Martes, 18 Diciembre 2018

La conquista de Valencia y su incorporación a la Corona de Aragón

PUBLICADO EL Domingo, 02 Diciembre 2018 10:40 Escrito por Adela Rubio Calatayud
Entrada en Valencia del rey Jaime I "El Conquistador" Entrada en Valencia del rey Jaime I "El Conquistador"

Toda la historia que se enseña a los niños en los colegios de la región de Cataluña y del Reino de Valencia está absolutamente falsificada. Se empeñan en demostrar que Adán no se llamaba Adán sino Jordi, que Eva no se llamaba Eva sino Motserrat y que El Edén estaba en Vilanova i la Geltrú. Frente a los falsificadores de la historia resultan imprescindibles relatos científicos como este. Su autora, Adela Rubio Calatayud, es licenciada en Historia por la Universidad de Zaragoza con amplio currículum académico. Está en posesión del Diploma de Estudios Avanzados. También tiene estudios de música y de hebreo moderno en la Universidad Hebrea de Jerusalén (Israel). Es escritora y folklorista y posee un abundante curriculum literario que abarca casi todos los campos, desde la novela hasta la poesía, pasando por los relatos y, por supuesto, los libros de divulgación histórica. Es un honor para La Tribuna de España ofrecer a nuestros lectores el siguiente artículo.

 

 

1.- La Valencia musulmana

 

 

El año 711 los musulmanes repoblaron Valencia. No se trató de una conquista, puesto que estaba muy poco poblada, y no se produjeron rebeliones. Los nuevos pobladores crearon una ciudad independiente. El primer emir de Córdoba intentó anexionar la ciudad a sus dominios, lo que provocó una revuelta entre los años 778-779 cuya consecuencia fue que el emir arrasara la ciudad dejando como gobernador a su hijo, que la llamó Balansiya. Los descendientes de Almanzor crearon el reino taifa de Balansiya, desarrollaron sistemas de riego y comerciaron con el territorio cristiano.

Entre los años 1087 y 1089 el rey al-Qadir fue atacado por al-Mundir-rey de la taifa de Lérida- y el conde de Barcelona Ramón Berenguer II. En julio de 1093, tras la muerte de al-Qadir, el Cid asedió y conquistó Valencia aliado con Pedro I de Aragón y el conde Ramón Berenguer III de Barcelona. El Cid murió en Valencia el 10 de julio de 1099 y su viuda, Jimena, logró defender la ciudad con ayuda de su yerno Ramón Berenguer III. El año 1101 el rey Alfonso VI de Castilla ordenó evacuar Valencia y los almorávides se apoderaron de la ciudad.

 Los reyes de Aragón hicieron varios intentos de conquistar Valencia, pero su señor (al que llamaban rey) siempre se ofrecía a pagarles tributos y la conquista se aplazaba. A la muerte del Rey Lobo se produjeron luchas internas en Valencia, entre los partidarios de los almohades y los que apoyaban a un hijo del difunto rey. Tras la batalla de Las Navas de Tolosa, que tuvo lugar el 16 de julio de 1212 y en la que los reyes de Aragón, Navarra y Castilla derrotaron a los musulmanes dirigidos por un hermano de Zayd Abu Zayd, éste fue designado para gobernar Valencia. Zayd Abu Zayd fue el último gobernador almohade de Valencia, aunque llegó a usar el título de rey. Su territorio se extendía desde la frontera de Aragón en Tortosa hasta el sur de Murcia. Se hizo vasallo de Pedro II de Aragón, comprometiéndose a ayudarle a conquistar el reino de Murcia a cambio de una tregua.

 

Muralla Árabe de la ciudad de Valencia

 

 Jaime I de Aragón preparó una expedición contra Valencia desde Teruel el año 1224, pero Zayd Abu Zayd le ofreció la quinta parte de las rentas de Valencia y Murcia, y el aragonés firmó una tregua con él. En 1225 Jaime I fracasó en su intento de conquistar Peñíscola.

 El gobernador de Murcia, rechazando el nombramiento de su tío como nuevo califa en 1224, se fue a Marrakech ostentando el título califal de al-Adil pero sin establecer una organización militar en firme. Su hermano al-Mamun repitió la misma aventura entre 1227 y 1229. El gobernador almohade de Valencia y su hermano el gobernador de Córdoba y Jaén no aceptaron a al-Adil. Cada hermano buscó alianzas con Castilla para enfrentarse a su enemigo. Los almohades pactaron con los cristianos para conquistar Murcia.

El pacto entre Zayd Abu Zayd y Jaime I de Aragón hizo ganar partidarios a Zayán, un nieto del Rey Lobo. Zayd Abu Zayd tuvo que abandonar Valencia y Zayán entró triunfalmente en la ciudad en 1229. Zayán Abu Mardanix fue el último rey de Valencia, y gobernó hasta que Jaime I de Aragón conquistó el reino en 1238.

Se produjo una revolución antialmohade protagonizada por Ibn Hud, quien se apoyaba en las clases más humildes, que duró poco. El caos se apoderó de Valencia. En 1232 se produjo una contrarrevolución aristocrática que obligó a huir a Ibn Hud. Las rebeliones, intrigas, asesinatos y tumultos que se produjeron durante esta revolución supuso la pérdida de territorios a favor de Aragón y Castilla.

La Valencia musulmana tuvo una importante vida ciudadana. Destacó especialmente por la poesía y la historia junto con la ley y la filosofía.

 

 

2.-La conquista

 

 

El primer intento de conquistar Valencia fue en 1224, y después en 1225, que supuso un fracaso para Jaime I de Aragón porque no logró conquistar Peñíscola. El rey retrasó la campaña hasta terminar la guerra contra Las Baleares.

Zayd Abu zayd, que quería recuperar sus posesiones, se reunió con Jaime I en Calatayud el año 1229 y le ofreció su ayuda para conquistar Valencia, prometiéndole la cuarta parte de todo lo que conquistase además de algunos castillos importantes. El rey de Aragón le dio su palabra de protegerlo a él y a su hijo contra todos sus enemigos. Zayd Abu zayd firmó un nuevo pacto en 1232 cediendo al rey de Aragón todas las rentas de la ciudad de Valencia y su huerta. También intrigó para que se produjera una nueva invasión cristiana en Valencia. Envió agentes secretos al Papa Gregorio IX y al rey Jaime I asegurando que deseaba convertirse al cristianismo, lo que hizo en 1235 adoptando el nombre de Vicente. En 1236 cedió todos sus territorios al obispado de Segorbe. Ese mismo año firmó otro pacto con Jaime I, convirtiendo a todos sus descendientes en vasallos del rey de Aragón. Se casó con una mujer de Zaragoza llamada Dominga López.

En 1231 Sancho VII de Navarra y Jaime I de Aragón firmaron en Tudela un tratado de adopción mutua que no llegó a cumplirse. Cuando el navarro murió el 7 de abril de 1234 le sucedió su sobrino Teobaldo de Champaña (Teobaldo I el Trovador). Jaime I se encontraba centrado en la conquista de Valencia, que era su objetivo primordial.

 Que la conquista de Valencia obtuviera el carácter de Cruzada mediante Bula publicada en las Cortes de Monzón el año 1232 permitió que un ejército internacional participara en la conquista. A los combatientes de la Corona de Aragón se unieron navarros, portugueses, franceses (el arzobispo de Narbona, Pierre Amiel –el mismo que en 1243 sitiaría el castillo de Montsegur- mandaba personalmente un destacamento), italianos, ingleses y húngaros.

En mayo de 1233 el rey de Aragón convocó en Teruel a los ricoshombres de Aragón y Cataluña, y a los Maestres de las Órdenes del Temple, del Hospital, de Uclés y de Calatrava, además del obispo de Zaragoza y el Concejo de Teruel. Allí declaró su intención de entrar en el reino musulmán de Valencia e iniciar la conquista.

La conquista se inició desde Alcañiz y se llevó a cabo en tres etapas: -Conquista de Burriana y Peñíscola en 1233.

-Conquista de Valencia en 1238 y de todas las tierras hasta el Júcar. Las Cortes Generales de Monzón habían otorgado en 1236 ayuda económica y apoyo a la empresa. En 1237 se conquistó el Puch de la Cebolla, tras el fracaso de la escuadra enviada por el rey de Túnez para ayudar a los valencianos. Las Capitulaciones se firmaron el 28 de septiembre de 1238 y Jaime I entró en la ciudad el 9 de octubre.

-La última fase se culminó entre 1243 y 1245. Jaime I y Alfonso (X) de Castilla, que todavía era infante, en nombre de su padre Fernando III de Castilla y León firmaron el 26 de marzo de 1244 el Tratado de Almizra, por el que se delimitaron las zonas de conquista de Aragón y Castilla. Todas las tierras situadas al sur de Biar, Bisot y Villajoyosa se reservaron para Castilla. Murcia quedó excluida de la conquista aragonesa.

La intención del rey de Aragón era convertir a los enemigos en vasallos que pagaban impuestos, de manera que su primer intento era hacer pactos con ellos y sólo recurría al combate cuando sus ofertas fracasaban.

La ciudad de Valencia fue dividida en 15 barrios que el rey Jaime I otorgó a los destacamentos de Calatayud, Daroca, Jaca, Lérida, Montblanc, Barcelona, Montpellier, Rábida, Tarazona, Tarragona, Teruel, Tortosa, Tremp, Villafranca y Zaragoza. Los suburbios se repartieron entre los contingentes de Navarra, Rosellón, Almenara y Huesca. La gente instalada intramuros representaba regiones completas, y todos juntos a a la Corona de Aragón. La Comuna de Montpellier fue premiada con un distrito muy grande en el que tuvieron cabida todos los destacamentos del sur de Francia; pero cada agrupación podía acoger en su espacio a gentes de otra procedencia o incluso extranjeros. La Orden del Temple recibió 50 edificios en el noreste de la ciudad. Los llamados Caballeros de Conquista (aragoneses, catalanes y navarros) recibieron su parte de botín y honores tras la conquista de la ciudad.

Los ricoshombres aragoneses, que no siempre se habían mostrado de acuerdo con la práctica del rey de firmar acuerdos con los valencianos, presionaron a Jaime I para que Valencia se rigiera por los Fueros de Aragón, pero el monarca decidió otorgar al reino de Valencia un Fuero propio. De modo que Valencia se convirtió en un reino distinto dentro de la Corona de Aragón de la que dependía, pero con Fuero propio, moneda, administración propia e instituciones religiosas. Fue un proyecto personal y dinástico de Jaime I para incrementar el poder político y territorial de la Casa de Aragón.

El mayor índice de población asentada en el Reino de Valencia correspondió a aragoneses y navarros, seguido por catalanes, castellanos, y el resto de gentes que habían participado en la campaña. El rey se quejó de que sólo treinta mil colonos se asentaran en Valencia cuando necesitaba cien mil para proteger la seguridad del territorio. Hay que tener en cuenta que no se asentaron en un territorio vacío, pues aunque muchos pobladores musulmanes se marcharon, otros se quedaron allí y siguieron viviendo según sus costumbres.  La mezquita mayor fue consagrada catedral, otras nueve se convirtieron en parroquias. La judería fue trasladada de lugar. Quedaron familias instaladas en las alquerías porque los combatientes necesitaban colonos que cultivaran las tierras. El barón Vicente (Zayd Abu Zayd) tampoco fue olvidado, el 23 de diciembre de 1238 el rey de Aragón le confirmó la posesión del castillo y la villa de Arenós, eximiéndole de la obligación del pago de la cuarta parte de las rentas que correspondían a la Corona. Jaime I protegió las festividades musulmanas, el sistema escolar, los libros sagrados. Conservó la estructura jurídica islámica y pagó a sus funcionarios. Por un lado se buscaba la cristianización de Valencia, y al mismo tiempo existía un verdadero interés en que los musulmanes continuaran viviendo en las alquerías, cultivando los campos y huertas. El reino continuó manteniendo la organización de los regadíos, huertas y puertos establecidos por los musulmanes. El rey luchaba por imponer su soberanía; los nobles, por prebendas y privilegios; los clérigos y las Órdenes Militares por las tierras y el poder. El Papa Gregorio IX protestó por la costumbre de tener colonos musulmanes trabajando las tierras en lugar de cristianos. Se produjeron revueltas de musulmanes que fueron expulsados, lo que no gustó al obispo de Valencia porque su diócesis perdía futuros impuestos. Cuando tras la rebelión de al-Azraq el año 1257 Jaime I expulsó a grupos de mudéjares, la economía se resintió.

En 1262 Jaime I repartió los territorios de la Corona: Aragón, Cataluña y Valencia para Pedro (III); Mallorca, Rosellón y los señoríos ultrapirenaicos para Jaime (II de Mallorca) como feudatario de su hermano.

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