Domingo, 24 Marzo 2019

¡Fascistas! La verdad que oculta la Ley de Memoria Histórica

PUBLICADO EL Miércoles, 13 Marzo 2019 19:48 Escrito por Ángel Manuel González Fernández
La verdad que oculta la Ley de Memoria Histórica La verdad que oculta la Ley de Memoria Histórica

 

 

Gracias a Stalin en España todos somos fascistas.

Para los que desconocen la Historia y los acomplejados, los acomplejados y los que desconocen la Historia ,que es lo mismo, que le llamen a uno “¡fascista!” es el mayor de los insultos; pero no es verdad, porque no es un insulto, es un halago.

La cuestión es muy sencilla: ¿quién se puede ofenderse por lo que diga un asesino de masas y sus seguidores?

Cuando un asesino de masas y sus seguidores te insultan es un halago; pero cuando un asesino de masas y sus seguidores te halagan: mal vas.

Este es el caso del principal responsable de millones de asesinados, el comunista Iósiv Stalin, José Stalin, o tío Pepe, que en la XVI Asamblea del PCUS (26 de junio al 13 de julio de 1930) calificaba a los que estaban a su derecha de “socialfascistas”, y a los que estaban a su izquierda de “anarcofascistas”;y más tarde, en el Pleno del Comité Central del Partido Comunista de la URSS ( 3 de marzo de 1937 ) dirá de ellos, que “no es una corriente política dentro de la clase obrera, sino una banda, sin principios, y sin ideas, espías y asesinos; una banda de enemigos rabiosos de la clase obrera”, unos auténticos “agentes trotskistas del fascismo”.

 

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Fieles a la voz de su Amo los comunistas españoles comenzaron a repartir credenciales de fascistas: “De día en día se perfila más claramente el carácter fascista del Gobierno Azaña-Prieto-Caballero”: Mundo Obrero (Órgano Central del PC), 19 de junio de 1933, p. 2.

Antes del comienzo de la Guerra Civil; es decir, de octubre de 1934, el PCE tachaba a los del PSOE de “socialfascista”, cosa que molestaba muchísimo al secretario general de la Juventudes Socialistas, el joven Santiago Carrillo Solares.

El PCE en 1933 calificaba a los de la CNT de “anarcofascistas”, y éstos respondían desde su principal órgano de expresión Solidaridad Obrera, que los “reaccionarios” y los “estalinistas” eran los fascistas.

El 25 de junio de 1936 en el diario El Sol, el dirigente del Partido Republicano Conservador, Miguel Maura escribía: “Los republicanos que con más ahínco y mayor sacrificio personal colaboramos al advenimiento del régimen (…) somos fascistas y merecedores como tales del exterminio (…)”.

El 17 de enero de 1937 desde Treball, órgano oficial de expresión de los comunistas-socialistas catalanes, el PSUC, llamaba fascistas a los del partido izquierdista no sometido a Moscú, el POUM: “el millor agent de Hitler”. Y los catalanes del POUM y los de la CNT-FAI respondían que ellos eran los fascistas.

 

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Melchor Rodríguez García con carné nº. 2 de la CNT, porque desde primeros de diciembre de 1936 hasta primeros de marzo de 1937 se negó a asesinar a los encarcelados, afirmaba el 21 de abril de 1939: “Cuando regresé a Madrid, después de salvar de la muerte a 1.532 presos en Alcalá, tuve que oír los mayores insultos y amenazas de importantes jefes que me llegaron a acusar de fascismo”: Ya, 21 de abril de 1939.

El secretario general de la Internacional Comunista, el búlgaro Georgi Dimitrov, el 30 de julio de 1937 en un largo informe secreto remitido a Moscú decía, que el ministro de Justicia del Frente Popular y militante del PNV, Manuel de Irujo: “Actúa como un auténtico fascista”. Y más adelante afirmaba de los socialistas de Francisco Largo Caballero: “ En los últimos dos meses, ese grupo ha llegado a un punto en que debemos aplicarle un triple calificativo: trotskista-fascista-anarquista”: Ronald Radosh, Mary R.Habeck y Grigory Sevostianov. España traicionada. Stalin y la guerra civil. Barcelona, 2002, pp. 278 y 280.

En agosto de 1937 en un informe secreto elaborado por el dirigente comunista español Pedro Checa, en una nota a pie de página afirmaba del partido Estat Català: “Es un partido pro-fascista”: España traicionada, p. 468 y nota 111 de la p. 612.

El 15 de mayo de 1939 Santiago Carrillo Solares dirigió una carta de repudio a su padre, Wenceslao Carrillo Alonso, llena de odio y de rencor, y entre otras cosas afirmaba: “Largo Caballero, Araquistain, Baraibar, Zancajo y Cía, agentes del fascismo, lleva al mismo fin que el prefascista de Besteiro”.

En el famoso incidente en la Universidad de Salamanca el 12 de octubre de 1936, Miguel de Unamuno salió del brazo de la esposa del fascista y dictador general Francisco Franco, y a nadie le cabe la menor duda, que si ese incidente hubiese ocurrido en el Frente Popular el gran catedrático habría salido cadáver. Fascistas apoyaron a Unamuno y fascistas fueron sus últimos amigos y confidentes, y fascistas los que cargaron con su féretro cuando murió.

Y por último, fascistas fueron los que ocultaron al poeta Federico García Lorca, y otros fascistas de última hora los que le asesinaron.

Así pues, aquí en España todo el mundo es fascista o descendiente de fascista, y si por una parte es un halago que un asesino de masas y sus seguidores le llamen a uno fascista, por otra, resulta molesto tener que ponerse a la cola precisamente detrás de todos ellos.

 

Ángel Manuel González Fernández en exclusiva para La Tribuna de España

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