Lunes, 22 Julio 2019

Democracia vs. comunismo: analogías llamativas

PUBLICADO EL Domingo, 05 Mayo 2019 18:17 Escrito por Milenko Bernadic
Democracia vs. comunismo Democracia vs. comunismo

 

 

Cuando vivía en la antigua Yugoslavia, hasta finales del 1989, a mí y a muchos amigos míos y conocidos, nos parecía el sistema occidental un sueño a alcanzar. Idealizábamos su estructura de la sociedad, y lo simplificábamos sobremanera. Decíamos: “Nosotros parecemos condenados a un sistema subhumano; mientras, la gente del occidente disfruta de un bienestar envidiable, fruto de su vida de libertad. Si no te gusta un partido, eliges otro. Al final, tiene que ser lo mejor.”

No ha tenido que pasar mucho tiempo para que nos demos cuenta que la democracia implantada no solamente que no haya solucionado nuestros problemas, sino incluso los empeoró. Tuvimos una guerra cruel de oeste a este, de norte a sur. Lo gracioso fue ver que muchos de los gobernaban antes, también seguían gobernando ahora, o sus hijos o sus discípulos que hábilmente supieron cambiarse de chaqueta. La democracia no supo evitarlos; es más, parece que la aprovecharon para subir muy arriba, donde estaban antes. Aparte de la aparición de nuevos problemas que el nuevo sistema al contrario de evitar, los facilitó.

Pero más que esta observación puntual ligada a una zona concreta (no obstante, algo demasiado común en general), pude observar una analogía impresionante entre los mismos funcionamiento de los dos sistemas. Resumiré una de sus características de la siguiente manera: si en un país comunista existía solamente un partido, en las democracias actuales (o partidocracias) existen cinco o seis como mucho (grupos o partidos con influencia significativa), pero que funcionan exactamente igual que el único partido comunista en un país con ese modo de gobierno.

¿Cuál es la principal característica de un partido comunista dominante? El gobierno vertical desde la cúpula. Es el “comité” el que designa a los candidatos, o como mucha concesión confirma candidatos de quinta categoría. Los miembros del parido son unos robots cuya misión es cumplir órdenes, y como premio recibirá alguna ventaja a cambio de su fidelidad. Normalmente en un puesto de trabajo goloso, o un encargo – puesto político – de confianza para informar fielmente a los de arriba, y más fielmente todavía cumplir con los mandamientos recibidos.

Así funcionaba el Partido Comunista en países con ese régimen. Y así funcionan los partidos en los sistemas democráticos. De modo que, la propia democracia – en su concepción genuina - está secuestrada. En vez de tener una multitud de opiniones que tendrían que ponerse de acuerdo para sacar adelante una nación, las diferencias de opiniones se reducen a cuatro cinco, tantos como partidos hay. La cúpula es la que piensa: tú debes ejecutar y no pensar.

De donde, los gobiernos de los países democráticos han sido secuestrados delante de las narices de sus ciudadanos. Luego, si tenemos en cuenta que los gobiernos necesitan financiación – teniendo en cuenta que esta ya no es desde hace más de un siglo una prerrogativa de las instituciones nacionales que no son dueñas de las propias monedas nacionales – es fácil deducir quién realmente manda en las “democracias”.

Se objetará a esto que la “gente se rebelaría al ver secuestrada la capacidad para ejercer la soberanía que supuestamente reside en el pueblo”. La solución a esta objeción la sabemos y la confirma la realidad: la gente no se quejará ya que los medios de comunicación principales les harán pensar de una determinada manera. Según lo deseado. Porque la “gente” no tiene capacidad de tener medios de comunicación libres y potentes que podrían llegar a cualquier rincón. No, también esos medios son controlados por los que gestionan el dinero, o por los gobiernos de turno obedientes a poderes mencionados.

 

Familia americana delante del medio que la va a destruir

 

 

Solamente queda internet, las redes sociales y poco más. Y sabemos lo que está pasando. En cuanto un medio crítico con el sistema alcance una determinada cuota de lectura, será puesto en la diana para su eliminación. Los que hacen las leyes, elegidos por las masas muy poco formadas y fácilmente condicionadas para que voten lo deseado – cuando no se manipule hasta eso – promulgarán leyes que impedirán cualquier expresión o incluso pensamiento contrario a lo decidido.

Esta anécdota de la URSS es muy ilustrativa: un extranjero que visitaba el país se daba cuenta el conductor del tranvía, cuando paraba en una estación cerca de la cual había un grifo para beber agua, indicaba que va a salir a beber con el pulgar indicando su boca. ¿Por qué simplemente no decía que va a beber el agua, y que sigue con la conducción enseguida? Porque las palabras eran objeto de una posible sanción: si decía una palabra de más, o una palabra inadecuada, sería multado. Por eso indicaba a los viajeros su intención mediante un gesto, ¡que no era objeto de sanción!

Pues a esto estamos llegando en el occidente en la actualidad. A una inmensa granja donde a un padre le multan – o aún peor – porque a su hija que – según ella, y según el sistema reinante – cambió de sexo,  ¡se refirió con la palabra “ella”! O a al caso de un hombre americano que comentó a un político transexual que él sigue siendo el hombre biológico. Pues el juez le puso una multa de 55.000$, porque aunque dijo lo que es verdad (¡el mismo juez lo reconoce!), ha ofendido a la persona a la que se dirigía. Si analizas la problemática del Islám y, sin un solo insulto, entras en la esfera de lo que “no se puede comentar o de lo que no se puede hablar”, te arriesgas a una persecución digna de aquella que llevaba disidentes rusos en la URSS a los gulags. Por leer o poseer el libro de poesías de un poeta considerado burgués o antirrevolucionario por el régimen.

No hace falta que siga poniendo ejemplos que todos conocen. Para terminar, comentaré dos aspectos: el de la democracia orgánica, desde abajo hacia arriba de José Antonio Primo de Rivera, y el de cómo resistir a esta situación de persecución abierta a la que estamos sometidos todos que nos atrevamos a pensar de forma diferente a lo prescrito en estos momentos sombríos.

Hablando de odios, me pregunto: ¿por qué este sistema odia tanto a José Antonio? Resumiré brevemente una de las razones que creo acertadas: porque era la figura perfecta de la suma antítesis a tantos políticos actuales, fruto de la mediocridad y ausencia de los principios. Salidos a dedazos, cambiantes como la dirección del viento. Ellos, criados por el sistema agradeciendo un poco de pasto o de paga prestada por sus servicios, y él hijo del dictador que podía vivir como un rey y sin embargo poniéndose al servicio de los más necesitados. ¡Ideal para odiar, desde luego!

Segundo, porque su pensamiento ponía el dedo en la llaga: indicaba el camino de una democracia orgánica que sí era respetuosa con el pensar de los de abajo, y con sus iniciativas. Dejando salvada la tradición cristiana de España, otra meta de innumerables odios actuales.

Por último, nunca escribo para quejarme. Sino solamente para proponer caminos e invitar a la reflexión y acción. ¿Qué necesita España hoy, y Europa en general? ¿Mejor dicho qué pueden aportar los patriotas cristianos a la situación actual, dónde están los campos de batalla que se nos exigen? En la guerra cultural. En mostrar el bien y desenmascar el mal. Esto lo podemos hacer de forma individual, pero sobretodo es necesario que promovamos asociaciones y acciones dirigidas a la formación cultural, espiritual y política de tantos hambrientos que ha dejado la tempestad liberal-comunista.

Y aprended a comunicaros con los gestos. Que estamos vigilados.

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