Jueves, 25 Abril 2019

George Soros y Steve Bannon. La trastienda. Artículo de Manuel Parra Celaya

PUBLICADO EL Domingo, 10 Febrero 2019 10:20 Escrito por
Steve Bannon Steve Bannon

 

 

Para el ciudadano de a pie -categoría a la que pertenezco- las grandes cuestiones del mundo de hoy, las estrategias, la influencia de la geopolítica y las intenciones ocultas de cada movimiento de los personajes públicos constituyen un arcano.

Nosotros estamos situados en el patio de butacas (o en el gallinero), desde donde contemplamos las oscilaciones y los gestos de los actores, escuchamos sus palabras, escritas para sus respectivos papeles en el guion y, en los entreactos o a la salida de cada representación, nos permitimos opinar, a veces acaloradamente, sobre las actuaciones y el grado de credibilidad que nos han merecido; aunque conozcamos el título de la obra representada, nadie nos ha dicho el nombre del autor y, en general, estamos ayunos del atrezo, de la escenografía y de todo aquello que se cuece tras las bambalinas; y, por supuesto, desconocemos quiénes son los productores o mecenas artísticos.

Las noticias suelen llegarnos a toro pasado, cuando el telón ha caído hace tiempo y la representación no es más que un recuerdo archivado en los libros de historia; así, creemos saber, por ejemplo, que la transición española recibió un cuantioso soporte económico de Arabia Saudí; que el PSOE de Felipe González fue generosamente sufragado por la socialdemocracia alemana, o, más recientemente, que Iglesias y su alegre muchachada contaban con apoyos venezolanos y/o iraníes. Digo que creemos saber porque, lógicamente, no hemos visto ni albaranes, ni recibos ni órdenes de pago, salvo en algún caso concreto, menor y calificado de chapuza.

Los medios de difusión (que no de comunicación) son muy cicateros a la hora de explicarnos qué está aconteciendo en la trastienda; cada uno cuenta lo que le conviene a sus mentores y, también, porque ellos mismos forman parte de la representación de la obra, con papeles estelares en algunos casos; en realidad, informan de lo que les han ordenado que cuenten, y muchísimo cuidado con salirse del guión…

Los ciudadanos de a pie podemos atesorar sospechas, formularnos incógnitas y, los más osados, elevarlas a afirmaciones rotundas, casi dogmáticas, de esas que suelen ir acompañadas de una fuerte palmada en la mesa del bar en las amigables tertulias sin fin. A veces, nuestra imaginación o nuestra fantasía -no vale confundirlas- nos puede jugar malas pasadas, y entonces llegamos a lo que se suele calificar despectivamente de pensamientos conspiranoicos, rápidamente rechazados o ridiculizados, por más que alguno de ellos -solo alguno- no esté tan lejos de la realidad.

Sea como sea, lo cierto es que, detrás de cada situación política, de cada recitado de un papel del guión, de cada movimiento escénico, hay otros hechos ocultados, otras intenciones a medio o largo plazo, que podemos sospechar vagamente, más o menos, pero cuyos alcances ignoramos.

Se me dirá que siempre ha sido así, y es cierto; también se me puede argumentar con el refrán zapatero a tus zapatos (dicho sea sin intención), pero en este caso la contrarréplica es fácil: si, teóricamente, vivimos en unas sociedades democráticas, en las que la condición es la de ciudadano y no la de súbdito, todos tenemos el derecho -quizás también el deber- de interesarnos por la res pública, de poseer información suficiente al respecto y de participar, aunque sea con el humilde ejercicio del voto.

Sirva todo esto para intentar aclarar qué se mueve entre bastidores hoy, en la trastienda, en España, en toda Europa; si, tras el fervor apasionado de las instituciones autonómicas, nacionales y europeas por asumir las ideologías y las posturas que sustentan el Pensamiento Único y Oficial, por una parte, y tras la contestación euroescéptica o eurófoba de los populismos identitarios no se oculta, por ejemplo, una pugna de grandes intereses extraeuropeos, de alcance planetario, encabezados, por poner nombres que a todos nos suenan, por las figuras de George Soros y Steve Bannon, respectivamente.

No entro en el debate sobre la licitud de cada tendencia, ni pretendo influir sobre las simpatías o antipatías de otros ciudadanos de a pie: solo me interrogo sobre esa posibilidad que ha cruzado por mi mente, acaso inclinada a la sospecha pero no a delirios conspiranoicos.

La entrevista al Sr. Bannon en las páginas centrales del ABC del pasado domingo (3-II-19) me ha dado pie a estos comentarios; no sabría decir si es envenenada o constituye un ejemplo de objetividad informativa; por mi parte, puedo darle varias lecturas, pero, en todo caso, es muy ilustrativa de las trastiendas del mundo de hoy.

Manuel Parra Celaya

"IN REBUS DUBIIS"

Comenta esta noticia