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El amor y la apatía

PUBLICADO EL Domingo, 09 Diciembre 2018 20:58 Escrito por
El amor y la apatía El amor y la apatía

 

 

 

La alegría y la satisfacción surgen de amar: A Dios, a nosotros mismos y a los demás

 

Es interesante que en la parábola del Buen Samaritano, Jesús no nos dice la identidad, o la condición social del hombre que necesita ayuda. No sabemos si el viajero de Samaria ayudó al enemigo o a un compañero samaritano, no se paro en averiguar la identidad o la condición del herido, solo se sintió impelido a actuar por amor.

 

Al sacerdote y al levita no les importo lo suficiente como para averiguar si este hombre estaba vivo o muerto o qué tipo de ayuda necesitaba. Atrapados en su mundo egocéntrico eligen ignorarlo por completo. Ese fue su pecado, mostraron apatía, es decir ¡FALTA DE AMOR!

 

Se dice que lo contrario al amor es el odio, ¿Fue el odio lo que les impidió a estos dos personajes ayudar al herido? ¿O quizás fue la apatía, la indiferencia o la despreocupación? No lo conocían, no sabían nada de él, no les había ocasionado ningún mal ¿Entonces por qué no lo atendieron? No pudo ser por odio, fue por apatía, es decir ¡POR FALTA DE AMOR! Ignorar la necesidad, no hacer nada cuando hay que podemos hacer para aliviar el sufrimiento, es la consecuencia del desamor.

 

La apatía no es natural ya que hemos nacido para amar. La apatía comienza cuando hay vacíos en nuestras vidas que causan un sentimiento de insatisfacción constante: los vacíos, los dolores, la soledad, es la sensación que nos causa temor, y ese temor nos indica que algo falta.

 

Lo que falta es amor. Las personas que deberían preocuparse por nosotros, a veces, no nos dan todo el amor que necesitamos. Incluso aquellos que nos aman más, no pueden darnos todo lo que necesitamos, ya que en ellos, como en todos hay también una manifestación de incapacidad, de egoísmo o el miedo a darse sin reservas y sin intereses. Y están los que rechazan totalmente su llamado a cuidarnos y nos tratan con apatía. En estos el egoísmo se hace más latente.

 

Nadie puede amarnos plenamente de la forma en que necesitamos que nos amen. Entonces, nos paralizamos y nos volvemos apáticos hacia los demás, olvidando que nuestra misión es amar sin importarnos los resultados, debo amar porque he sido creado para amar, porque he sido creado a imagen de Dios ¡QUE ES AMOR!  Y si soy imagen de Dios debo reflejar esa esencialidad que Dos a puesto en mí, dedicándonos en confiar más plenamente en Dios, que es Amor, y que nunca es apático hacia nosotros.

 

Los vacios dolorosos que sentimos, son pistas que nos dicen que aun no hemos dado a Dios toda  nuestra atención

 

Cuando el amor de Dios no nos está llenando tratamos, automáticamente, de llenar los vacíos con ira, cinismo, ocupaciones, relaciones dependientes, comida en exceso, exceso en las compras, sexo, bebidas o drogas u honores que disparan nuestra autoestima alimentando nuestro ego, tratando de rellenar la falta de amor que experimentamos, todo esto nos anestesia y olvidamos que todas estas cosas, no nos ofrecen amor, sino solo satisfacientes temporales, que pasados los efectos, nos dejan un vacio mayor que el que teníamos, quien se ocupa de buscar estos sucedáneos, solo está manifestando que no se siente amado, que está necesitado de amor, pero aun peor, demuestra que no ama.

 

Un vacío succiona todo lo que está cerca del agujero. Llenamos nuestras áreas vacías con cosas, personas y actividades que nos proporcionen poder satisfacer nuestro anhelo de ser amado, en vez de buscar a Dios que es el único que de verdad puede satisfacer todas nuestras necesidades afectivas y espirituales, no podemos olvidar lo que nos dice la Palabra de Dios en 1ª de Juan 4,8 ¿Dios es Amor!

 

Observemos con atención que nos dice ¡ES Amor! No es que sea capaz de amar como la tenemos los humanos, sino que Él Es el Amor, es la fuente de la que mana el Amor, es Amor es su esencia, los humanos tenemos capacidad de amar, pero Dios es el puro y absoluto Amor, sin Dios no podríamos amar, y sin amar no podremos ser felices.

 

Al no sentirnos amados Esto causa apatía y frustración, nos  dificulta el amar, pero es que para recibir amor, es preciso que amemos, si amamos posiblemente cosecharemos lo que sembramos, pero aun de no ser así, habremos cumplido con nuestro natural propósito, amar, nadie puede sentirse más amado que aquel que ama, si no amamos esto dificulta el flujo de salida del nuestro amor y, al mismo tiempo, nos hace miserables, apáticos o indiferentes, nunca obtendremos suficiente amor, y ¡NUNCA ALCANZAREMOS LA FELICIDAD! Sin amar, es imposible ser feliz. La palabra de Dios nos lo recuerda en Hechos 20,35 “Hay mas felicidad en dar que en recibir”

 

Jesús dice que debemos amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos. ¿Por qué? Porque ocuparnos de los demás nos mueve desde el egocentrismo hasta el ser "llenos de Dios. Y por tanto de su Amor sublime. Al dar amor, Dios se presura a llenar nuestros vacios con su propia presencia.

 

No fuimos creados para ser egoístas sino para amar, hechos a imagen de Dios, debemos reflejar esa esencialidad, amando nos sentimos felices cuando nos unimos a su Amor. Es posible que las personas amadas, no nos corresponda con amor, y eso es porque en ellos anida, como en todos una porción de egoísmo que enturbia su capacidad de amar, pero aun así, tenemos la seguridad de que si amamos reflejamos la esencia de Dios, cumplimos con la voluntad de nuestro creador, y Dios nos amara con intensidad divina, por lo tanto estamos llamados a amar para ser amados, sembrar amor para recibir amor. La alegría, la satisfacción vienen de amar, Solo amando podremos alcanzar la felicidad.

 

 

 

Fray Job Jesús de la Esperanza

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