Martes, 18 Diciembre 2018

GRUPO Tribuna de España: Per áspera ad astra

PUBLICADO EL Domingo, 18 Noviembre 2018 09:49 Escrito por
Nos hemos convertirdo en la prensa referente de la DISIDENCIA en España Nos hemos convertirdo en la prensa referente de la DISIDENCIA en España

Cuando echo la vista atrás y recuerdo el último año y medio, pienso que he vivido más estos 18 meses que los 54 años anteriores de una vida nada parecida al aburrimiento. Ahora, a punto de lanzar los dos nuevos digitales del Grupo Tribuna de España (La Tribuna de Extremadura y La Tribuna de Granada), es momento de recordar de dónde vivimos, todo lo que hemos tenido que sufrir para llegar al lugar que ahora mismo ocupamos, redefinir nuestros objetivos y -a pesar de tanto sufrimiento- dar gracias a Dios por permitirnos llevar adelante este proyecto periodístico, un proyecto periodístico que no busca el beneficio mercantil ni las migajas del gobierno de turno. Un proyecto que existe por amor a España y al periodismo veraz e independiente, por fidelidad a la verdad y a la justicia como categorías peermanentes de razón. Un proyecto periodístico que cada día se hace más grande porque anhela ser el imprescindible instrumento mediático para despertar las conciencias anestesiadas de los españoles, sometidas a la dictadura del "pensamiento único" imperante en toda "la prensa del sistema".

 

 

Y pensar que todo esto empezó porque el destino quiso que en "la gira de bolos" (que es como llamamos los escritores a las presentaciones de cada nuevo libro que nos obliga a cargar bien la maleta, llenar el coche de combustible y recorrer -en poco más de un mes- miles de kilómetros para llegar a las principales capitales de España, haciendo presentaciónes, firma de ejemplares, entrevistas y promoción) la editorial incluyera a la trimilenaria ciudad de Cartagena, una de las pocas grandes ciudades de esta vieja Piel de Toro -sin cuyo concurso sería imposible la propia existencia de España como nación- en la que nunca antes había puesto un pie.

En Cartagena encontré un grupo de extraordinarias personas que querían poner en marcha un periódico para defender a una ciudad injustamente maltratada desde la redacción de la Constitución del 78, obligada a pertenecer a una Comunidad Autónoma de la que los cartageneros no se sienten parte pero que, lejos de llevar su cartagenerismo a un enfrentamiento contra España (tal y como ha sucedido en tantas otras regiones) su injusta marginación a todos los niveles ha reforzado su amor a la patria y su defensa encendida de la unidad de España.

Me propusieron dirigir el nuevo periódico, dándome carta blanca para hacer lo que creyera conveniente. Les puse las condiciones para aceptar: que el diario digital se declarara inequívocamente patriota, que su línea editorial entroncara con el pensamiento humanista cristiano y que defendiéramos los valores de la verdad y la justicia, la insumisión con los poderosos y la lucha contra "el pensamiento único" y su agenda globalista para construir un Nuevo Orden Mundial.

Y así nació La Tribuna de Cartagena, un periódico cuya dirección colmaba todas mis aspiraciones personales y profesionales: vivir en un lugar bonito y tranquilo (pocas ciudades son tan hermosas como Cartagena), empezar desde cero un proyecto al que darle toda mi impronta personal, formar mi propio equipo de redactores y hacer el periodismo en el que creo. Y soñaba vivir con mi mujer en Cartagena una vida tranquila hasta que llegara el momento de mi jubilación, haciendo lo que me gustaba, sin más aspiraciones y no importándome lo más mínimo estar al frente de lo que algunos llaman -de manera despectiva- "un periódico de provincias".

 

 

Pero mis sueños duraron bien poco. El periodismo de investigación y de denuncia constante de la corrupción que desde el primer día marcó el ADN de La Tribuna de Cartagena, pronto hizo ganarnos el fervor de los lectores (desplazando hasta la marginalidad el nivel de lecturas de los dos periódicos decanos, ambos con más de 50 años de existencia y pertenecientes a grandes grupos de comunicación) de manera inversamente proporcional a la enemistad de los políticos que se unieron, desde Podemos hasta el Partido Popular, para combatir la almorrana que les había salido con nuestro periódico. Pronto empezamos a denunciar corruptelas de todos los partidos en una ciudad que, probablemente, sea donde más corrupción haya de una España en la que la corrupción se ha instaurado hasta en las ONGs.

Muy pronto comenzaron las querellas cuando, en menos de un mes de exietencia, denunciamos toda una trama de corrupción municipal que el resto de medios locales no había descubierto en décadas de periodismo de complacencia con el poder, de asistencia a ruedas de prensa, de invitación de los políticos a comidas y cenas en los restaurantes más caros, de confraternización entre prensa y poder hasta en los puticlubs del Campo de Cartagena, de cestas de navidad para los redactores enviadas desde partidos y empresas contratistas del Ayuntamiento.

Gracias a La Tribuna de Cartagena logramos que no se privatizara el faro de Cabo Palos a beneficio de empresarios del Partido Popular que llevó, incluso, a una reforma legislativa en el Congreso de los Diputados: corrupción pura y dura.

Gracias a La Tribuna de Cartagena se paralizó la construcción del mayor Centro de Inmigrantes de Europa.

Nuestras denuncias constantes hicieron caer al delegado del Gobierno y al presidente de la Autoridad Portuaria y, el corrupto director de los servicios jurídicos del Ayuntamiento, que nos denunció y que nos pedía ¡un millón de euros de indemnización!, no solo perdió su querella sino que logramos que la Fiscalía iniciara una investigación por toda la trama corrupta que durante años había operado en el Ayuntamiento de Cartagena.

Y también descubrimos que del recibo del agua que pagan los cartageneros ¡el más caro de España!, el 3% iba para financiar el separatismo catalán en una corrupción que ha llevado al banquillo de los acusados a la exalcaldesa del PP Pilar Barreiro y varios de sus concejales y que sigue llenando de prebendas a la actual alcaldesa del PSOE, Ana Belén Castejón y a miembros de su corporación municipal.

Pero el destino quiso que mis planes de vivir tranquilo en Cartagena (una ciudad de la que me enamoré enseguida y que ya considero como mi segunda tierra), haciendo el periodismo qude me gusta e ir haciéndome aún más mayor hasta poder jubilarme, se truncaran al tener conocimiento del posible asesinato de Emilio Botín. Publicar lo que no se atrevió a publicar Pedro J. Ramírez (bueno, no es que no se atreviera sino que recibió una estratosférica compensación a cambio de su silencio) llevó a un periódico local como La Tribuna de Cartagena a convertirse en referente del periodismo de investigación en toda España. La noticia sobre el posible asesinato del patrón de la banca española, inducido -según la querella presentada ante la Audiencia Nacional- por su viuda, Paloma O´Shea y por su hija -la actual presidente del Banco de Santander- Ana Patricia Botín, ¡superó los cinco millones de lecturas! haste el punto que no dio a basto el servidor donde estaba alojada la web y se vio colapsado, teniendo que contratar inmediatamente un nuevo sevidor para poder atender todo el tráfico que generaba nuestras informaciones.

Iniciamos una investigación sobre toda la corrupción de décadas del "clan Botín" que denominamos Rojo Botín, un monográfico de periodismo de denuncia que no se atreve a realizar ningún medio de "la prensa del sistema" y que ya contiene 35 noticias en lo que muy pronto se convertirá en un libro que desvelará toda la trama del "presunto" asesinato del patrón de la banca española y toda una historia de tráfico de drogas, blanqueo de capitales, compra de políticos, jueces y fiscales.

A  partir de ahí, ya conocen la historia. Primero tuve escolta policial; después -cuando acusamos a Soraya Sáenz Santamaría de haber tenido conocimiento del posible asesinato y de haberlo encubierto- me retiraron la escolta. Tuve que mudarme a cientos de kilómetros de Cartagena, dirigir el periódico desde mi nuevo y secreto domicilio prácticamente sin salir de casa, y cuando lo hacía (sólo para impartir conferecias o participar en algún programa de televisión) siempre con escolta particular. 

 

 

A pesar de ello no solo no nos amilanamos ni aceptamos el soborno que me propusieron, y muy al contrario decidimos dar el salto y convertir este preriódico local en un proyecto periodístico a escala nacional. Preparamos la aparición de La Tribuna de España y nos propusimos convertirnos en el medio de referencia en la denuncia de la corrupción -venga de donde venga- a nivel de toda España.

Pero cuando publicamos la intervención del CNI en la investigación del mayor pelotazo inmobiliario en la historia de España, la venta de 2000 sucursales del Banco de Santander al hijo de Jordi Pujol y la relación de esta operación con las cuentas en Suiza de "El Campechano" rey emérito (porque mucho antes de que OK Diario y El Español pusieran de moda al comisario Villarejo, La Tribuna de Cartagena denunció la particiación de este despraciable personaje y de las cloacas del estado en destruir personal y profesionalemente a la juez Coro Cillán con el silencio cómplice del resto de medios de "la prensa del sistema") mi vida se complicó hasta tener que salir de España para evitar que "me dieran matarile", tal y  como han hecho con otras personas que han sabido demasiado.

No voy a contarles ahora todas las penalidades vividas durante estos meses porque no es el motivo de este artículo, pero sí quiero resaltarles que, en estas dificilísimas condiciones, fuimos capaces de lanzar La Tribuna de España, desde el exilio, en el Tercer Mundo y desde un lugar donde la luz se iba más veces que venía y donde la conexión de wifi se perdía más veces que se encontraba.

 

Periodismo a velas. En estas condiciones hemos estado trabajando

 

Todo los obstáculos los hemos ido superando. Los hackeos a nuestra web, la traición interna (haber tenido metido al enemigo en casa hasta que lo descubrimos), los graves problemas de salud que obligaron a trasladarme al primer mundo, a Portugallas penurias económicas... 

Pero por mucho que les duela La Tribuna de España se ha consolidado como el periódico de la DISIDENCIA a nivel nacional. 

Hemos puesto en marcha La Tribuna de España Radio que -lejos de competir con otros excelentes proyectos radiofónicos ya existentes- pretende integrar en diversas franjas horarias a  extraordinarios espacios radiofónicos de periodismo alternativo, manteniendo la independencia de cada uno de los proyectos periodísticos pero aumentando de manera considerable su difusión y ofreciendo a nuestros lectores una programación (que acabamos de iniciar) con las noticias diarias de AltNews -todos los días, de lunes a viernes desde las 7 de la mañana- un espacio conducido por Santiago Fontenla y el programa semanal Aquí la Voz de Europa, dirigido por Miguel Blasco, y a los que muy pronto vamos a sumar nuevos programas de otras cadenas de la radio disidente.


 

Ya está todo preparado para el nacimiento de La Tribuna de Extremadura, dirigida por Carlos Aurelio Caldito, un proyecto fundamental para dar voz a la región más olvidada de España.

Y antes de que finalice el año saldrá La Tribuna de Granada...

Se trata de llevar este mismo modelo de periodismo, defensor a ultranza de la unidad de España, comprometido con la justicia social y con los más desfavorecidos y riguroso perseguidor de la corrupción, a pie de obra, a las noticias más próximas a la ciudad o a la región del lector. Como una gota de aceite, el GRUPO Tribuna de España quiere extender el periodismo con valores por toda la geografía nacional, hasta convertirnos en un auténtico problema para este putrefacto Régimen del 78.

Hace un mes que inauguramos nuestro canal de Youtube y ya superamos los 5000 suscriptores.

Y hemos convocado los Premios Disidencia 2018 para reconocer -en diversas modalidades- a quienes más se han destacado por la defensa de valores que nunca reconocerá el actual sistema corrupto, unos premios en los que -incluso- no tenemos ningún inconveniente de incluir como candidatos a otros medios de comunicación como El Diestro o DespiertaInfo (porque no entendemos nuestro proyecto periodístico como algo mercantil que tenga que competir por cuotas demercado, porque lejos de considerar competidores a medios alternativos que se esfuerzan por hacer un periodismo desde valores similares a los nuestros, les admiramos y pretendemos aunar esfuerzos). Nuestro enemigo no son otros periódicos disidentes: nuestro enemigo es "la prensa del sistema" que adoctrina, que miente, que uniformiza, adocena y destruye la capacidad analítica de los españoles.

La Tribuna de España se hace cada día más grande porque la nación lo necesita.

Porque la unidad de España está en juego.

Porque millones de españoles viven por debajo del umbral de la pobreza.

Porque tenemos que acabar con un falso buenismo que permite que las ayudas sociales se destinen a los inmigrantes mientras que los españoles, en estado de extrema necesidad, se mueren de hambre.

Porque poderosos violan y asesinan a menores con la comlicidad de la justicia y de las cloacas del estado.

 

 

Porque la justicia está comprada por los más poderosos.

Porque queremos detener la islamización constante de nuestra sociedad.

Porque defendemos la soberanía económica de España y porque denunciamos el sometimiento de los españoles a los dictados del Banco Central Europeo y del Fondo Monetario Internacional.

Porque no pretendemos cambiar un partido político por otro, sino que anhelamos un cambio de sistema, una auténtica revolución de conciencias que haga posible una transformación profunda y radical de las estructuras políticas económicas y sociales de España.

Por todo eso -y pese a los múltiples ataques que recibimos desde todos los flancos- La Tribuna de España no para de crecer. Porque ustedes lo hacen posible y porque esta nación merece un periodismo alternativo, independiente y con valores.

Muchas gracias por seguirnos cada día,

 

Josele Sánchez

Director de La Tribuna de España.

Desde el exilio: La palabra de Josele Sánchez

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