Lunes, 22 Julio 2019

Los seguidores de la Selección “nacional” vasca de fútbol se retratan

PUBLICADO EL Martes, 23 Octubre 2018 19:20 Escrito por
Los seguidores de la Selección “nacional” vasca de fútbol se retratan Los seguidores de la Selección “nacional” vasca de fútbol se retratan

Estábamos paseando por el centro de Vitoria el 12 de octubre, fiesta de la hispanidad y vimos a una turba de esas que suelen ser frecuentes en las calles vascas para hartazgo de los que abominamos el euskonazismo, con banderas bicrucíferas inventadas por el creador del nacionalismo vasco,  Sabino Arana, dando gritos, un poco exaltados. Yo pensaba que eran las típicas concentraciones de los que piden la excarcelación de los presos de ETA.

 

 

Uno de mis compañeros de “Hablamos Español”, de origen catalán, desplegó ese día una bandera española mientras tomaba un café, y me cuenta que había gente que expresaba signos de aceptación, incluso de alegría, al comprobar que alguien se atreviera a poner a la vista de sus conciudadanos la bandera de su país y que no pasara nada. Algo así como asombrándose de un gesto tan natural en cualquier lugar del mundo que celebrara su fiesta nacional. Hasta yo, que no soy sospechoso, le espeté a mi compañero y amigo si le había dado un arrebato de locura.

Pues bien, los chicos forofos de la selección nacional vasca protagonizaron en el campo de Mendizorroza, durante el partido contra Venezuela, su verdadero ser y sentir, el que caracteriza a los entusiastas de los regímenes tiránicos, simplemente por ser éstos de signo estalinista.  Con unas enormes pancartas expresaban su admiración por el régimen chavista. “Por encima del imperialismo, pa’ lante Venezuela”, rezaban dos pancartas de unos cincuenta metros de longitud. Con el retrato entrecortado del dictador bolivariano fundador del actual régimen liberticida y genocida que está provocando un desastre humanitario y una diáspora sin precedentes de gentes que huyen del hambre, de la desolación y de la narcocracia.

Un matrimonio venezolano que conozco, que tiene un hijo de seis años, me expresaba su desolación y perplejidad, no dando crédito a lo que veían sus ojos y oían sus oídos. Y no sabía cómo manifestar su indignación, pues ha tenido que irse de su país dejando casa, familiares y amigos como esos miles, más bien millones, de venezolanos, que han tenido que huir de la dictadura bolivariana, sin esperanza de un próximo desenlace de una situación propia de la mitad del siglo XX de la que creíamos que estábamos ya vacunados.

La pregunta es por qué unos chavales de entre 15 y 20 años, que han vivido en épocas de bienestar, de relativa prosperidad, que no han carecido de nada y se les ha dado casi todo, salvo exigencias de esfuerzo y sacrificio, son capaces de llegar a este engaño. Evidentemente ellos no son capaces de analizar con sentido histórico los fenómenos actuales porque desconocen la historia, y la narración del pasado que se les ha enseñado contiene múltiples lagunas de conocimiento, y deformaciones de todo tipo, a la medida de los que orientan y manipulan las realidades sucedidas en la última centuria.

Lo más obvio que ejemplifica la gravedad de lo que ocurre, en los días previos a este artículo, ha sido el plan del Gobierno Vasco para acercar la realidad de la violencia en Euskadi a las aulas. Un plan plagado de inexactitudes y de sesgo tendencioso para blanquear lo que ha sido ETA y dar a la banda terrorista una aureola de libertadora y de gente dotada de un espíritu poco menos que filantrópico.

La capacidad que tienen los nacionalistas para dirigir las mentes de las nuevas generaciones hacia los derroteros que les convienen es infinita e insuperable. Es el paradigma adoctrinador por excelencia.

Si la educación es tal, en su sentido antropológico y filosófico, se ha de desprender de los aditamentos políticos e ideológicos para centrarse en el individuo y su formación; y en el desarrollo pleno de sus capacidades. Sin embargo, el modelo nacionalista está justamente en las antípodas del ideal de la educación en su sentido pleno y genuino. Es el adoctrinamiento por excelencia. Me río del Florido Pensil franquista en comparación con esta barbaridad de la exegesis nacionalista.

A modo descriptivo, y para trasladarnos de “Euskadi” a Cataluña, el 28 de octubre de 1990 circuló un documento atribuido a las consellerías de la Generalitat y a las altas instancias de CDC y UDC donde se trazaba la estrategia en el campo educativo. Algunas perlas de ese documento dibujaban con exactitud la deriva que nos ha llevado a la situación presente. Vamos a ver algunas:

En el epígrafe “Las propuestas para aumentar la conciencia nacional. La estrategia de la recatalanización”, se contenía lo siguiente: “La difusión de los acontecimientos cruciales de nuestra historia y de nuestros personajes históricos, así como la aportación del pueblo catalán a la cultura y ciencia europeas. Fomento de las fiestas populares, tradiciones, costumbres y su transfondo mítico.”

Dentro de ese epígrafe en el apartado “Sensibilización colectiva” se afirmaba que “Cataluña es un pueblo que camina en busca de su soberanía dentro del marco europeo. Sensibilización ciudadana para reforzar el alma social. Apuntalamiento de nuestro propio centro de gravedad dentro de Europa. Reforma del Estatuto de Autonomía.”

En “Enseñanza” se establecía como prioridad la “Catalanización de los programas de enseñanza. Análisis previo y aprobación del contenido por parte de personas responsables y de confianza.

Reorganizar el cuerpo de inspectores de forma y modo que vigilen el correcto cumplimiento de la normativa sobre la catalanización de la enseñanza. Vigilar de cerca la elección de este personal.”

Incidir en las asociaciones de padres, aportando gente y dirigentes que tengan criterios nacionalistas.”

“Velar por la composición de los tribunales de oposición.” (todas las negritas son mías)

Hoy mis lectores no se extrañarán de estas directrices, y de otras más que no refiero, porque la realidad ha superado la intencionalidad de aquellas líneas redactadas a modo de cauce de ejecución de orientaciones programáticas. Pero la virtualidad de sacar a colación aquel documento de estrategias está en ver que en casi treinta años el nacionalismo ha ido desplegando todas sus armas para dirigir como robots a los menores de edad para clonarlos a su gusto y semejanza y conformar una sociedad nacionalista que se mueva a toque de silbato, como en los mejores regímenes fascistas. Es algo tan obvio que no es preciso redundar en ello.

La Convención de los derechos del niño de 1989, suscrito por el Reino de España e incumplido hasta el sonrojo establece que “Los Estados partes se comprometen a respetar el derecho del niño a preservar su identidad, incluidos la nacionalidad, el nombre y las relaciones familiares de conformidad con la ley, sin INJERENCIAS ILÍCITAS”.

El Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial de la O.N.U en informe de septiembre de 1996 y posteriores observaba con preocupación que en Cataluña y País Vasco “a los niños de la minoría castellana les puede resultar difícil recibir la educación en su lengua materna”. ¿Y qué es lo que se ha hecho desde las instituciones para resolverlo? Absolutamente nada, salvo negar la evidencia.

El Informe de la Comisión contra el Racismo y la Intolerancia del Consejo de Europa en enero de 1999 denunciaba las dificultades a las que, a veces, se enfrentan los niños de lengua castellana residentes en Cataluña y País Vasco, “[…] cuando se trata de recibir una educación en castellano en las escuelas”. Lo mismo advertía la Oficina de Democracia, Derechos Humanos y Trabajo del Departamento de Estado de los EE.UU en su informe del año 2000. ¿Y qué ha pasado desde entonces? Nada salvo el avance imparable del nacionalismo.

La UNESCO reconoce el alto valor cognitivo y la beneficiosa influencia sobre la personalidad del niño que posee la enseñanza en lengua materna en las etapas iniciales de la enseñanza, y el biligüismo escolar, subrayando la naturaleza axiomática de la afirmación de que la lengua materna es el mejor medio para enseñar a un niño”. ¿Y qué se ha hecho desde entonces? Absolutamente nada, salvo el avance del nacionalismo sin contención de ninguna clase, incluso favoreciendo ese avance desde los poderes del Estado español.

 No hay manera. No aprendemos.

 

 

Ernesto Ladrón de Guevara

Desatando Nudos

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