Martes, 18 Junio 2019

Déjà vu. Artículo semanal de Manuel Parra Celaya

PUBLICADO EL Domingo, 09 Diciembre 2018 09:28 Escrito por
"Que sigan los demás con sus festines. Nosotros, fuera, en vigilia tensa, fervorosa y segura, ya sentimos el amanecer en la alegría de nuestras entrañas". "Que sigan los demás con sus festines. Nosotros, fuera, en vigilia tensa, fervorosa y segura, ya sentimos el amanecer en la alegría de nuestras entrañas".

Haciendo un análisis del periódico y del GRUPO Tribuna de España con un grupo de expertos que nos están ayudando a mejorar el producto periodístico que les ofrecemos y a optimizar los planes de expansión que planificamos para hacer cada vez más grande este periodismo alternativo, los asesores me recomiendan eliminar la Sección de Opinión por "poco rentable". Resulta triste comprobar en las estadística diarias de lectura de La Tribuna de España que -pese a la extraordinaria fidelidad que nos mantienen nuestros lectores y a haber conseguido, en menos de medio año, superar los ¡dos millones y medio de lecturas mensuales!, los artículos de opinión son, con diferencia, la sección menos visitada del periódico. Leer cada domingo a Manuel Parra Celaya (como hacerlo a Raymond Ibrahim, al catedrático Martín Ostos, a Soeren Kern, a Judith Bergman, a Javier Navascués, al coronel Diego Camacho, a Ernesto Ladrón de Guevara, al exfiscal Ramiro Grau, a Victor Viciedo, a Andrés Hernández Martínez, al profesor Carlos Roldán, a Miguel HedillaCarlos Aurelio Caldito, a Burak Bekdil, a Pedro Rosillo, al Doctor Carlos León Roch, a Miguel Blasco, a Sergio Pérez-Campos, a José Antonio Bielsa, a Jesús Bermejo, a Patricio Carrasco, a Paco Vera y al resto de extraordinarios columnistas de La Tribuna de España) es un lujo que pocos saben apreciar...  como dice el refrán (y que nadie se sienta ofendido) es "como echar margaritas a los cerdos". Y es que vivimos en una sociedad donde prima la inmediatez frente a la interiorización, la noticia frente a la opinión, las manifestaciones frente a la reflexión. Por eso para nosotros (con mayor o menos seguimiento por parte de nuestros lectores y con un alto coste de mantenimiento) esta Sección de Opinión es la más importante, una Sección donde se leen artículos de monárquicos y de republicanos, de constitucionalistas y de anticonstitucionalistas. Una sección que alimenta el debate interno, la formación ideológica e intelectual. Porque no pretendemos ser un periódico más sino un referente periodístico de DISIDENCIA, una herramienta para despertar las conciencias anestesiadas de los españoles por "la prensa del sistema" y el "pensamiento único" dominante. Una ráfaga de aire fresco (en palabras de José Antonio) "...Eso es una atmósfera turbia, ya cansada, como de taberna al final de una noche crapulosa. No está ahí nuestro sitio... Nosotros no vamos a ir a disputar a los habituales los restos desabridos de un banquete sucio. Nuestro sitio está fuera, aunque tal vez transitemos de paso, por el otro. Nuestro sitio está al aire libre, bajo la noche clara, arma al brazo, y en lo alto, las estrellas. Que sigan los demás con sus festines. Nosotros, fuera, en vigilia tensa, fervorosa y segura, ya sentimos el amanecer en la alegría de nuestras entrañas".

Y disponer de la columna de Manuel Parra Celaya cada domingo es un placer para quienes no se conforman con saber qué pasa sino que, además, buscan comprender por qué ocurren las cosas.

-Josele Sánchez, director del GRUPO Tribuna de España-

 

 

 

 

No quedará fácilmente en el olvido la patética alocución de Pablo Iglesias ante las cámaras de televisión tras conocerse el escrutinio electoral de Andalucía. Su conmovedora arenga, en apretado cadena de brazos entrelazados con sus fieles y allegados, tuvo la virtud de provocar el regocijo de muchísimos españoles, la alarma de otros y, todo hay que decirlo, el cumplimiento al pie de la letra de sus consignas por parte de los salvajes que se lanzaron a las calles gaditanas.

Al oír su ¡alerta antifascista! daba la impresión de que, tras los compañeros unidos por sus fuertes y ardorosos brazos iban a aparecer numerosos escuadristas mussolinianos, porra en mano, para correr a los podemitas por las calles andaluzas.

A un servidor la imagen la provocó un dejà vu histórico, mejor dicho, un ya leído (no visto por mi edad) si acudía a las páginas de mi modesta hemeroteca histórica. Así lo comprobé y ofrezco una pequeña muestra de mi búsqueda: No cambiaremos la papeleta electoral por el fusil (de Informaciones, 26-8-36); No preocuparos, cuando asomamos nosotros los fascistas huyan como mujeres (de Claridad, 25-7-36); No puede quedar un enemigo a retaguardia (de Claridad,24-7-36) … Solo faltaba el ripio blasfemo Piensa que a Cristo votando tu desgracia vas labrando (de El Socialista, 8-2-36) y cosas por un mismo estilo, que se ello ya se encargan las femes despechugadas.

Ya saben: todos fascistas excepto ellos. El Sr. Iglesias, en su revival histórico y guerracivilista, enumeró, una por una, a todas sus huestes disponibles: feministas de pro, miembros de los colectivos LGTBI, yayos-flauta, okupas…, con escasa mención a los segmentos sociales que, en buena lógica, deberían constituir la principal preocupación de una izquierda teórica: los trabajadores españoles; y, puestos a ser exigentes, la búsqueda y propuesta de caminos no utópicos para una transformación de las estructuras que sustentan una injusticia social en ocasiones lacerante.

Es evidente que esos chicos no van por ese camino, porque, fieles lectores de Gramsci y de los teóricos de la Escuela de Frankfurt, creen que el ataque frontal debe ir contra la superestructura, que abarca todo un mundo axiológico enemigo: desde la religión hasta la filosofía no afín, desde la ética a la estética, desde la moral a la norma lingüística… A ello le llaman deconstruir, al modo de los chefs vanguardistas.  Todo entra en la categoría del fascismo que hay que combatir y contra el que clamaba su alerta el líder único e indiscutible de Podemos.

Los politólogos la dan el nombre de populismo de izquierdas, pero, para mi coleto, creo que les conviene más aquello de la izquierda indefinida de Gustavo Bueno, mescolanza de movimientos sociales supuestamente contestatarios, antisistemas, rebeldes sin causa, ONG de turbio trasfondo, supervivientes de la contracultura, nostálgicos del 68, y, con perdón, vagos y maleantes, en expresión del Código Penal republicano.

Esa izquierda indefinida surge de la ya lejana frustración del socialismo real, y dice buscar su polar en indigenismos, bolivarismos y nacionalismos irredentos, cuando en realidad está anclada en el pasado y parece inspirarse en el léxico incendiario de aquella guerra civil entre españoles, que esperemos sea la última. En realidad, es un producto de la postmodernidad, del desengaño, de la liquidez que describió Bauman. Cumple su papel dentro del Sistema que dice combatir, y es, en el fondo, su fiel aliada; también sustenta -y no solo con sus votos-a la izquierda definida, eso sí, más elegante en apariencia.

Si este alerta contra el fascismo es su eslogan, que nos suena a retrospectivo, el alborozo de la derecha liberal por el mismo resultado electoral también nos puede retraer a la historia; y vuelvo a mi hemeroteca, con aquel triunfalismo de la antigua CEDA que, en febrero del 36, llegó al paroxismo con sus ¡A por los trecientos! Y luego todos sabemos lo que ocurrió…

Es muy duro que, en pleno siglo XXI, algunos españoles estén empeñados en actitudes contemplativas y repetitivas de los tristes modelos que nos deparó el siglo anterior, cuando los retos del presente exigen mejores dosis de originalidad, de reflexión y de propuestas clarificadoras y eficaces. Es muy triste que nos limitemos en husmear en los sepulcros del pasado, cuando deberíamos quemar nuestras energías en los altares de un futuro mejor.

               

Manuel Parra Celaya

"IN REBUS DUBIIS"

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