Sábado, 24 Agosto 2019

Calendarios inclusivos

PUBLICADO EL Lunes, 24 Septiembre 2018 02:49 Escrito por
Todo es barrido en la España de hoy por la corrección política, principio rector de nuestra infame casta política Todo es barrido en la España de hoy por la corrección política, principio rector de nuestra infame casta política

Conozco a muchos bomberos; tengo un hermano que es bombero retirado, aunque el amor por su profesión no le abandonará nunca. Además, he participado dos veces en los Juegos Mundiales de Policías y Bomberos, en Barcelona 2003 y Vancouver 2009, donde he tenido oportunidad de competir y confraternizar con un gremio por el que siento inmenso afecto y admiración.

 

 

Los bomberos comenzaron a vender sus célebres calendarios hace ya bastantes años, como un medio para sufragarse los gastos que suponían sus participaciones en estos juegos deportivos. No han faltado críticas internas, con cierta base, por una cierta frivolización de la imagen del gremio. Pero finalmente, y tras haberse extendido también el objetivo de recaudar fondos para causas solidarias, estos calendarios han sido sobradamente aceptados.

En una sociedad menos invadida por la estupidez, probablemente, la exhibición del músculo que requiere el ejercicio de esta profesión -no se engañen, exige tanto cerebro como bíceps-, no hubiera generado nunca ninguna controversia. Pero la España del siglo XXI parece irremisiblemente abocada a pasar cualquier chorrada por el infame tamiz de la corrección política, en cualquiera de sus ramificaciones; de modo que, tarde o temprano, le iba a tocar a los bomberos darse de bruces con la estulticia actualmente hegemónica.

El Ayuntamiento de Zaragoza ha vetado un calendario que los bomberos habían editado con fines solidarios, con pretextos absurdos que hablan de lo inclusivo, por no admitir que les molesta profundamente que alguien pueda tener un cuerpo digno de admirar; quien es más dado a los placeres perrofláuticos que al gimnasio, no suele soportar la visión de un cuerpo sano. Por cierto, que no es baladí el hecho de que a estos podemitas “predicadores de solidaridad”, no les ha temblado el pulso a la hora de tumbar una iniciativa solidaria. La corrección política, queda probado, está por encima de cualquier otro principio u objetivo.

Hace tiempo ya critiqué, en un artículo publicado por La Tribuna de Cartagena, que la seguridad vial quedara subordinada al estúpido concepto del bilingüismo implantado en nuestras modernas taifas, al imponer la alternancia español-vascuence en los paneles informativos de las autovías vascas.

Me viene este caso a la memoria porque, bien sea la seguridad, bien la solidaridad, o cualquier manifestación del sentido común, todo es barrido en la España de hoy por la corrección política, principio rector de nuestra infame casta política. Resumiendo, que podemos darnos por jodidos.

No sé si al engominado regidor de la capital aragonesa le preocupa la pérdida de esos ingresos para esa causa; sinceramente, no lo creo. Hace mucho que esta fauna ha demostrado que les importa bien poco aquellos ciudadanos necesitados por cuya causa decían protestar cuando crearon ese trampolín para trepas que fue el 15-M; y si no, miren lo bien situados que están ya todos ellos. Alguno ya tiene hasta chalet de oligarca.

Pero por si estoy equivocado, me atrevo a hacerles una sugerencia. Sustituyan al calendario de los bomberos cachas por un calendario inclusivo, más acorde con su bovina sumisión a la corrección política. No lo tienen difícil; bastaría con un calendario para el que posaran la Carmena, la Colau, Echenique, Urban, el Gominas vetador, o el mismísimo Pablito, con esa coleta sospechosamente lustrosa. Sería, sin duda, un calendario curioso, aunque es posible que no muchas damas lo compraran en busca de inspiración erótica. Puede que inspirara otras cosas, y no precisamente agradables.

No importa. Se impone la prohibición de esos que siempre tuvieron en la boca, hipócritamente, el “prohibido prohibir”. Basta darles el poder, incluso con mayorías muy precarias, para que les salga esa vena totalitaria que jamás son capaces de disimular.

Es que lo llevan en la sangre. Los jodidos.

Sergio Pérez-Campos

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