Domingo, 21 Julio 2019

Dolor, ira y mordaza. Editorial de Josele Sánchez

PUBLICADO EL Lunes, 17 Junio 2019 07:40 Escrito por
Pederastia Pederastia

Siento la rabia del periodista "amordazado" que soy, unido a la rabia del niño abusado que fui.

 

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“Vámonos, derrotando afrentas”, es -pese a su dedicatoria, uno de los más hermosos poemas de Mario Benedetti, para mí el más grande poeta hispanoamericano del siglo XX, muy por delante, incluso, de Pablo Neruda.

Ayer les informaba Alba Lobera del asesinato en México del yerno de nuestra corresponsal Nicteha Flores (con toda probabilidad como consecuencia del cumplimiento de las amenazas que ya había sufirdo la periodista, abogado y presidente de la Fundación Iris en Defensa de los Niños por sus denuncias sobre la Red de Pederastia de Acapulco publicadas en La Tribuna de España), un brutal e incomprensible asesinato que segaba de dos balazos la vida de un hombre joven, de 29 años, postrado en una silla de ruedas; dos balas que rompieron el silencio de la media noche mexicana entre las calles (bulliciosas durante el día) de Huehuecalotl e Izcóatl.

Precisamente ayer (a diferencia de España, que seguimos festejándolo el Día de San José) México celebraba el Día del Padre, un Día del Padre que nunca más podrá celebrar ese pequeño nieto de una jovencísima abuela corresponsal de La Tribuna de España, Nicteha Flores.

 

“Así estamos
consternados
rabiosos
aunque esta muerte sea
uno de los absurdos previsibles

da vergüenza mirar
los cuadros
los sillones
las alfombras
sacar una botella del refrigerador
teclear las tres letras mundiales de tu nombre
en la rígida máquina
que nunca
nuca estuvo
con la cinta tan pálida

vergüenza tener frío
y arrimarse a la estufa como siempre
tener hambre y comer
esa cosa tan simple
abrir el tocadiscos y escuchar en silencio
sobre todo si es un cuarteto de Mozart

da vergüenza el confort
y el asma da vergüenza…”

 

Escribo este Editorial obligado por tan trágicas circunstancias y pese a que me he impuesto un periodo de "perfil público bajo" en el periódico; mejor dicho, me lo han impuesto por orden judicial.

De hecho en una hora salgo para el juzgado español más próximo a la localidad portuguesa donde resido, para firmar -como quedo obligado por las medidas cautelares impuestas por la Juez de Instrucción nº 5 de Castellón- todos los lunes, a cambio de no ingresar en prisión provisional, un no ingreso en la cárcel que también me obliga a no escribir una sola palabra sobre el caso que ustedes conocen perfectamente.

Me resulta hasta superficial mi dolor, si debo compararlo con el dolor de mi querida Nicteha Flores; pero es que se junta su dolor al mío, y al de tantas y tantas víctimas de niños abusados, a uno y otro lado del Atlántico, cuyas vidas quedarán marcadas para siempre y que deberán soportar, para mayor castigo, que sus verdugos sigan paseándose por las calles como gente decente e incluso respetable.

Siento la rabia del periodista "amordazado" que soy, unido a la rabia del niño abusado que fui.

Siento un asco -que me provoca hasta el vómito- contemplando cómo algunos miserables hacen chanza de este dolor y de esta rabia, y observando a los bastardos enemigos que incluso se felicitan por todo el sufrimiento que, con la mayor dignidad que puedo y sé, arrastro... 

No hablo del caso que se me prohíbe y me aplico bien “la mordaza” judicial que me ha sido impuesta (que lejos de ser una concesión al sistema, tal y como sostienen quienes jamás tuvieron valor para enfrentarse al poder cara a cara y a puñetazo limpio, es una losa que me impide hasta respirar y que no puedo ni debo saltarme); me refiero, pues, al resto de casos que investiga, publica y denuncia La Tribuna de España de manera ejemplar y única, pues nos hemos convertido -con toda probabilidad- en el medio de comunicación más comprometido con la persecución de la pederastia y la pedofilia en todos los lugares del mundo.

Sé que juego un partido en campo contrario y con el árbitro comprado. Pero también sé que Dios está de mi parte… y con Dios, quien se atreve a jugar, siempre pierde.

Por eso la rabia, por eso el dolor, la ira y “la mordaza” se me hacen más llevaderos, porque sé estar librando una batalla en nombre de El único que todo lo puede.

Cuando Jesús dijo “dejad que los niños se acerquen a mí” se refería a un modo bien diferente a la proximidad infantil que pretenden esos poderosos que, de momento, con balas o con mordazas, van ganando este partido.

Pero habrá segundo tiempo y hasta puede que prórroga.

 

“Así estamos
consternados
rabiosos
aunque esta muerte sea
uno de los absurdos previsibles..."

 

Pero repito, quien se atreve a jugar con Dios, siempre pierde.

Mi condolencia pública a Nicteha Flores (que ya le he expresado entre llantos compartidos y solidarios de manera privada); ni siquiera podré asistir al funeral de este buen hombre, de este padre joven que es sólo un “daño colateral” en nuestra lucha por desenmascarar a los violadores de niños.

No podré asistir porque “la mordaza” me impide abandonar España.

Pero hoy mi dolor, mi ira y mi rabia -como la de cientos de miles de lectores de La Tribuna de España- acompañarán a mi amiga y compañera Nicteha, a su hija y a ese pequeño que nunca más celebrará el Día del Padre.

 

 

 

 

Josele Sánchez

Director de La Tribuna de España.

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