Lunes, 17 Junio 2019

El camino hacia ninguna parte

PUBLICADO EL Miércoles, 24 Abril 2019 08:54 Escrito por
El camino hacia ninguna parte El camino hacia ninguna parte

 

 

La contemplación en estos días de abril del transcurso la campaña electoral del 28–A, nos da idea de los males de los que adolece nuestra democracia y de lo lejos que aún estamos de poder convivir en solidaridad y libertad. La responsabilidad mayor es de la dirección de los partidos, al ser ellos los cauces constitucionales principales de participación política. Los ciudadanos también por su colaboración, su omisión, su silencio o su cobardía. Cuando el derecho de uno se vulnera, el silencio ayuda a socavar la libertad de los demás.

Los dirigentes de los partidos se parecen mucho más, de lo que a ellos les gustaría: no soportan las corrientes de opinión internas y laminan a los que se salen del pensamiento único, buscan la obediencia ciega por delante de la inteligencia o el mérito, protegen al presunto frente a la justicia hasta que perciben el riesgo de ser salpicados, defienden el interés del partido por delante del interés general, propician clientelas fieles por medio de chiringuitos varios, cambian ideología por oportunidad lo que les hace incoherentes, no ponen en práctica los usos democráticos en sus organizaciones pues o no creen en ella o no les interesa, no se plantean la profundización social sino alcanzar el poder y medrar lo antes posible y la vocación de servicio a la comunidad brilla por su ausencia.

Hace meses criticaba el que se focalizara nuestro problema político, en tener o no bipartidismo. El método puede ayudar, pero lo determinante es el carácter y este fallaba desde el inicio de la transición, cuando se va arrumbando la Constitución hasta hacerla casi inservible.

Las leyes necesitan reformas acordes con los cambios de situación. Debe legislarse para los ciudadanos, no estar estos sujetos a leyes obsoletas. Pero defender que un cambio semántico resuelve el problema, como cuando cierta izquierda propaga el federalismo como solución al secesionismo, es intoxicar e iniciar un camino de difícil retorno. El federalismo lleva implícito la unión de comunidades políticas soberanas, que optan por una unión superior. Cada una de ellas, tiene soberanía nacional para decidir esa unión. Los territorios españoles no tienen soberanía, sino que corresponde al conjunto de ciudadanos que la ejercen sobre todas las regiones.

La trampa propuesta, con el agrado del conjunto de fuerzas secesionistas, sería desposeer al ciudadano de su nación para lo que no está habilitado ningún gobierno, sea cual sea su número de escaños.

Visto lo visto, ninguno de los líderes que hoy disputan el poder parece que pueda dar respuesta a los retos a los que se enfrenta España. El principal, es la dinámica centrífuga existente, que alimenta unas aspiraciones secesionistas para acabar con nuestra nación. Es evidente que la dinámica está alimentada por intereses exógenos que nuestro servicio de Inteligencia tiene el deber de identificar para actuar en consecuencia. En los próximos años nos estamos jugando no un modelo social sino nuestra propia existencia. Por ello es necesario prepararse para la resistencia y la lucha. Es necesario organizarse y no permitir que el nazismo creciente en Cataluña avance. Tenemos un problema y es que el gobierno, ha dado ya sobradas pruebas que confunde el diálogo con la rendición del Estado. De nada ha servido que dicha política se haya revelado ineficaz, Sánchez al igual que su mentor ZP con ETA, es contumaz en el error y tratara de presentar su rendición como una gran victoria, a pesar de estar poniendo al Estado en grave riesgo.

P.D. Sánchez nos debe dos cosas: 1ª revelar los temas que habló con su primer visitante en la Moncloa, el señor Soros. 2ª Su acuerdo con ERC.

 

Diego Camacho

Sin Tregua

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