Domingo, 21 Julio 2019

Carmen Calvo y la ineptitud de la mediocridad intolerante

PUBLICADO EL Miércoles, 10 Julio 2019 10:44 Escrito por
Carmen Calvo Carmen Calvo

Donde no hay honra es imposible hallarla. Siendo un buen fisonomista diría que Carmen Calvo disimula bien los complejos personales escudada tras esa infatuación dictatorial que se gasta, necesaria para una vicepresidenta en un país donde se tomó como rehén la soberanía nacional hasta que mediante un monumental fraude electoral del siglo XXI, fue engañado con un masivo plan de estafa democrática. La faz enfermiza de orgullo de la Calvo Poyate no engaña. Realmente tiene esa cara que uno se espera cuando trata con gente que no juega limpio en la vida y además presume de ello.

 

 

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El aforismo la ignorancia es atrevida está enunciado a medida de Carmen Calvo Poyate. Lo ha demostrado reiteradamente: de la vicepresidente en funciones con ínfulas totalitarias a la altura de la jeta que ejerce el presidente en funciones del Falcon, puede esperarse todo y malo. Junto a la ineptitud acumula un complejo de superioridad alimentado por la circunstancia de haber cobrado poder cuando solo le esperaba la expectativa de la jubilación para seguir hablando en bragas con alcaldes. La singular e inequívoca friki del panorama zapaterista, musa de la ignorancia y la superflua moral del espectro socialista, ejerce bien las ansias de ese poder avalada por pucherazos electrónicos, previo secuestro de la democracia con la vergonzosa moción de censura contra el inane Rajoy. Su rol vicepresidencial es mayormente el de encubridora de los amaños y tejemanejes del jefe que la reclutó, para blanquear terroristas y desintegrar el equilibrio institucional.

Donde no hay honra es imposible hallarla. Siendo un buen fisonomista diría que Carmen Calvo disimula bien los complejos personales escudada tras esa infatuación dictatorial que se gasta, necesaria para una vicepresidenta en un país donde se tomó como rehén la soberanía nacional hasta que mediante un monumental fraude electoral del siglo XXI, fue engañado con un masivo plan de estafa democrática. La faz enfermiza de orgullo de la Calvo Poyate no engaña. Realmente tiene esa cara que uno se espera cuando trata con gente que no juega limpio en la vida y además presume de ello.

Secundar a un presidente en funciones, antes colado en los feudos monclovitas, que además de embustero peca de una chulesca actitud característica de los arribistas que zancadillean para trepar a los más alto, es una de esas funciones para las que no se necesita mucha conciencia; basta ejercer amoralidad y prescindir de la vergüenza elemental para mentir descaradamente y disimular. Todo criterio y acción es maleable con un poco de ausencia de sentido común-en esa carencia se esmera la mujer- aunque sea dolencia del espíritu la mediocridad. La falta de dignidad suele abastecer de beneficios a quienes son capaces de traspasar la línea de la honestidad sin inmutarse. Su rastro político envilece la cuestionable capacidad personal.

Sea cual sea el escenario de los pactos, confesables e inconfesables públicamente, la suerte está echada. No extrañaría verla como aliada de Otegi, quien aboga públicamente por un gobierno entre PSOE y Podemos, para comprobar que las mismas ambiciones de los enemigos de España están en la agenda de quien hará de todo para apoltronarse en La Moncloa. Carmen Calvo es la excusa ideal para que la maldad parezca solo una trivial y continuada apariencia de falta de luces y talento... pero detrás de la apariencia de lo indocto en la Calvo, está la aviesa ambición de Sánchez por destruir, literalmente, España.
 

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