Miércoles, 24 Julio 2019

Cristo Rey

PUBLICADO EL Domingo, 14 Abril 2019 11:05 Escrito por
Domingo de Ramos Domingo de Ramos

 

 

Con entera ingratitud en los parlamentos y conferencias internacionales se hace un silencio indigno sobre el nombre del Redentor del mundo, cuanto más lo silencien los infieles políticos, siguiendo las directrices masónicas-iluminatis. Mayor debe ser la proclamación de los fieles cristianos, debemos proclamar el derecho absoluto de su Real dignidad y poder. En estos términos se pronunciaba Pío XI, Quas Primas.

Nuestro Señor Jesucristo Rey de Reyes anunciaba «Yo soy el Alfa y el Omega, el principio y el Fin…» (Ap.XXI-6)

San Juan en Apocalipsis 1,1 nos declara que Cristo es Dios y  nos lo muestra como el Creador de todo lo creado «En el principio era el Verbo, y el Verbo estaba en Dios, y el Verbo era Dios. Él estaba en el principio en Dios. Todas las cosas han sido hechas por ÉL y nada de lo que existe ha sido hecho sin Él»

Cristo es Principio y fin. Significa igualmente que toda la historia se orienta hacia Él, que es el término de la creación, pero también de la historia. En el pensamiento de Dios, se han ordenado todas las obras de Dios» Por tanto, Jesucristo es el Rey del mundo.

Cristo es el Rey de todas las naciones. Daniel nos lo expone de manera más explícita: «Yo miraba en las visiones de la noche y he aquí que, sobre las nubes, vino como un Hijo de hombre; él avanzó hasta el anciano y le condujeron ante él. Y éste le dio el poder, gloria y reinado, y todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieron. Su dominación es una dominación eterna que no acabará nunca y su Reino no será nunca destruido» Esto por mucho que se empeñen los seguidores del maligno, y por mucho que quieran silenciarlo.

«Príncipe de los reyes de la tierra» le llama San Juan en el Apocalipsis, «Rey de los reyes y Señor de los señores» (Ap. XIX – 16).

Nuestro Señor lo dijo con toda claridad en Mateo 28,18. Todo poder me ha sido dado en el cielo y en la tierra. Es un empeño baldío el de los enemigos de Dios y de la humanidad, todos ellos pasarán, pero Cristo y su Reino no pasarán. Mateo 24, 35 Sí, El poder es de nuestro Rey.

Él es anterior a todo y todo subsiste en Él. En Él fueron creadas todas las cosas del Cielo y de la Tierra, las visibles y las invisibles, los Tronos, las Dominaciones, los Principados, las Potestades; todo fue creado por Él y para Él. Él es la cabeza del cuerpo de la Iglesia. Edificaré mi iglesia; y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. Mateo 16,18 El triunfo está asegurado y el fracaso de los agentes del maligno, también está asegurado. Todo el universo debe sumisión y homenaje al nombre de nuestro Rey Jesucristo. Sin embargo, ¡cuántos se dejan engañar!

Esto también ya nos lo explica el Syllabus que es un documento elaborado por Pío IX en 1864 y anexo a la encíclica Quanta cura, que contemplaba ochenta puntos donde la Iglesia alertaba a la sociedad de la época sobre los peligros de la Modernidad relativista.

Hasta Los llamados Magos de oriente reconocen en Jesús la triple cualidad de Dios, de hombre y de rey. Ofrecen al rey oro, al Dios incienso, al hombre mirra.

Al aceptar el programa del catolicismo liberal relativista, representado por los heréticos clericales que se han dejado influenciar por la corriente del relativismo masónico. ¿Crees permanecer en la ortodoxia, ya que crees firmemente en la divinidad y humanidad de Jesucristo, pero no aceptas su realeza? ¡Desengañaos! Si eres de los que considerando un deber ofrecer a Jesús el incienso, no quieren añadirle el oro, es decir, reconocer y proclamar Su realeza social. Lo que haces se ponerte del lado de los herejes. La existencia de herejes y de satánicos no es nueva, existen desde siempre, hoy se han multiplicado escuchando los enunciados y el silencio de los relativistas.

En nuestros días, Pío XI, con particular insistencia ha querido recordar al mundo la misma doctrina en dos encíclicas especialmente escritas sobre este tema: Ubi Arcano Quas Primas. Esta es, pues, la enseñanza eterna de la Iglesia, y no una determinada prescripción limitada a una sola época.

Que nadie lo dude, Cristo es el Rey del universo, su Reino no tendrá fin, y las fuerzas del maligno ni los silencios de sus esbirros, podrán impedir el triunfo total de nuestro Gran Dios y Salvador. Jesucristo.

 

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