Martes, 16 Julio 2019

El Himalaya de verdades de la memoria histórica

PUBLICADO EL Jueves, 09 Mayo 2019 08:23 Escrito por Laureano Benítez Grande-Caballero
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1.- La Segunda República no fue un gobierno legítimo, ya que se instauró en España mediante un auténtico golpe de Estado: las elecciones de abril de 1931 fueron ganadas abrumadoramente por las candidaturas monárquicas, que tuvieron 22.150 concejales, frente a 5.775 concejales republicanos. Si se proclamó la República, fue porque los mismos políticos monárquicos entregaron el poder a los republicanos,  por traición y por miedo a que los partidos izquierdistas que apoyaban la República desencadenaran una sangrienta revuelta en las calles, tomando como ejemplo la revolución rusa de 1917.

2.-  La segunda república no fue un régimen democrático, porque atentó gravísimamente contra los más elementales derechos democráticos: la libertad de prensa fue una quimera —especialmente para las publicaciones derechistas—, se prohibió la crítica al Gobierno y al Régimen,  se persiguió a los partidos de derecha y a los católicos, etc. Por otra parte, su incapacidad para ejercer el principio de autoridad provocó multitud de desórdenes públicos: algaradas, altercados, asesinatos, insurrecciones, atentados, huelgas, quema de iglesias y conventos, etc. Durante los cinco años que van de 1931 a 1936, se decretaron 21 estados de excepción, 23 estados de alarma, y 18 estados de guerra.  

3.- El triunfo del Frente Popular se debió a un auténtico golpe de Estado: en las elecciones de febrero de 1936, 4.430.322 votos fueron para el Frente Popular; 4.511.031 para las derechas, y 682.825 para el centro. Pero estos resultados fueron producto de un alevoso fraude perpetrado por las izquierdas, porque como se ha demostrado documentalmente, al menos 50 escaños de los 240 logrados por la coalición de izquierdas serían dudosos, fruto de la alteración, de urnas con más votos que votantes, escrutinios sin testigos, actas cuajadas de tachaduras y reescrituras... Y todo ello en un clima de violencia subversiva e intimidatoria de la izquierda.

4.- El Frente Popular quería instaurar en España una dictadura comunista siguiendo el ejemplo soviético, y para ello buscó la Guerra Civil, como afirmaba Largo Caballero: «Si triunfan las derechas nuestra labor habrá de ser doble: colaborar con nuestros aliados dentro de la legalidad, pero tendremos que ir a la Guerra Civil declarada»; «Tenemos que luchar, como sea, hasta que en las torres y en los edificios oficiales ondee no la bandera tricolor de una República burguesa, sino la bandera roja de la Revolución Socialista»; «La clase obrera debe adueñarse del poder político, convencida de que la democracia es incompatible con el socialismo, y como el que tiene el poder no ha de entregarlo voluntariamente, por eso hay que ir a la Revolución».

5.- Por las razones expuestas, el Alzamiento Nacional acaudillado por Franco se hizo contra un Gobierno que no era ni legítimo ni democrático, sino una dictadura marxista que quería aniquilar a la España católica y tradicional, la cual se alzó en armas para defender la familia, la fe cristiana, la integridad territorial y la propiedad.

6.- Franco ganó la Guerra Civil por su genio militar y porque la España Nacional  tuvo una mejor organización y más apoyo popular, siendo una falacia decir que su triunfo se debió a la ayuda militar de Hitler y Mussolini, puesto que la ayuda soviética a los rojos fue de igual cuantía e importancia.

7.- El régimen de Franco no fue en absoluto un genocidio, ya que la estimación de víctimas de la represión nacional se sitúa en torno a los 56.000 afectados, cifra en la que ya están incluidos los represaliados de posguerra —23.000—. La represión se ejercitó contra los rojos con delitos de sangre, chekistas y terroristas del maquis, siempre con juicio previo. Franco conmutó la pena capital a más de 25.000 presos, y nunca firmó una pena de muerte, ya que se limitaba a revisarlas con el objetivo de conmutarlas, si lo consideraba pertinente, por cadena perpetua, que se limitó en la mayoría de los casos a 5 años de cárcel. Además, durante su mandato, se promulgaron multitud de indultos. Esta política contrasta  con las 85.000 víctimas del Terror Rojo, cifra muy superior a la represión franquista, con el agravante de que la represión roja tuvo como víctimas a personas sin ningún delito, que fueron ejecutadas sin juicio, y en muchos casos con tortura previa en las terribles chekas.

8.- El Valle de los Caídos es un monumento a la reconciliación, y no un mausoleo fascista en honor a un dictador: Franco no lo levantó para su enterramiento, sino como un monumento a la fe católica, materializado en una basílica en cuyo cementerio hay enterrado 33.834 fallecidos de los dos bandos. En el Valle solo intervinieron cerca de 2.000  presos republicanos, que trabajaron allí voluntariamente, redimiendo condenas a razón de 5 años por cada año trabajado, recibiendo el mismo salario que los trabajadores libres.

9.- El régimen franquista fue autoritario, pero no totalitario: concedió a los ciudadanos todas las libertades personales, limitando solamente la democracia inorgánica partidista, pues se asentó en la democracia orgánica, establecida sobre las elecciones en torno a tres categorías: familia, municipio y sindicato. La represión de las libertades afectó a comunistas, terroristas y separatistas —grupos totalmente antidemocráticos—, represión lógica tras una Guerra Civil que había sumido a España en una situación donde la democracia partidista era inviable. Los que le califican de dictador son precisamente aquellos que alaban a Lenin, Stalin, y otros tiranos comunistas, dictadores sanguinarios protagonistas de más de 100 millones de muertes en incontables holocaustos.

10.- Franco proporcionó a España una gloriosa época de prosperidad, orden, paz, estabilidad y progreso: creó el Estado de Bienestar, con las prestaciones sociales que hoy disfrutamos —seguro de desempleo, pensión de jubilación, vacaciones pagadas, pagas extra, Seguridad Social, etc.—; construyó pantanos, carreteras, escuelas, hospitales, Universidades, 4.500.000 viviendas sociales…; en la España de Franco no había paro, nuestra deuda alcanzó sus cotas más bajas —a pesar de que no se pagaba ni IRPF, ni IVA, ni otros impuestos con los que los gobiernos democráticos confiscan abusivamente nuestro patrimonio—; partiendo de una situación de subdesarrollo, nos convertimos en la 9ª potencia mundial, con los índices de crecimiento económico más elevados del mundo después de Japón; la clase media abarcaba al 56% de la población, y nuestra renta estuvo más cerca que nunca de su equiparación con la media europea.

El pueblo español prestó a Franco un apoyo abrumador, hasta el punto de que —según una encuesta de GALLUP—, el 82% lloró su muerte. Y, por esta misma razón, la mayoría del pueblo español le recuerda con afecto y agradecimiento, y se opone tanto a la profanación de su tumba, como  la inicua Ley de Memoria Histórica que quiere borrar su recuerdo.

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