Miércoles, 19 Junio 2019

Mañana de Reyes. Artículo de Manuel Parra Celaya

PUBLICADO EL Domingo, 06 Enero 2019 10:06 Escrito por
Mañana de Reyes. Artículo de Manuel Parra Celaya Mañana de Reyes. Artículo de Manuel Parra Celaya

 

Aquellos niños que fuimos tenían serias dificultades para dormirse la noche del día 5 de enero, dada la excitación producida por las expectativas ilusionadas del amanecer del día siguiente; fuera como fuera, había que apretar bien los ojos y disimular el insomnio ilusionado, pues sabían que Sus Majestades no toleraban a un niño despierto y curiosón. Tras el recibimiento a los Magos por las calles y el paso del cortejo real -entonces señorial y solemne y escasamente carnavalesco y circense, mucho menos inficionado de Ideología de Género- había que cenar temprano e irse pronto a la cama, a disimular, por lo menos, el sueño que tardaba en llegar.

El esfuerzo quedaba compensado con creces en la mañana de día 6: aquellos niños no se hacían los remolones ni se les pegaban las sábanas y, en ocasiones, madrugaban demasiado, para exasperación silente de sus papás no tan mañaneros en un día de fiesta.

Naturalmente que los Reyes Magos de Oriente, a pesar de las falsificaciones y manipulaciones de que son objeto por parte de los Ayuntamientos progres, siguen visitando los buenos hogares españoles, ¡quién lo duda! Puedo dar fe de ello personalmente, a mi edad y en mis circunstancias, ahora que estoy seriamente amenazado de convertirme en abuelo, pues nunca faltan los regalos junto al balcón de mi casa. Aparte de su utilidad intrínseca, me prueban en cada ocasión que mi conducta durante el año ha sido la adecuada, cosa de lo que seguramente no podrán alardear muchos políticos ni algunos ciudadanos abducidos por estos.

Siento cierta curiosidad malsana por saber qué encontrarán la mañana de Reyes quienes han hecho leit motiv de sus grises existencias la falta de ilusión y de imaginación; me refiero a los que otrora hacían consigna a los cuatro vientos, precisamente, de la imaginación al poder, y ahora viven del tópico, de la vulgaridad y de lo archiconocido; me dan lástima en el fondo, porque de muy pequeñito me enseñaron aquello de busca lo que nunca existió y aquello otro de nosotros creemos en el milagro.

Los privados de ingenio mágico son los mismos que voceaban, con los ojos en blanco, lo del prohibido prohibir, y ahora las instrucciones del Sistema vienen muy claras y taxativas para que nadie se aleje ni un ápice de los cánones establecidos; por ello, se empecinan en prohibir todo aquello que les viene a la mente, en una forma de intervencionismo exasperado en lo colectivo, en lo familiar, en lo personal, en lo íntimo. Nunca a lo largo de la historia los ciudadanos nos hemos sentido más constreñidos, y no en lo que se llama eufemísticamente libertades políticas, sino en lo que hace referencia a las libertades reales, esas que se ponen de manifiesto a la hora de encontrar trabajo, de ganar lo necesario para una vida digna, de expresar las opiniones donde te dé la gana, de amar…

En consecuencia, esa ha sido mi primera petición a SSMM en mi carta de este año: poder gozar de mi libertad plena, sin coacciones de la corrección política, del Pensamiento único, sin tener que aguantar miradas aviesas -o denuncias- cuando oso discrepar de lo establecido.

Especifico en mi misiva que los Magos de Oriente me otorguen mi derecho a ser, a sentirme y a mostrarme español en cualquier lugar de España; sea en mi Cataluña, donde ostento a diario mi bandera nacional en la solapa sin dejarme amedrentar; sea en Andalucía, donde ya han aparecido abundantes estrellas solitarias de la independencia en banderas verdes y blancas de aquel desdichado profeta llamado Blas Infante; sea en Castilla, donde también las he visto estampadas en pabellones comuneros de color morado (y no carmesí)…

Aunque los Reyes ya lo saben de sobra, a esta petición de libertad de ejercer el patriotismo va intrínsecamente unido el encargo de que llegue a imperar en España una auténtica justicia que sustituya a los abismos sociales, a los privilegios y a las alcaldadas; por ejemplo, que aquello de la vivienda digna, bello sintagma recogido en la Constitución, se haga realidad; que una versión actualizada de aquello de pan en el hogar y asiento en la lumbre llegue a todos los españoles, sin restricciones; que el trabajo  vuelva a ser para todos, en la práctica, derecho y deber

Está muy mal que, en mi carta, deje aflorar mis sentimientos negativos hacia los otros; prometo que los estoy tratando de vencer por aquello del espíritu navideño, pero de vez en cuando afloran en forma mitigada: no me desagradaría en absoluto, queridos Magos de Oriente, que a todos los responsables de las privaciones que, en cuanto a la patria, en cuanto al pan y en cuanto a la justicia se vienen sucediendo en nuestra sociedad, les cayera en la mañana del día 6 un buen cargamento de carbón.

Aunque, pensándolo bien, ello apenas contribuiría a solucionar el problema estructural de la minería leonesa y podría servir para que esos responsables -que son sumamente avispados- encontraran otra forma de especulación con otro elemento natural, aunque este estuviera en desuso y se considerara muy contaminante.

Manuel Parra Celaya

"IN REBUS DUBIIS"

Comenta esta noticia