Domingo, 25 Agosto 2019

Hablamos español: "La llave del problema"

PUBLICADO EL Martes, 18 Septiembre 2018 03:47 Escrito por

El Domingo, día 16 de septiembre, se recordará como el que marcó en Barcelona un antes y un después en el diagnóstico del problema de la ruptura territorial de España. Hablamos Español es una asociación que ha estado durante un año -y sigue- recogiendo firmas por toda España, creando grupos de trabajo  en cada una de las provincias, con un solo fin: lograr un respaldo de ciudadanos suficiente para llevar al Congreso una ley que desarrolle el artículo tercero de la Constitución Española que dice que el español es la lengua de todos los españoles  de obligado conocimiento (parece una obviedad que debería ser así); y que el resto de las lenguas es un derecho pero no un deber. Ligado a este asunto está el derecho de los padres a elegir el tipo de educación que quieren para sus hijos (artículo 27 de la C.E.) y, por tanto, el derecho a la lengua materna como vehículo de aprendizaje. En definitiva, el derecho de los padres a elegir la lengua que quieren para sus hijos y que no sean los gobiernos los que elijan por ellos, conforme al derecho internacional que protege los derechos de las familias y de los propios niños.

 

 

Hasta el día 16 de septiembre la mayoría de los medios de comunicación españoles han estado de espaldas a esta actividad de Hablamos Español, y sus miembros han tenido que abrirse campo con denodado esfuerzo para hacerse visibles en plazas y calles de toda España.

Pero… ¿qué ha pasado el día 16 para que hubiera una explosión informativa sobre una manifestación que, en principio, iba a pasar casi desapercibida, como ocurrió en la de Valencia, por el aislamiento informativo a un tema que es vital para España, como es su unidad, una educación al servicio de los ciudadanos y no de los partidos, una lengua común que sirva de argamasa para la convivencia de todos los españoles, y la LIBERTAD?

Pues ha ocurrido que unos descerebrados que estaban en la Plaza de San Jaime de Barcelona la ocuparon al grito de “fuera los fascistas”, impidiendo culminar una manifestación de forma ordenada, programada y autorizada que llevaba como único lema “Contra la imposición lingüística y contra el adoctrinamiento”. Fíjense el mensaje: contra la imposición lingüística, es decir por la libertad lingüística de los ciudadanos, y contra el adoctrinamiento que veja, aliena y pisotea los derechos fundamentales de la infancia, protegidos por los convenios internacionales relacionados con los niños.  El simple hecho de impedir el normal desarrollo de una manifestación autorizada por la Delegación del Gobierno y por el Gobierno de la Comunidad Autónoma de Cataluña, ha desatascado el aislamiento informativo de Hablamos Español y logrado máxima visibilidad a los fines y objetivos de los ciudadanos que queremos protección constitucional y derechos y libertades.  Parece aberrante la situación, pero es así. Yo supongo que en estos momentos se estarán tirando de los pelos hasta quedarse calvos tanto la Generalitat como los Pol-Pot de los CRS, saboteadores de profesión.

La causa de ese desquiciamiento próximo al psicoticismo histriónico de los independentistas que tiran piedras sobre su propio tejado con semejante torpeza -y no seré yo quien lo lamente- es obvia: les pone de los nervios que se toquen sus dos pilares de actuación, que son la lengua para discriminar y el adoctrinamiento para lavar cerebros. Ambos instrumentos que desde el surgimiento de los grandes totalitarismos en el siglo XX han sido la herramienta principal de programación sociológica en la formación del espíritu nacional, son básicos en su estrategia. Y como hacía mucho tiempo que nadie proclamara en público en las calles que ese es el nido de la serpiente, es decir la llave para reprogramar las mentes, además de los medios de comunicación (TV3 como paradigma), no lo han resistido. Han podido más las tripas que la inteligencia. Gracias por ser tan brutos. Eso puede hacer despertar, por fin, al pueblo.

Y, en este contexto, nos encontramos con una noticia que ha saltado a la palestra en los foros informativos. Esta información estaba en estado latente, pese a que unos pocos -me voy a poner yo humildemente como ejemplo- estábamos durante décadas denunciándolo. El tema es el de que la Alta Inspección tenía un informe que nítida e inconfundiblemente reflejaba el adoctrinamiento en las aulas catalanas. Ya era hora, ¡eh!, porque esos informes -digo en plural pues hay más que yo conozco- estaban en los sucesivos sedicentes ministerios de educación de todos y cada uno de los partidos que han pasado por el Gobierno de España. He publicado artículos y libros denunciando este hecho y quejándome en el desierto porque diferentes gobiernos han estado tirando a la papelera el trabajo de funcionarios de la Alta Inspección y personas particulares -como Santi Abascal y yo mismo, y otros-, referido a los contenidos anticonstitucionales y ajenos a toda verdad académica de libros de texto y de instituciones educativas y profesorado que no voy a nombrar para no ocupar demasiado espacio. Ni caso.

Ni caso por los medios de comunicación; ni caso por otros agentes actuantes en el medio judicial y político; ni caso por los partidos genuflexos ante el poder nacionalista; ni los sindicatos, ni los gobiernos -lo pongo con minúscula porque no merecen la mayúscula- etc. Hasta llegar al punto en el que nos encontramos que es escandaloso y palpable, hasta el esperpento.

Nunca es tarde si la dicha es buena.  Es evidente que quienes crearon la Alta Inspección de Educación la pusieron en marcha con el propósito de hacerla inoperante y dejar a los caciques territoriales a su libre arbitrio, destrozando la unidad de España y de paso el propio sistema educativo que le es inherente.

Por eso decíamos en esta manifestación:  “Tenemos la llave, solamente hay que girarlaEsa llave es la que pone tan frenopáticos a los independentistas, porque es el quid de la cuestión: la lengua. Porque es el huevo de la serpiente. Y, por ese mismo motivo, en sentido inverso, nosotros ponemos el foco en tan trascendente cuestión, pese al abandono que estamos experimentando por quienes controlan las altas magistraturas del Estado y sus instrumentos.

¡Qué asco!

Ernesto Ladrón de Guevara

Desatando Nudos

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