Domingo, 21 Julio 2019

Grande-Marlaska, tan pequeño

PUBLICADO EL Jueves, 11 Julio 2019 08:54 Escrito por LUYS COLETO
Titular de Interior al que la ministro de Justicia se refiere como "El Maricón". Foto VK Titular de Interior al que la ministro de Justicia se refiere como "El Maricón". Foto VK

Grande Marlaska. Conspicuo archivador de causas, imponderable trepa, séptico polichinela de pérfidos ventrílocuos. La manera lícita de comportarse, hoy en España, durante los últimos cuatro decenios, es mantenerse en contra de los grandes y mierderos consensos que hacen que el Poder siga siendo ese gran delincuente impune. En tu caso, siempre estuviste (muy) a favor de los magnos y putrefactos consensos del narcorrégimen pederasta del 78.

 

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Marlaska, aciago personajillo. Ahíto de (rabiosa) dicha, asombrosamente, permanece junto a La Lola, compi en el consejo de ministros, a la sazón ministrilla de injusticia que le llamó maricón. Ahora estimulas, excitando a la chusma bárbara, manadas elegetebeís, actos de repudio contra Ciudadanos, todo tan castrista, esas patotas peronistas. Filtrando, mientras, a El País, una patraña en forma de informe policial que pretendía desmentir lo que todos vimos: una ferocísima cacería contra el partido de Rivera. Marlaska consiguió que sus palabras "tuvieran consecuencias". Grosso modo: lastimoso ente moral que ha utilizado su homosexualidad como coartada para justificar atropellos, chifladuras y prevaricaciones de toda condición y laya.

 

Trepa

 

Tu historial jurídico es deplorable, pero gustas a cierta derecha. Ignoro exactamente el porqué. Dizque azote de los filoetarras, tal vez la sobreactuación del bar Faisán. Juas. Qué cachondo. Mala persona. Funesto togado. Repulsivo ministro del Reino de España. Las cloacas del Estado, con Marlaska, ahora perfeccionadas. Anheló convertirse en Fiscal General del Estado cuando el ectoplasma pontevedrés arribó en 2011 a La Moncloa, pero éste prefirió a José Manuel Maza, muerto (¿asesinado?) en extrañas-muy extrañas- circunstancias. Poco después llegaste al Consejo General del Poder Judicial propuesto por el pepé donde colaboraste con denuedo con el presidente del Tribunal Supremo y el Poder Judicial, Carlos Lesmes, al ser escogido miembro de la Comisión Permanente, el centro de decisiones del (maléfico) órgano de (des)gobierno de los jueces. Trepando.

 

Comencemos por las torturas

 

Tu acrisolada y nula voluntad como magistrado en nuestra tierra vasca a la hora de investigar las denuncias de tortura. De las nueve veces que, desde 2004, el TEDH (Tribunal Europeo de Derechos Humanos) ha condenado al estado español por no investigar torturas, en seis fuiste el juez instructor. En los seis casos mencionados se consiguió demostrar fehacientemente que nada hiciste por investigar o evitar las torturas o malos tratos durante el tiempo de incomunicación. Sobre el particular, recuerdo, no ha tanto, cómo el gran periodista de Gara, Alberto Pradilla, te humilló, tres hurras, con brillantez, elegancia y donosura. Era un programa de Euskal Telebista. Alberto se refería a la denuncia de tortura interpuesta por Beatriz Etxebarria. Etxebarria reseñó que en la detención, en el año 2011, fue violada en los calabozos, pero el juez instructor, a la sazón, tú, perínclito, no hiciste el más remoto caso. La Audiencia Nacional te tuvo que afear la conducta. Hubo de repetir el juicio contra la denunciante Beatriz Etxebarria, Iñaki Zapirain y Saioa Sánchez, después de que el Tribunal Supremo revocara la condena dictada en su día por no haberse investigado las denuncias de tortura de los acusados. Son etarras, sí, pero dejar de investigar una probable violación en comisaría te retrata.

Vinculado a este asunto. Tema CIEs. Centros de Internamiento de Extranjeros. Negaste tajantemente que en estos sórdidos lugares de encierro se vulneraran los derechos fundamentales de las personas allí recluidas, en plena querella por los sucesos acaecidos en el CIE de Aluche. Aseveraste tajante, categórico, cortante: "Necesariamente tengo que entender que no hay una vulneración de los derechos fundamentales, sino todo lo contrario, una tutela de los mismos". Tutela a hostiazo limpio de maderos, imagino. Son inmigrantes irregulares, pero ahostiarles es feo, Marlaska. Tienes que entender.

 

El turbador asunto del Yak-42

 

Grande-Marlaska, también archivaste la causa en la que se indagaban las anomalías detectadas en la contratación del Yak-42, que se estrelló el 26 de mayo de 2003, provocando la muerte de 62 militares españoles que regresaban de una misión en Afganistán. No inferiste entonces responsabilidad alguna por parte del Ministro de Defensa, Federico Trillo. En abril de 2008, se obligó a reabrir el caso aunque, tras meses de instrucción, volvió a establecerse su sobreseimiento. Los familiares de los fallecidos en el accidente lamentaron hondamente, hace un año, la noticia de que semejante gaychequista fuese el ministro de Interior. “Esto es increíble, es la propia persona que nos hundió el proceso jurídico. Era la última esperanza que teníamos”, se dolía María Paz Fernández, viuda del comandante José Manuel Ripollés, uno de los fallecidos en ese rarísimo accidente aéreo.

 

Grande-Marlaska, compendio de la hipercorrupción del Sistema

 

Grande Marlaska. Conspicuo archivador de causas, imponderable trepa, séptico polichinela de pérfidos ventrílocuos. La manera lícita de comportarse, hoy en España, durante los últimos cuatro decenios, es mantenerse en contra de los grandes y mierderos consensos que hacen que el Poder siga siendo ese gran delincuente impune. En tu caso, siempre estuviste (muy) a favor de los magnos y putrefactos consensos del narcorrégimen pederasta del 78. Los cuatro pútridos consensos - monárquico, legislativo, gubernamental y judicial- que han devastado cualquier mínima noción de justicia y ética en nuestra patria. Como juez, encapsulado dentro de la mafia policial/judicial, siempre hiciste lo que El Príncipe, más o menos maquiavélico, te dictara, pesoe o pepé, la misma mierda es. Arrastrándote como las babosillas ante la púrpura del poderoso. Epítome de la corrupción total que asola nuestra demediada España, con Fernando Grande-Marlaska se personifica que el Poder, visible o en la sombra, cree tener derecho a la impunidad y no tolera bajo ningún concepto el más insignificante control de sus abusos sistemáticos. Por ello siempre ha recurrido (y recurre) a los consensos, socialdemócratas o no. Y Grande Marlaska, siempre, apuntalando los consensuados tejemanejes del Príncipe. En fin.

Luys Coleto -en exclusiva- para La Tribuna de España 

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