Sábado, 24 Agosto 2019

El fascista progre: un cuento chino

PUBLICADO EL Martes, 06 Agosto 2019 10:17 Escrito por
El francotirador de Dayton El francotirador de Dayton

Así, el cuento del fascista progre, de ese hijo de puta al que hemos tenido que atribuir filias ultraderechistas pese a sus propias manifestaciones, para que encaje en esta posverdad para que a los Soros, los Rotschild, los tiñalpas de Bilderberg y los patrones sionistas del tinglado, no les descomponga esa propaganda que tan buenos resultados les está reportando.

 

 

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No se asusten mis sufridos y pacientes lectores. No voy a contarles un cuento chino; es sólo una forma de expresarme. Los cuentos chinos se los cuentan todos los días los medios de comunicación del sistema, que son casi todos, frente a los cuales algunos medios pobres en medios pero ricos en patriotismo y valores intentamos hacer frente tratando de desmontar esas falacias con las que cumplimentan los mandatos de sus amos mundialistas. El dinero manda, y a la verdad le cuesta mucho abrirse camino entre tanto lacayo y estómago agradecido.

Intenté hace dos días soportar un telediario de la TVE, esa que pagamos todos los españoles para que blanquee terroristas, o haga “desaparecer” misteriosamente a unas monjas asesinadas por el Frente Popular, no vaya a ser que pensemos que los de izquierdas también matan. Confieso que no pude, que no tuve tragaderas para soportar tanta inmunda manipulación. A propósito del tiroteo de Ohio, los voceros de la Mateo se dedicaban a una extensa enumeración de los execrables e incontables crímenes perpetrados por ultraderechistas, un repaso para alertarnos sobre el verdadero peligro para el mundo, que como todos sabemos es…adivinen: ¡El Fascismo! Eureka, si lo ha acertado es posible que le incluyamos en el sorteo de un viaje para dos personas y un ornitorrinco a Soria, en isocarro. Una joya, un viaje innovador y revolucionario. Pero perdonen, que con tantas sandeces de los medios al final se me va un poco la pinza.

Lo cierto es que una vez que he buceado un poco en lo de Ohio descubro que el francotirador de Dayton, un tal Connor Betts –un terrible fascista, xenófobo, admirador de Trump y portador de todas las etiquetas que harían vomitar a un progre- proclamaba abiertamente sus simpatías por el Partido Demócrata, su admiración por la ultraizquierdista Elizabeth Warren, su odio al fascismo, así como su sentimiento socialista. Lo que viene siendo toda la sintomatología del progre de manual.

Toda la prensa del sistema, prácticamente sin excepciones, se ha entregado sin el más mínimo pudor a transmitir la imagen contraria a la realidad. La misma prensa mundialista que en el ámbito nacional continúa canallescamente ocultando las nacionalidades de los delincuentes cuando estos son inmigrantes, copiando el modelo sueco o alemán que tan buen resultado les ha dado.

Cuesta cada día más leer un periódico o leer un informativo sin que a uno le entren ganas de hacer un disparate. Tanta provocación, tanta inicuidad, tanta bajeza, tanta mentira descarada, tanta porquería le llevan a uno al terreno de lo insoportable.

Es cierto que es más sencillo lavar un cerebro cuando éste tiene poco contenido. A juzgar por la general  asunción de todas las patrañas que nos inocula el Mundialismo, compendiadas en lo que damos en llamar el pensamiento único, la triste conclusión es que la mayoría de las cabezas sólo están facultadas para chatear mientras conducen, meterse porros o pastillas a trisca, o  comprender los profundos contenidos de Telecinco. O la Sexta, que es la misma mierda, pero con pretensiones.

Así, el cuento del fascista progre, de ese hijo de puta al que hemos tenido que atribuir filias ultraderechistas pese a sus propias manifestaciones, para que encaje en esta posverdad –eufemismo estrella en la Era de los Eufemismos-, para que a los Soros, los Rotschild, los tiñalpas de Bilderberg y los patrones sionistas del tinglado, no les descomponga esa propaganda que tan buenos resultados les está reportando.

La información es poder. La desinformación es el poder totalitario y perverso del lado oscuro. La manipulación informativa ha alcanzado definitivamente un carácter siniestro, apocalíptico. Los voceros de Mordor no descansan. Apaguen la tele. Háganme caso.

Sergio Pérez-Campos

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