Domingo, 18 Agosto 2019

El relativismo y la praxis política

PUBLICADO EL Domingo, 26 Mayo 2019 10:56 Escrito por
Relativismo Relativismo

 

 

La democracia, ciertamente, es el mejor de los sistemas de gobierno inventados hasta ahora. Se trata de un sistema de vida en el que existen una serie de valores que prevalecen a las mayorías, y que son el sustento de una verdadera democracia, nunca que las mayorías prevalecen sobre los valores, eso es  una degeneración de la democracia. Las mayorías tienen y deben tener un límite: la verdad, los derechos humanos y la justicia. Los límites son bastantes claros: la dignidad del ser humano y sus derechos fundamentales, pero el relativismo imperante desprovisto de moralidad y de verdad, ha traído consigo con su filosofía aplicada, que lo injusto se presente como justo. Lo inmoral como moral y la maldad como bien, el dominio de los poderosos y adinerados como aceptable, que los políticos se concedan  condiciones sociales y económicas abusivas e inmorales, y todo amparado en eso que ellos llaman democracia y que en realidad es un fraude, y un ataque a la verdadera democracia.

La democracia no se sustenta en la ausencia de valores, La democracia presupone un núcleo formado por los derechos humanos, que son la frontera de la democracia, al tanto que las mayorías deben jugar sin franquear ese núcleo, es más, deben defenderlo, respetarlo y promocionarlo, pero nunca abolirlo. Son, por eso, tremendamente injustos, inmorales, abusivos y antidemocráticos los que defienden el asesinato de niños antes de nacer o la eutanasia, que se  puedan ocupar casi impunemente una propiedad privada, que se robe a los españoles para financiar a los invasores, que defienden la repugnante ideología de género, que pactan con los traidores separatistas etc. porque excluyen a otros hombres sus derechos fundamentales, porque violan el derecho a la vida, porque violan el derecho a la propiedad privada, porque violan el derecho natural, porque violan la sagrada unidad de la Patria, esas  leyes, no solo no son democráticas, ¡Son inhumanas, y por tanto antidemocráticas!.

En una verdadera democracia no se discute sobre si hay que proteger los derechos humanos, sino sobre el mejor modo de hacerlos, Lamentablemente asistimos con espanto al denigrante espectáculo como los políticos que se denominan democráticos, se envilecen legislando leyes contrarias al derecho natural y los derechos fundamentales.

¡Estos no son democráticos, son barbaros disfrazados de democráticos! Oportunistas y vividores a costa del pueblo, ambiciosos sedientos de poder, traidores con mascaras, ladrones de guante blanco, corruptos y estafadores con capa ¡Relativistas embadurnados de satanismo!

 

 

La dignidad y el relativismo

 

 

El concepto de dignidad enriqueció el concepto de persona. Cada hombre, por ser persona, es único. Nadie es persona porque lo decida ninguna mayoría o un Código, otra cosa es que injustamente las leyes aprobadas por esas mayorías, no protejan los derechos fundamentales ni la dignidad de todos los hombres. La legalidad debería siempre basarse en la justicia y en la verdad, pero en la actualidad asistimos al espectáculo denigrante de quelo legal no es justo.

El relativismo no sólo es incapaz de asegurar la dignidad, sino que él mismo justifica su propia violación. Un claro ejemplo, entre muchos, lo tenemos en que, en nombre de la igualdad, se reclama “el derecho a adoptar hijos por parte de parejas homosexuales”. ¡Esto supone una perversión institucionalizada! Un niño que para su desgracia es adoptado por personas que padecen desviación de la polaridad sexual, carece de su derecho natural porque se le niega el derecho de tener padre y madre, que es lo natural, se le impone el tener dos padres o dos madres, se les somate a presenciar a diario comportamientos antinaturales e inmorales, se les condena a estos niños a tener que convivir en un ambiente de degradación, desprovistos del natural amor y ternura de una madre o de un padre. Estos niños no gozan de igualdad de condiciones de los demás niños con familias normales, condenándolos a tener que criarse sin una familia ¡Las uniones homosexuales no son una familia! estos desafortunados niños, se abocan a una crianza deformada de la identidad sexual natural conforme a su naturaleza. ¡Es esperpéntico!¡Es horrible, es antinatural, es antidemocrático es injusto y es satánico!

Creo sinceramente que la mejor opción ante las votaciones, es la abstención general de los ciudadanos, no votar es la opción más coherente, so pena de hacernos cómplices con la maldad estructurada e institucionalizada. Haciéndonos cómplices de satanismo masónico-iluminatis dominante en la actualidad, a través de sus consortes, los políticos.   

 

 

 

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