Jueves, 27 Junio 2019

Espartaco: el primer sindicalista. Artículo de Patricio Carrasco

PUBLICADO EL Miércoles, 06 Febrero 2019 09:26 Escrito por
Espartaco Espartaco

 

 

 

Desde muy pequeño, siempre me ha entusiasmado la historia de Espartaco, y sobre todo la película de Kubrick, en la que se relata la rebelión de los esclavos contra la todo poderosa Roma.

Desde un punto de vista histórico-temporal, pueden parecer tiempos muy remotos, pero si nos fijamos bien, hay muchas similitudes a lo largo de la historia con estos tiempos que corren.

Para empezar a hablar de estos temas, tenemos que retrotraernos a la etimología de determinados términos lingüísticos y empezaremos por el de trabajador. 

Trabajador deriva del latín “tripalium” tres palos. En la edad media en aras de optimizar recursos se dieron cuenta que era menos costoso el torturar a un esclavo haciendo un yugo en forma de X atravesado perpendicularmente por otro palo, que realizar una crucifixión en toda regla. De esta manera además se podía inmovilizar al esclavo (si no querías matarlo) para darle unos buenos azotes. De tripalium se derivó al término tripaliare: torturar y por último a trebajo: sacrificio, esfuerzo o sufrimiento. (No está de más el reseñar que la palabra negocio deriva de negación del ocio.)

Para la palabra esclavo tenemos que remontarnos mucho antes de su creación pues esclavo proviene del latín eslavo, y con ella en la edad media, se referían a los pueblos de la Europa del Este actual, pues cuando bajo el Sacro Imperio Romano-Germánico del 962 a 1806 o 1er Reich - estos fueron subyugados bajo el poder del Kaiser (que a su vez viene de César). 

Los romanos llaman a sus esclavos “addictus”, es decir: obligados o dedicados.

Muchos de ellos recibían un salarium que era una costumbre de las familias romanas que consistía en remunerar a sus esclavos domésticos con una pequeña paga que en ocasiones estaba formada además de argentum (plata) de lo que comúnmente denominamos SAL, que era muy apreciada por aquellos tiempos. Aunque ya decía Cicerón: “vivir de un salarium es condición indigna de un ciudadano o de un hombre libre”.

Un hecho a tener en cuenta, es que en la edad media fue cuando se tendió el puente en Europa para pasar de la esclavitud a la servidumbre (los esclavos empezaron a ser denominados siervos) aunque no es hasta el siglo XVIII, cuando empezaron en Europa los movimientos abolicionistas dominados por dos factores:

 

1º.- La revolución francesa y su declaración de los derechos del hombre y del ciudadanos.

 

2º.- La revolución Industrial, que demostró que el sistema esclavista era menos eficaz y más costoso que el sistema de trabajo remunerado (coger a un negro de África y meterlo en una fábrica era más peligroso que meter una piraña en un bidé).

 

Para eso ya estaban los hijos de los proletariados, que tenían las manos pequeñitas y unos dedos finos para poder sacar las piezas que atascaban las ruedas dentadas de las fábricas, de ahí el gran aumento de niños mancos por aquella época. Por cierto, ¿sabéis de dónde viene la palabra proletario, de proletarium la clase más baja de la antigua Roma, que sólo servía para dar descendencia “prole” para engrosar las tropas del ejército romano.

Hoy en día el latín ha dado paso a otras lenguas cómo el Inglés para denominar ciertos términos laborales aunque curiosamente se ha colado una palabra Japonesa, karoshi, cuya traducción es muerte por exceso de trabajo. 

Esta palabra existe desde los años 60, cuando los japoneses se dieron cuenta de que los trabajadores morían repentinamente después de largas jornadas de trabajo.

Hoy en día el ministerio de trabajo de Japón, hace públicas estadísticas de muertes por “karoshi”. Durante los últimos años la media está en 1.000 muertes por “karoshi” (muerte imprevista por exceso de trabajo) y el total de muertes por causas relacionadas con el estrés/exceso de trabajo se eleva a 10.000 por año, (número aún superior a los Gladiadores que morían en la antigua Roma).

Disfrutemos del Salarium y demos gracias porque por lo menos, a lo largo de los siglos, hemos conseguido que nos quiten el derecho de pernada… ¿o sigue todavía en vigor?

Patricio Carrasco

¡VENCEREMOS!

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