Martes, 21 Mayo 2019

El odio como metáfora de la amenaza

PUBLICADO EL Sábado, 11 Mayo 2019 07:23 Escrito por
La Fiscalía para Delitos de odio persigue a La Tribuna de España La Fiscalía para Delitos de odio persigue a La Tribuna de España

 

Nota de la Redacción:

Excelente artículo de nuestro compañero, Andrés Hernández Martínez sobre "el odio".

Aquí tienen las dos varas de medir de la justcia (?) en España. El director de La Tribuna de España, Josele Sánchez y los redactores Miguel Blasco, Milenko Bernardic, Pedro Rosillo, Germán Junqueras y Carlos Aurelio Cladito están siendo investigados por la Fiscalía para Delitos de odio acusados de un presunto delito de de "Islamofobia" por informar de las violaciones cometidas por los musulmanes de "La Manada de Alá". Por el contrario, la juez de Instrucción número 2 de Cartagena, Ana María Pascual, desestima ¡por dos veces consecutivas! un tuit extremadamente violento (hasta para un niño de párvulos) dirigido a nuestro director, claramente amenazante y repleto de odio y, posteriormente, el corporativismo de los magistrados de la Audiencia Provincia del Murcia confirman esta "peculiar y parcial" resolución judicial. Por cierto (el autor de estas amenazas impunes de Josele Sánchez (tiene abierta la cuenta en TWitter desde 2013 y se dedica, también, a amenazar con todo tipo de represalias violentas a la Policía y la Guardia Civil). Ningún magistrado de España, ni la red social Twuitter, actúan contra este individuo porque consideran que ejerce su derecho a la libertad de expresión.

 

El odio es un sentimiento de profunda antipatía, disgusto, aversión, enemistad o repulsión hacia una persona, cosa, o fenómeno, así como el deseo de evitar, limitar o destruir a su objetivo, así lo cita la que fija, da brillo y esplendor a nuestro léxico. El odio es un sentimiento al que se le ha puesto precio. ¿Se puede judicializar un sentimiento y sus sinónimos, se puede engrilletar un sentimiento? Los sentimientos, se consideran las experiencias subjetivas de las emociones, ¿las limitamos también?

España, tristemente lleva décadas viviendo entre el odio y el miedo, y ahora la amenaza, el odio desarrollado por las calañas oprobias que han basado en el terrorismo, en el mesías profano de la pistola, de las bombas, del miedo…, una manera de vivir cómodamente, sin conciencia y sin corazón, esto lo hemos sufrido en España durante décadas con los radicales y parásitos sociales o asesinos, a la sazón de ETA, GRAPO y demás aforados a la miseria humana, y por supuesto…, sus descendientes y simpatizantes ideológicos, una clase de macarras sociales que ahora, tibiamente hacen apología de la racionalidad por interés político basándola en la mentira, vistiendo la sotana del perjurio del alma por captar votos indolentes y perfeccionar su alabanza violenta y antisocial, entre el odio y el miedo, está la amenaza. Parte del mismo se estableció con los atentados llevados a cabo por terroristas yihadistas islamistas en marzo de 2004 en Madrid, y dice el vulgo que el yihadismo es un neologismo occidental utilizado para denominar a las ramas más violentas y radicales dentro del islam político o islamismo, estando caracterizadas por la frecuente y brutal utilización del terrorismo, en nombre de una pretendida yihad, a la cual sus seguidores llaman una «guerra santa» en el nombre de Alá. Estos son hechos y acepciones, no opiniones y el recelo está ahí.

 

Redactores de La Tribuna de España acusados de "Islamofobia" por la Fiscalía para Delitos de odio

 

 

Entre el odio y el miedo está la amenaza. Hacer política hace décadas y ahora otra vez, consistía y consiste en hablar con ira del pasado de España, la guerra, los malos o conservadores, los buenos o socialistas, separatistas y comunistas, los ocupadores, los ocupados, lo que es la defensa del victimismo fanático hecho maná de miserables y amparados en la libertad extraordinaria de las clases presionadas como nuevo proletariado. Un discurso caduco, rancio y aséptico por fracasado que se entona como la panacea de la salvación social, discurso que es el decálogo de los radicales de izquierdas infames de esta sociedad para justificar su autocrática existencia. Se vivía en este país hace décadas con fantasmas de odio y sombras tétricas, y ahora también. Cada uno tenía sus fantasmas diferentes, pero el odio era un sentimiento general, y lo triste es que ahora también. Esta nueva generación del odio ya la tenemos aquí, pero esta es leal con el sistema que lo ampara, no hay fiscal que lo ataque ni juez que sancione, sí contra la libertad de expresión disidente con el sistema, pero nadie lo juzga, se aprovechan de epítetos como islamofobia, homofobia o xenofobia, etc., para justificar su propia antipatía al sistema que los creo, los que adulteran, engañan, plagian y del que se aprovechan, ahora, el respeto va por barrios, no tengo dudas de que este mal llamado odio que intentan prostituir para amedrentar y acallar noticias y opiniones que no están de acuerdo con el abecedario progresista, no existe, el censurar la ilegalidad opinada y demostrada  sobre la inmigración ilegal y la inseguridad potencial y tacita que los informes arrojan y que, solamente fomenta mafias en origen, mafias en destino, en este caso en España, y son datos, no opiniones, es un ataque a los propios migrantes en su acogimiento con más derechos prostituidos por el régimen totalitario progresista impuesto que los propios españoles, podemos ver la última semana a modo de triste ejemplo, con la propia prensa del sistema, asesinatos reincidentes causados por musulmanes, okupas en sobre explotación de alojamientos tutelados para menores ilegales en barrios castizos como en Barcelona, sobre-población emigrante en todos los sentidos, un drama, sin duda, al que el Estado tiene la obligación de encarar a la vez que defender a los integrantes del pueblo español, nuestra seguridad y nuestros derechos hoy mancillados por la amenaza de la prensa irreverente contra el sistema progresista de pandereta impuesto en España, algo que parece se olvida, y curiosamente también afecta a musulmanes “legales” con íntegros derechos, ¿hablar de ello es entrar en delito de odio?, ¿airear los delitos para legislar contra esas mafias para impedir la ilegal y descontrolada inmigración y la inseguridad manifestada por el propio Ministerio es delito de odio, intentar evitar el drama del éxodo denunciándolo?, si no hubieran inmigrantes ilegales y los datos son tangibles, en zonas como el Ejido en Almería o Torre Pacheco en Murcia, no se hubiera votado en masa a partidos con decálogo de control exhaustivo de la inmigración ilegal, son hechos, resumiendo, si la inmigración ilegal o tráfico de personas se corta, en los campos y todas las áreas industriales solo trabajarían legales, las mafias no podrían aprovecharse de ellos, y tendrían jornales dignos, la sobre masificación y la pobreza se acabaría para este colectivo y evitaríamos delincuencia al no ser una amenaza en potencia para la población y estos son datos tangibles, no opiniones, y siempre ajustados a la legislación nacional, no a la cultural, que a veces se esgrime como estandarte y además, en contraposición con la propia española. Hay una sensación latente en la sociedad, que creo es impuesta por el sistema y sus valedores que no valores, y esto no es una opinión, son hechos, parece que la justicia le cuesta actuar contra el inmigrante y más si es ilegal, consecuentemente dándoles alas y establece la indefensión del español de a pie, insisto, estos son hechos, manifestaciones masivas contra la inseguridad, patrullas de ciudadanos, denuncias de okupaciones ilegales, etc.,  pero hay otra sensación muy latente con la libertad de expresión y el propio periodismo, solo la crítica de la progresía está permitida y hasta aplaudida, defender intereses conservadores, morales y éticos, sobre todo con halo católico parece que esta fuera de contexto y perseguido, por eso, cuando se atacan a diarios como la Tribuna de España y otros en sentido contrario del sistema impuesto, con la falsa escusa de las derechas radicales, extrema derecha o fascismo, algo no está funcionado bien. Ahora, es cuestión y responsabilidad nuestra imponer la legislación española sin segregarla, otra vez…, es cansino. Son esos que están ahora, metiendo el miedo en el cuerpo a quien se preste. Sin olvidar a la panda de sinvergüenzas que nos han gobernado y todavía nos gobiernan que, con su descabellada arrogancia han jodido lo que tanto costó levantar a nuestros predecesores, un estado de bienestar y libertad. Una panda de muertos de hambre mezquinamente aforados sin distinción de género ni número con marchamo de concejal, alcalde, diputado y senador que han hecho de la representación política un negocio y que son culpables de cohecho y de la descomposición social actual, defender a España en Cataluña, además de ser alto riesgo para la integridad personal es ser víctima do odio, nadie hace nada.

 

Resultado de imagen de tuit josele sanchez no te deseare la muerte

Este tuit por dos veces consecutivas no fue considerado amenaza ni delito de odio por la Juez de Instrucción nº 2 de Cartagena. Recurrido este fallo, también la Audiencia Provincial de Murcia desestimó que existiera ninguna amenaza ni ningún delito de odio contra nuestro director, Josele Sánchez

 

Así decía el hierro al imán: “te odio porque me atraes sin que poseas fuerza suficiente para unirme a ti”. Esta sentencia de Friedrich Nietzsche puede sintetizar la triste realidad que asola al mundo. Ayer fue la Intifada, hace siglos las Cruzadas, hoy la Yihad, y mañana..., entre amenazas y denuncias, el dios de cada cual dirá, no dudéis de que habrá un mañana, el mundo cohabita y coexistirá con víctimas y victimismo y con herejes de la verdad batiendo falsas deidades. No me creo que ningún dios siembre el desastre, el odio, la muerte y el miedo, eso es emanado de la miseria humana.

Schopenhauer; “En no pocos casos el odio a una persona tiene sus raíces en la estimación involuntaria de sus virtudes”. Eso, traducido es envidia, impotencia de ser grande como al que se odia, de ser puro como al que se odia, de ser valiente como al que se odia, de ser sano espiritualmente como al que se odia.

Si coartamos la libertad de expresión con la amenaza, no estamos más que mancillándola y supura y revienta como una herida mal cerrada. Si usamos el odio como metáfora de la amenaza estaremos coartando derechos esenciales y universales cayendo en la más mísera indefensión y oprimiendo al ser humano.

Comenta esta noticia