Miércoles, 24 Julio 2019

La encarnación de la maldad

PUBLICADO EL Domingo, 12 Mayo 2019 07:45 Escrito por
Maldad Maldad

 

 

La esencia de toda la ley de Dios se concentra en dos mandamientos. Amaras a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo.

También las bienaventuranzas podemos resumirlas en dos grupos: El de los pobres y el de los ricos.

  1. Los pobres, los que pasan hambre y necesidad, son repudiados, rechazados, tratados con desdén por la sociedad, hasta son perseguidos como lo hicieron con los antiguos profetas.

A éstos Cristo los contempla diciendo:

“Dichosos los pobres a los ojos de Dios cuando os persigan, os excluyan, os insultes, os desprecien.

Eso es lo que hicieron con los profetas. Vuestro es el Reino de los Cielos.

Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber, estaba enfermo y me Cuidasteis, Desnudo, y me cubristeis, estuve detenido o en la cárcel, y me visitasteis.

 

  1. Los ricos, los que gozan de todo bienestar, lujos y son reconocidos, tratados con elogios por la sociedad, en especial los políticos.

A estos Cristo les dice:

“¡Ay de vosotros, cuando todos los hombres hablen bien de vosotros!, porque de la misma manera trataban sus padres a

los falsos profetas ¡Vuestra es la condenación!

 

Porque estuve desnudo, y no me cubristeis; enfermo, y no me cuidasteis; detenido o en la cárcel, y no me visitasteis. Tenía trabajo y me dejasteis en el paro ¡Hay, cuando todo el mundo hable bien de vosotros! Eso es señal que agradáis al mundo, más no a Dios.

 

Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis, y cuando no lo Hicisteis, a mi me lo negasteis.

Cristo nos alerta en Lc. 20,46 diciéndonos: “Guardaos de esos, que gustan pasear con hábitos, aman los saludos rimbombantes, y las primeros puestos en las calles y los banquetes, que devoran las fortunas conseguidas a costa de los pobres, ¡Su sentencia será más severa!

La santísima Virgen María, Madre de nuestro Señor, nos lo expone con toda claridad en el Magnificat  ¡A los pobres los colma de bienes y a los ricos los despide vacios!

San Ambrosio, uno de los Padres de la Iglesia nos dijo: ¡El rico es ladrón, hijo o nieto de ladrón!

No queremos decir que toda ganancia sea fruto del robo o la estafa, pero a saber por lo que estamos viendo en nuestro tiempo, podemos decir que las Bienaventuranzas, La Santísima Virgen y a San Ambrosio no le faltaban razones.

Es cierto que algunas personas han conseguido un patrimonio fruto de su trabajo honrado y su buen hacer, pero también es cierto que una buena parte de los ricos, deben sus fortunas al robo, la estafa o el abuso, la estafa, la explotación o cualquier otra actividad ilegal.

También es cierto que los pobres, sus hijos y sus nietos están condenados a la pobreza, mientras que los ricos, sus hijos y sus nietos gozaran de un futuro holgado, esta es una situación de injusticia institucionalizada, que contempla con pasividad descarada el infortunio a los que se ven condenados los pobres.

Los ricos con malas artes que niegan a Dios, disfrutan de los placeres de la vida sin importarles el sufrimiento de los pobres, pero los ricos que alegan creer en Dios, en muchas ocasiones actúan de manera similar. Hemos desarrollado una sociedad hipócrita que niega a Dios o lo ignora ¡Que pronto nos hemos olvidado de estas enseñanzas!

Quizás alguien aluda: Yo no soy rico, solo un trabajador que se gana el sustento, eso puede ser cierto, pero a eso debo responder: También con nuestras acciones podemos ser culpables de la existencia del paro y la pobreza, eso se ve claramente tras los últimos resultados electorales que aparentemente dan la victoria a los socialistas, (Sin embargo existen dudas de que ha habido fraude).

La historia nos lo demuestra que el socialismo solo ha producido, paro, pobreza, corrupción, abusos de poder, restricción de la libertad y hasta persecución.

En España ya hemos tenido desde la transición dos gobiernos socialistas que empobrecieron a nuestra nación, aumentando considerablemente la corrupción, el paro y la pobreza. Con este tercer gobierno no se está muy desorientado creer que pasara lo mismo, además de poner en peligro la unidad de España.

Como consecuencia de esta equivocada forma de ejercer el voto, los españoles nos veremos abocados a tener que sufrir la amargura de las consecuencias de nuestro error al decidir. ¡Y aunque no seamos uno de esos ricos a base de malas artes ¡Seremos culpables de lo que suceda, y del empobrecimiento de nuestra nación!

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