Viernes, 19 Julio 2019

El diablo milita en la izquierda

PUBLICADO EL Lunes, 03 Junio 2019 07:46 Escrito por
Carlos Marx y Federico Engels Carlos Marx y Federico Engels

 

 

Voy a contar una historia bastante triste y desagradable pero real.

Esta historia va de cómo un par de hombres y algunas mujeres destruyeron a la familia. O están en ello.

En el Manifiesto del Partido Comunista, Carlos Marx y Federico Engels, anunciaron el fin de la familia:

“¡Abolición de la familia! Decían estos satánicos, que la familia es una manifestación de la burguesía que se fundamenta en el capital y en el lucro privado. Es decir que un matrimonio que se casa por amor, de ese amor surgen los hijos, y que ambos cónyuges luchan por sacar adelante a sus hijos con su trabajo, son unos burgueses capitalistas, aunque sean pobres, según las mentes calenturientas y deformadas de estos indeseables.

Es natural y deseable decían: Por tanto que ese tipo de familia burguesa desaparezca al dejar de existir el capital, que le sirve de base. ¿Nos reprocháis acaso que aspiremos a abolir la familia?  Sí, es cierto, a eso aspiramos. Es, decir, que pretendemos destruir la intimidad de la familia, suplantando la educación doméstica por la social.” Hoy lo están consiguiendo con la ideología de género.

Marx consideraba al matrimonio como “una forma de propiedad privada” que era necesario abolir y Engels sostenía que la desaparición de la familia sería posible gracias, entre otras cosas (a ver si te suena) “a la educación de los niños por la sociedad; por esto, los fundamentos del actual matrimonio serán abolidos y los hijos no dependerán de los padres.” Porque los hijos, y todos las personas dependerán del Estado.

¿De verdad alguien puede creer que el estado ama más a los hijos que sus propios padres? ¿Daria alguno de esos esbirros la vida por alguno de esos niños? Los padres/madres, SI.

¿Cómo lo ven?, el concepto y la pretensión, no es un invento de los políticos actuales, sino cien por cien marxistas: destruyamos la familia y cedamos la patria potestad al Estado porque así, dicen ellos, evitaremos la pobreza y la desigualdad. Por prudencia no escribiré los calificativos que esto merece, tan solo expresare mi total repugnancia a la izquierda auspiciadora del despreciable feminismo y sus pretensiones de arrebatar el natural derecho de los padres a tener una familia y educar a sus hijos.

Todo esto sucedía a mediados del siglo XIX. Y un siglo después, de la mano de algunas femi-comunistas, que no verdaderas mujeres,  o al menos de mueres deformadas, a batallar por la destrucción de la familia, se generalizaba en todo el mundo utilizando una coartada como la de Marx: evitemos la explotación de las mujeres.

Es decir que una mujer que se casa y forma una familia la consideran una mujer explotada. ¿Sería la Santísima Virgen María una mujer explotada? ¿De verdad que una mujer por el hecho de ser casada es una mujer explotada? Verdaderamente es degradante.

Simone de Beauvoir lamentaba en una entrevista publicada en 1974 “la esclavitud que se impone a la mujer con los hijos… Estoy a favor de que se suprima la familia”.

En aquellas mismas fechas y desde Nueva York, las feministas de las Red Stockings  (rojas, para que nos entendamos) actualizaban también las propuestas marxistas:

“Nosotras identificamos los hombres como los agentes de nuestra opresión. La supremacía masculina es la forma de dominación de la que surgen todas las demás formas de explotación y opresión (el racismo, el capitalismo, el imperialismo) son extensiones de la supremacía masculina.”

Es decir que el amor, fuente de unión entre un hombre y una mujer es la causa del imperialismo, el capitalismo, el racismo y toda clase de explotación. ¡Nauseabundo!

Uno de los referentes internacionales del feminismo actual, Shulamith Firestone, proclamaba con claridad el fin de la familia: “La estructura familiar es la fuente de la represión psicológica, económica y política.” Y como consecuencia, abría la puerta del feminismo a todos los abusos: “Quiero decirlo con toda claridad: el embarazo es una atrocidad.” ¡Esto ya es miserable!

La lucha por alcanzar los derechos civiles para las mujeres se corrompió definitivamente cuando se cruzó en el camino con el marxismo, rebajo y degradó a la mujer, y destruyó del todo su sentido cuando a ello se sumó la supuesta “revolución” sexual del pasado siglo.

¡Es decir que el libertinaje fornicario mejora los derechos civiles de las mujeres! ¡Repugnante e inmoral!

“Para asegurar la eliminación de las clases sexuales se necesita la confiscación del control de la reproducción. Es indispensable la confiscación por parte de las mujeres del control de la fertilidad humana. ¡Satanico!

Las diferencias genitales entre los seres humanos deberían pasar a ser culturalmente neutras. ¿Nos suena esto? La reproducción de la especie a través de uno de los sexos en beneficio de ambos sería sustituida por la reproducción artificial. ¡Demencial! Se destruiría así la tiranía de la familia biológica.”

Es decir que la familia biológica es una tiranía. Nos suena esto con la asquerosa, repugnante, maliciosa, antinatural y satánica, ideología de género. ¿Queda alguna duda de que el diablo está gobernando a través de sus esbirros los políticos?. ¿Como los seguimos votando? Nuestro voto es una complicidad con la maldad.

Hoy la izquierda ha cambiado el lenguaje, hoy habla de “estado del bienestar”. Pero tras esa denominación se vuelve a esconder el viejo ADN izquierdista, enemiga de Dios, de las relaciones humanas, que de forma natural conforman la familia.

Para conocer el proceso de destrucción de la familia en nuestros días y su relación con ese “estado del bienestar” recomiendo leer el libro de José Ignacio Sánchez, director académico del Instituto Juan de Mariana. Su libro, Estado de bienestar y destrucción de la familia, se va ha convertido en una obra de referencia para analizar la estrategia actual de destrucción de la familia. También recomiendo leer mi libro “Líbranos Señor del relativismo”

Les deseo un feliz fin de semana. ¡Mejor en familia! Aunque la izquierda satánica te llame burgués y capitalista, solo porque ames a tu esposa/esposo y a tus hijos, es decir: Tengas una maravillosa familia como Dios manda, y te sientas lleno/llena de felicidad.

 

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