Sábado, 24 Agosto 2019

España sestea. Reflexiones sobre "la situación límite" de nuestra patria del profesor José Martín Ostos

PUBLICADO EL Viernes, 16 Agosto 2019 09:53 Escrito por
Mientras España se encuentra al borde del precipicio, los españoles siguen con su siesta Mientras España se encuentra al borde del precipicio, los españoles siguen con su siesta

Nuestro columnista, el profesor Martón Ostos -acaso la mayor autoridad española en Derecho Penal (asignatura de la que es catedrático en la Universidad de Sevilla), con un títular machadiano, escribe un artículo que nos recuerda el desgarrador "dolor de España" de aquella extraordinaria y olvidada la Generación del 98, y evidencia lo poco que esta nación ha aprendido de su propio pasado.

 

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I.- Bajo el implacable sol de agosto, con una inadmisible tasa de paro y millones de personas en el límite de la pobreza, indicios preocupantes de deterioro en la economía, funcionamiento insatisfactorio de la justicia, caciquismo universitario, incendios arrasando campos y montes, aumento de la criminalidad (destacando agresiones sexuales en grupo), paulatina despoblación de pequeñas localidades y apertura de investigaciones penales contra dirigentes políticos, entre otros graves problemas, para una gran parte de españoles ha llegado la hora de tomarse un merecido descanso.

 

II.- Han quedado atrás las inútiles sesiones en el Congreso de los Diputados a finales del mes de julio, precedidas de rondas de consultas e intensas negociaciones de última hora que, con motivo de la frustrada investidura del candidato a Presidente del Gobierno (por cierto, ahora de vacaciones), mostraron una vez más la incapacidad de los partidos políticos para atender al interés general.

 

Los debates dejaron claro que, aunque algunas de esas formaciones no se diferencian demasiado de otras, en general desplegaron la estrategia de no alcanzar un acuerdo con tal de conservar intactas su imagen y sus expectativas, teniendo en cuenta que se vislumbra la posibilidad de próximas elecciones. Los razonamientos desarrollados, los argumentos expuestos, las figuras retóricas utilizadas y hasta las descalificaciones personales  perseguían dificultar el acceso al poder por parte de un grupo político adverso u obstaculizar la posible alianza de varios de ellos.

 

III.- Por el norte, en coincidencia con la actual inactividad parlamentaria (retribuida, naturalmente), el problema de Cataluña amenaza con romper la unidad española; así, se suceden declaraciones favorables a la independencia (cada vez más atrevidas y a cargo de diferentes autoridades) y se abren embajadas en el exterior (bajo el eufemismo de delegaciones), mientras se acosa a la lengua y a la cultura españolas (hasta el extremo de que los niños son espiados en sus colegios para conocer qué idioma utilizan en el recreo). Debido a la pasiva actitud del Gobierno central, sin olvidar la complicidad socialista en la constitución de ayuntamientos, un similar sentimiento nacionalista se está extendiendo por Valencia y las Islas Baleares.

 

Tampoco el País Vasco se libra de ese ambiente generalizado de dejación. Las personas de bien contemplan avergonzadas los homenajes a los terroristas que salen de prisión tras el cumplimiento de sus condenas, en actos promovidos por las propias corporaciones locales. Al mismo tiempo, el separatismo se extiende por Navarra y siguen sin aclararse trescientos crímenes de ETA, que para algunos miserables nunca tuvieron lugar o, en su caso, sería conveniente olvidar. El objetivo resulta claro: expulsar de aquella tierra a los miembros de los cuerpos y fuerzas de seguridad, para a continuación eliminar la presencia de las Fuerzas Armadas y, algún día, obtener del Gobierno la independencia; eso sí, de modo pacífico.

 

IV.- Igualmente, el sopor del verano se extiende por el sur, echándose en falta una clara reacción ante los intentos de asfixiar las economías de Ceuta y Melilla; es decir, falta iniciativa y sobra abandono en relación con la cuestión árabe.

 

De extraordinaria gravedad puede calificarse el problema de las drogas, cáncer de previsibles consecuencias que afecta por completo al territorio nacional y, de paso, al continente europeo. No siempre son adecuados los medios empleados para su prevención y represión, a pesar del esfuerzo realizado por los agentes encargados de combatirlo, entre los que, paradójicamente, de vez en cuando, se descubren elementos al servicio de las bandas de narcotraficantes.

 

Mientras Andalucía espera con escepticismo la sentencia de los ERE, sale a la luz pública información sobre el escandaloso funcionamiento de la anterior Administración autonómica, así como sobre el archivo -por prescripción- de causas penales relacionadas con el mayor caso de corrupción institucionalizada de nuestra Historia.

 

V.- Además, los efectos de la inacción oficial desbordan los límites nacionales. Sin referirnos ahora a la inexplicablemente desatendida Iberoamérica y al casi olvidado fenómeno colonialista de Gibraltar, España forma parte de la Unión Europea, nacida del interés de mercaderes y banqueros, y no siempre coincidente con lo que histórica y culturalmente ha significado Europa.

 

Pues bien, con la complicidad de muchos españoles y la ignorancia de la mayor parte de la población, mientras se nos conceden subvenciones y ayudas, la Unión Europea continúa imponiendo sus criterios en los tejidos productivos, influyendo también en la reforma de los ordenamientos jurídicos de los distintos países miembros.

 

VI.- No es fácil encontrar eficaces soluciones para todo lo expuesto, pero estamos obligados a intentarlo a pesar de las enormes dificultades y de tantos comportamientos públicos poco edificantes. La siesta solo debe durar el tiempo preciso para descansar y recuperar fuerzas. Una vez despiertos, hay que seguir adelante, preparándonos para luchar de la mejor manera posible en pro de lo que consideramos más beneficioso para el conjunto de los españoles.

José Martín Ostos

Catedrático de Derecho Procesal.

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