones parlamentarias y de la sesión de elección del presidente del Consejo General. Todo queda, pues, perfectamente controlado.

La cuestión no es baladí, pues el CGPJ resultante será, en su momento, el encargado de la elección de los magistrados del Tribunal Supremo, así como de los presidentes de los Tribunales Superiores de Justicia y de las Audiencias.

En resumen, otro de los poderes del Estado queda supeditado a las ambiciones de los partidos políticos, que, como es sabido, se desviven por el altruista servicio al bien común. Sin empacho, se margina a los jueces y magistrados, buenos conocedores y verdaderos interesados en el funcionamiento del Poder judicial, siendo sustituidos por las cabezas pensantes de las organizaciones partidistas.

Parece ser que a nadie interesa la búsqueda de nuevas fórmulas de elección, que las hay. Y no es pura imaginación, sino una evidente realidad. Claramente se persigue el control del principal órgano del Poder judicial, en la confianza de que antes o después se obtendrán los correspondientes réditos. Se trata de una vergonzosa política que produce el sonrojo de cualquier español, pero que no turba lo más mínimo el ánimo de los responsables de las fuerzas políticas implicadas. Por supuesto que tampoco las formaciones más pequeñas renuncian a obtener su cuota de poder; quienes ayer pregonaban su honradez a los cuatro vientos, predicando un modo distinto de hacer política, hoy se han quitado la careta.

Y mientras se desarrolla esta farsa, en fechas recientes los Letrados de la Administración de Justicia han realizado un paro nacional de varias horas de duración y, para el lunes de la próxima semana, todas las asociaciones de jueces y fiscales han acordado secundar una huelga. También hoy, en el momento de redactar estas líneas, se está produciendo otro paro laboral por parte de los Cuerpos Generales y Especiales de la Administración de Justicia. Menos mal que todos estos profesionales procuran salvar el honor de la justicia, tan vapuleada por una clase política que hoy es más intervencionista que nunca.

José Martín Ostos

Catedrático de Derecho Procesal.

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