Viernes, 19 Julio 2019

Carta a Dios en defensa de Josele Sánchez

PUBLICADO EL Lunes, 17 Junio 2019 21:20 Escrito por
Carta a Dios en defensa de Josele Sánchez Carta a Dios en defensa de Josele Sánchez

Me gustaría que los jueces bien intencionados que admiten a trámite querellas contra Josele, no cayeran en la trampa de quienes usan la ley para encubrir sus aberrantes actuaciones. Que observaran con obviedad la transparencia de los pútridos espíritus que confluyen en ataque simultáneo, para silenciar con alevosía unas denuncias absolutamente documentadas cuyo objetivo persigue con tesón heroico el cese de una criminalidad premiada.

 

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Padre Nuestro, hoy te hablo públicamente sobre Josele Sánchez y su afán irreprimible en defensa de los niños abusados, confrontando con el crimen aberrante de la pederastia y sus viles subterfugios para esconderse del escándalo público y convertir a los protagonistas del crimen en benefactores sociales sin aparente tacha. Él mismo fue un niño abusado y se le grabó en el alma la consecuencia de la indefensión para convertirse en adalid de un batallar inexorable que evitase la humillación a la inocencia y la desintegración personal de seres con derecho a crecer sin destrozos emocionales.

Comprendo su sentir y alabo la rotundidad de su dignidad, máxime cuando la víctima y el guerrero ha de comparecer ante la justicia terrena que podría ser primera engañada y secundar involuntariamente el juego para blanquear a los orquestadores de los daños contra la infancia. Entiendo su indignación y la fortaleza de su convicción experimentada y personal porque, bien lo sabes, cuando yo tenía doce años sufrí el acoso de aquel desconocido que frisaba los ochenta años quien en un vagón de metro me ofreció dinero para acompañarlo a su casa mientras me besaba la boca, dejando sus repugnantes babas en mis temblorosos labios de niño desconcertado, soportando que me tocara el cuerpo en tanto buscaba con la mirada ayuda en los contados pasajeros que no movieron un solo dedo para librarme de aquella trampa demoníaca. Era la primera vez que viajaba solo en el Metro de Madrid, buscando en la aventura de una nueva experiencia de transporte lo que se convirtió en una pesadilla que duró hasta que el hijo de Satanás se apeó y me dejó arrinconado con una inmovilización psicológica de la que me deshice para regresar a la seguridad del hogar. No me imagino, Padre, el sufrimiento de los niños que sin escapatoria soportan las vejaciones criminales de esos íncubos repulsivos.

 

Tú sabes por encima del engaño y de la imprudencia de los confiados, así como de la fácil influencia de los poderosos para viciar a la sociedad y si tercia hasta a los tribunales. Pero a ti no se te escapan las intenciones de los demonios que avasallan al inocente y viven de las rentas del delito confiados en que a nadie rendirán las cuentas. Tu Justicia me queda clara con las muchas experiencias de mi aprendizaje terreno, aunque reconozco que me gustaría comprender mejor el porqué de tus consabidos y demostrados caminos inescrutables, quizá por evitar el dolor que provoca ver a tantos seres inocentes víctimas de depredadores y criminales con disfraces de santidad. Me gustaría que los jueces bien intencionados que admiten a trámite querellas contra Josele, no cayeran en la trampa de quienes usan la ley para encubrir sus aberrantes actuaciones. Que observaran con obviedad la transparencia de los pútridos espíritus que confluyen en ataque simultáneo, para silenciar con alevosía unas denuncias absolutamente documentadas cuyo objetivo persigue con tesón heroico el cese de una criminalidad premiada.

 

 “Solo Satanás es capaz de llamar Satanás a los enviados de Dios”

 

Padre Nuestro, a riesgo de parecer estrafalario asoma con palabra pública mi oración intimista, la comunicación que practico desde siempre contigo, para defender a un hombre cuya singularidad en la sencillez de una nobleza inédita y desconcertante, por tanto, me ha convencido de sus muchas inocencias ante tantos frentes abiertos de batalla, combatiendo la corrupción y la malignidad que se manifiestan en nuestra sociedad con engañosa apariencia de honradez. Josele Sánchez es de Ti conocido, a quien tienes contado hasta el último cabello en el Cielo y de quien seguro sabes de sus impulsos inevitables que le arrojan de continuo a la afrenta contra los males que abusan del inocente y escandalizan la pureza nuclear de los seres más desvalidos. Porque puede que la Justicia terrena se confunda con las muchas argucias de Satanás pero a Ti nada se oculta y todo posee continuidad infinita, allá donde ese todo desemboca cuando el necio cree que no paga tributo a la crueldad de sus actos. Pero, Padre, te pido que si se puede ahorrar la tribulación a un hombre meritorio e inocente en intención de Justicia, premies con el reconocimiento de la inocencia a Josele Sánchez y des sabiduría a quienes lo juzgan con imparcialidad. Que reconozcan entre las líneas de sus manifiestos sinceros, la hipocresía de cuantos lo denostan y buscan una mordaza a medida de su magnánima fortaleza de Fe y Justicia.

Josele Sánchez es de los tuyos, Padre Nuestro, bien sabes de su destino de vida y la sencillez de un corazón combativo. Es un justiciero idealista propulsado por el motor del alma que no entierra su talento y lo multiplica por la mucha medida de sus fuerzas contra la corrupción, sea del color que sea. De ahí sus muchos enemigos declarados. Descanso merecido sería el lenitivo de la comprensión y que la Justicia entendiera que no debería ser juzgado aquel que obstaculiza la injusticia social.

Padre Nuestro, desde nuestras limitadas disposiciones terrenales en este mundo sin aparente retorno en el que los seres inocentes son perseguidos por sus ideales plenos de integridad y rectitud, ser creyente, apaciguado, moderado, equilibrado y en ausencia de cualquier fanatismo,  representa una sólida fortaleza de esperanza eterna. En comparación con las tribulaciones temporales, la certeza de Tu Justicia Divina alivia el lacerante dolor de las humillaciones innúmeras que padece quien no comulga con el mal de estos tiempos convulsos. No solo por las fuerzas que brinda una voluntad sostenida en la Fe, sino porque las injusticias terrenas son baladíes ante la perspectiva de una recompensa a los muchos sacrificios que las personas dignas han de experimentar a contracorriente de los males mundanos. Y todo esto es temporal, un paréntesis inmenso en una infinitud inimaginable. Aunque la experiencia espiritual ayuda, Josele Sánchez es inocente ante Tu atenta observación.
 
Te pido que a la inspiración de la verdad se sume el buen juicio de quienes terrenamente han de decidir sobre su limpieza de criterio que desparrama en sus muchos escritos como testimonio veraz. Así sea doble justicia la Tuya, Padre Nuestro, que conoces el verdadero latido emocional de Josele Sánchez y la que humanamente puedan otorgarle en defensa de su limpia voluntad desde los tribunales como defensor de inocentes.
 
Amén.
 

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