Domingo, 25 Agosto 2019

Benizar, un pueblo completo por la Abstención Activa. Como en la novela de Saramago ningún vecino acudirá a las urnas

PUBLICADO EL Jueves, 18 Abril 2019 09:20 Escrito por
Apoya y vota al más decente pero si no lo encuentras... ¡ABSTENTE! Apoya y vota al más decente pero si no lo encuentras... ¡ABSTENTE!

 

Debo reconoce mi debilidad absoluta por José Saramgo, el escritor luso que se sentía tan portugués como español, el Nobel de Literatura que era ateo pero no dejaba de buscar a Dios, el marxista que en todas sus novelas cuestionaba el materialismo histórico y materialismo dialéctico en un continuo revisionismo sobre una ideología de Carlos Marx que -en el fondo- yo creo que jamás profesó.

Saramago tenía un estilo literario muy peculiar que dominaba como nadie: partiendo de una situación absurda (como de novela ficción, aunque sin serlo) ponía siempre a sus protagonistas ante una situación límite para desmenuzar hasta dónde sería capaz de llegar el ser humano. Así las cosas, en "Ensayo sobre la ceguera" toda una ciudad se quedaba ciega; y en "El hombre duplicado" un individuo encontraba a otro payo exactamente idéntico a él.

En "Ensayo sobre la lucidez" -obra que inmediatamente me ha venido a la mente al enterarme de la decisión de abstenerse de todo un pueblo de la mal llamada Comunidad Autónoma de la Región de Murcia- ante la corrupción generalizada de los políticos, la absoluta demagogia en campañas electorales repletas de promesas que no servían para nada, ante una justicia inexistente y la ausencia del mínimo atisbo de democracia (¿les suena de algo este argumento?) toda una ciudad decidía abstenerse en unas votaciones.

Cuando leía la genial novela de José Saramago (mejor persona, si cabe, que escritor, tanto que por muy ateo que sea estoy seguro que ahora lo tendrá Dios como novelista de cabecera, allá en el cielo) yo ya era un abstencionista declarado pero, desde entonces, creo que me convertí en un abstencionista activo (que supone mucho más que el no acudir a las urnas cada cuatro años).

Creo que si en lugar de dar clases a los adolescentes de si es mejor masturbarse en privado o en compañía, del placer de la estimulación anal o de cómo introducirse un pene en la boca sin hacer daño (que es el aberrante programa de educación sexual que están enseñando ya a nuestros hijos en Navarra, La Rioja y algunos colegios del Reino de Valencia) dieran a leer esta novela a nuestros muchachos, estaríamos formando ciudadanos críticos -en lugar de marionetas-, auténticos demócratas -en lugar de robots- y pensadores libres -en lugar de consumidores de videojuegos y telebasura-.

Y -como siempre ocurre en esta España dejada de la mano de Dios-, la realidad supera la ficción.

Cuando adolescente (ya entonces devoraba la literatura, también la política) reí a carcajadas con "Las Autonosuyas" del inolvidable Fernando Vizcaíno Casas, una chanza sobre el proceso autonómico con declaración unilateral de independencia y golpe de estado incluido ¡vamos, toda una premonición! de un pueblecito serrano llamado Rebollar de la Mata, un esperpento que se ha multiplicado por la enésima potencia en el posterior desarrollo del perverso Estado de las Autonomías y que ha alcanzado su máxima expresión con el Golpe de Estado de Cataluña.

Pero la decisión (la sabia, concienzuda y democrática decisión) de Benizar -una población cercana al millar de habitantes- de no acudir a votar el próximo 28 de abril me retrae a la citada genialidad literaria de Saramago: sólo espero que los políticos españoles (aún mucho más hideputas que los de la novela del viejo escritor portugués) no sean tan crueles con quienes amenazan acabar con "su enorme chollo" en una pandemia que bien debiera recorrer toda la Vieja Piel de Toro, desde La Línea de La Concepción hasta Finisterre.

Desde adolescente me acostumbré a escuchar el axioma de "quien no vota no tiene derecho a protestar" como si fuera el primer mandamiento de la Ley de Dios y le hubiera sido entregado a Moisés escrito sobre una tabla. Y este tipo de declaraciones solemnes (tan gilipollas como inmorales todas) nunca resultan fruto de la sabiduría popular sino de la ingeniería social; son eslóganes que el propio sistema te va administrando a pequeñas dosis para acabar metiéndote en el redil y condenar al frikismo ciudadano a quien (no por ser tan vago que el domingo no mueve el culo del sofá) sino, por meditada y concienzuda decisón, opta por enviar a todos los políticos a tomar por el culo y se caga en el sistema con un ¡te va a votar la puta madre que te parió!

Y luego llegan los agoreros...

"¡Mira que vencerán las derechas!" (como si las políticas económicas del PSOE se hubieran diferenciado un sólo ápice de las tomadas por los gobiernos derechistas de UCD y PP) o "¡Cuidado con el triunfo del Frente Popular!", como sin o hubiera sido la derecha quien ha llevado a españa a una situación de ruptura territorial absoluta, con el desarrollo de la putrefacta Constitución del 78 y sus continuos pactos presupuestarios con nacionalistas indecentes de Vascongadas y de la región catalana.

El día 28 en Benízar no votará ni Dios o, mejor dicho, el día 28 todos los habitantes de Benízar estarán mucho más cerca de la Ley Natural de Dios que todos los españoles que acudan a votar (incluyendo beatos y meapilas cuyos votos peperos o a "la derechita valiente") aún piensan que les van a servir para salvar a España.

El Régimen del 78 está dando sus últimos coletazos porque siempre fue una engañifa, un fraude democrático, una partitocracia cuyo único derecho que vino a consagrar fue el retorno de todos los privilegios a una familia borbona que -si durante 40 años ha permitido que el anterior Jefe del Estado tomara las decisiones más importantes para España, consultándolas con la furcia de turno con la que retozaba- el borboncito actual tiene todo su valor, todo su arrojo y todo el coraje monárquico -tantas veces demostrado por sus antepasados a lo largo de siglos de reinado absolutista y antiespañol- entre las piernas de la exlibertina yrepublicana reina consorte por nombre Letizia (con Z).

Lo describía en mi Editorial de ayer y lo reitero hoy, al conocer la sabia y democrática decisión de los vecinos de Benizar que -acaso sin pretenderlo- van a pasar a la historia de España como el pueblo que con su ejemplo hizo despertar las conciencias anestesiadas de millones de españoles (mejor dicho, de millones de votantes, porque ser votante es algo muy diferente y mucho menos digno que ser español).

Que se metan su corrupción financiera, su mafia judicial, sus cloacas del estado, sus servicios secretos de Mortadelo y Filemón, su Congreso, su Senado, sus 17 parlamentos regionales, sus 17 gobiernos autonómicos, su gobierno central y su jefatura del estado por donde amargan los pepinos nacionales.

Algunos nos negamos a ser cómplices de esta farsa que comenzó con el 23F y que ha terminado con la irrupción de la "Disidencia Controlada" y financiada por Israel de VOX que, al canto de un legionario "¡Viva La Muerte!" de un Abascal que ni siquiera tuvo los cojones de hacer el servicio militar, pone fin a sus mítines electorales.

"Robarás, engañarás y matarás si el partido lo necesita" -decía Lenin- y en España son en esto leninistas desde las tontas y tontos de Unidas-Podemos hasta "la derechita valiente" de VOX, pasando por "la derechita cobarde" del PP, el PSOE ¡de los 140 años de democracia! (pese a ser el partido político con más muertos dentro de su armario de la Guerra Civil), Ciudadanos (que, como el CDS de Suárez nunca sabes si sube o si baja) o todos los partidos nacionalistas/independentistas que concurren a las elecciones de España con el objetivo declarado de acabar con la patria, porque sólo un Estado Liberal es capaz permitir cuestionarse a sí mismo.

En ningún lugar está escrito que éste modelo de partidos políticos sea el único modelo de democracia posible, y más bien pronto que tarde, la caldera va a estallar.

Desde aquí mi reconocimiento y homenaje a los vecinos de Benizar y mi compromiso de ir a visitar este pequeño pueblo, para intentar abrazarme -por la lección democrática que nos están dando- uno por uno, con todos y cada uno de sus habitantes.

 

Josele Sánchez

Director de La Tribuna de España.

Desperta Ferro: La palabra de Josele Sánchez

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