Domingo, 25 Agosto 2019

Desciendo a lo vulgar… Columna dominical de Manuel Parra Celaya

PUBLICADO EL Domingo, 14 Julio 2019 07:44 Escrito por
Ideología LGTBI y extrema izquierda van de la mano ¿O forman parte de lo mismo? Ideología LGTBI y extrema izquierda van de la mano ¿O forman parte de lo mismo?

En plena y agobiante canícula, Sánchez anunció una sesión de investidura a calzón quitado, salvo que, bajo mano, ya estén decididos los apoyos -o abstenciones, que es lo mismo- de Unides Podamos (perdón, creo que me he hecho un lío) y de los nacionalistas vascos y catalanes. Muchos españoles contenemos la respiración ante lo que lo van a ser, supuestamente, actos de inmediata continuidad, es decir, sentencia del Supremo e indulto gubernamental; si es así, se nombrará un Gobierno de la Nación conchabado con los enemigos de la Nación.

 

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¿Se acuerdan ustedes de aquella timito de Tip y Coll cuando repetían al final del programa y la próxima semana, hablaremos del Gobierno? Pues, faltando a mis principios más caros, voy a hacer lo propio este día, y, sin que sirva de precedente, descenderé a lo vulgar, es decir a la política (con minúscula) doméstica con que nos abruman todos los medios.

Y empezaré por lo más cercano: ya saben que la familia separatista, a fuer de consecuentes, sigue separada. Desde el sonoro ¡ahí te quedas, Junqueras!, de Puigdemont a su segundo, cuando ordenó mañana, cada uno en su despacho, y él ya había practicado una técnica escapista digna de Houdini, vía túnel de camuflaje y maletero de coche oficial, hasta la actual disensión entre Junts per Catalunya y ERC por el asuntillo de las poltronas en la Diputación de Barcelona, los desencuentros entre ambas formaciones han sido constantes.

Nos encontramos, así, con una paradoja: la heredera de aquella burguesa, derechista y corrupta CiU se alía con el PSC para hacerle la higa al partido izquierdista y republicano de Junqueras; las espadas no solo están en alto, sino que ya se advierten las primeras chispas del entrecruzar de los aceros.

Al respecto, se me ocurren dos sencillas reflexiones. La primera es que nadie confíe en que esta contienda doméstica va a debilitar el constante acoso contra la unidad de España y el supuesto Estado de Derecho; son, como se ha dicho, peleas de familia, que pueden provocar noches de insomnio a los perdedores y efímeras coronas laureadas a los victoriosos, pero en nada pueden empañar el objetivo disolvente, común a ambas formaciones. Y máxime si anda por el medio el titubeante partido del señor Iceta.

La segunda es de más calado incluso, y va dirigida a quienes aún se dejan llevar por el sortilegio de las palabras totémicas izquierda y derecha. Señores, eso pasó ya a la historia ya muy lejana, pues, hoy en día, no son más que señuelos vacíos para consumo de los crédulos. No existe más que un Sistema, que juega sus cartas a conveniencia, y lo mismo apoya al constitucionalismo español que sufraga abundantemente a los secesionistas, según sus intereses de cada momento. Digamos que, dentro de su estrategia por debilitar los sentimientos nacionales profundos, apuesta por todas las bazas que entren en sus propósitos.

A todo esto, sigue el interesante culebrón de cómo van a finalizar los diversos pactos y rupturas a todos los niveles. En plena y agobiante canícula, Sánchez anunció una sesión de investidura a calzón quitado, salvo que, bajo mano, ya estén decididos los apoyos -o abstenciones, que es lo mismo- de Unides Podamos (perdón, creo que me he hecho un lío) y de los nacionalistas vascos y catalanes. Con respecto a este último punto, muchos españoles contenemos la respiración ante lo que lo van a ser, supuestamente, actos de inmediata continuidad, es decir, sentencia del Supremo e indulto gubernamental; si es así, se nombrará un Gobierno de la Nación conchabado con los enemigos de la Nación.

En varios ámbitos autonómico y municipal, sigue, al día de hoy, la más completa confusión en lo que se llama las derechas; parece que PP y Cs no tienen problema en llegar a acuerdos, y este último partido ya no le hace ascos en aliarse con sus rivales de electorado, pero ¡ah!, el gran problema  parece que es Vox, esa formación apestada, a la que, menos bonitos, se le han aplicado toda suerte de  epítetos despectivos;   su demonización absoluta no solo ha provenido de la siniestra, que se ve atacada en lo que constituye su ideología básica (código LGTBI, feminismo radical…), sino que desde la diestra no se han ahorrado acusaciones y desprecios, para no contaminarse, seguidos inmediatamente de cucamonas para que les regalen sus votos.

No es extraño que, en una operación que más que política es de dignidad, los de Vox se mantienen, hasta el momento, firmes. Lo más curioso en este lío es la diletante postura del partido de Rivera, cuyos representantes, por cierto, tuvieron que salir escoltados y por piernas de la fiesta del orgullo gay (¿por qué fueron?, se me ocurre); parece que los ascos a Vox vienen por esta asistencia de quienes, por lo menos en Cataluña, han perdido credibilidad a todas luces; esta pérdida del norte de Cs ha sido catastrófica para ellos, y siguen deshojando la margarita (dicho sea sin intención), todo por quedar bien ante Macron y sus mentores.

Pues así están las cosas. Solo espero que este verano no traiga excesivos sobresaltos y los partidos dejen a los españoles de bien tener la fiesta en paz y sosiego. Más no puedo pedir a esta tropa…

Y ahora seriamente, hago firme propósito de enmienda de salir de este cul de sac de vulgaridades y escribir de cosas más serias en mi próximo artículo.

 

Manuel Parra Celaya

"IN REBUS DUBIIS"

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