Lunes, 17 Junio 2019

¿Y qué pasa si soy fascista?

PUBLICADO EL Martes, 11 Junio 2019 20:26 Escrito por Jesús Bermejo Villar

 

Ayer tocó luchar como castellanos, hoy toca morir como cristianos

Para la historia queda las palabras de Padilla antes de decapitarle. Dirigiéndose a Juan Bravo (que pidió ser ajusticiado el primero para no ver a sus camaradas muertos).

Con semejante destino quedaron enterrados en el pozo de la memoria aquellos comuneros con pendón carmesí que junto a clérigos y seglares libraron una batalla perdida antes de comenzar.

Antes muertos que sin honra” … ¡pensarían!

 

 

Me dirigiré a los lectores, perdónenme, de la única forma que sé. Sin pelos en la lengua, directo a la cabeza, esquivando cualquier “delito de odio” pero con una consigna forjada a sangre y fuego: “La verdad antes que la paz”.

Ante la inminente ilegalización de todo movimiento que huela a “patriota, decisión ecuánime por todos los pseudopartidos del sistema con el paupérrimo VOX a la cabeza, tocará dar un paso al frente al estilo legionario, sin esperar gloria ni alegrías. No podremos ni siquiera asomar la cabeza porque nos la cortarán de raíz, sin miramientos, al estilo democrático. Primero te desprestigian, luego te arruinan, y por último te meten en prisión. No sin antes haberte mandado a su policía “antifascista” para saber que pisas por terreno pantanoso.

Cuando los Dioses nacían en España…. Y era posible cualquier hazaña… que persiguieran con el corazón”, rezaba una canción de mi pronta juventud. Quizá sea ese nuestro punto de partida, nuestro punto de anclaje inicial, nuestro “modus operandi”. Sin miedo a las represalias ni a la peor de las vejaciones, que te tachen de “Fascista”.

Yo soy “Fascista” señor fiscal del odio, señor Ortega Smith, señor Maestre, señor Ferreras y su señora la que le baja la bragueta, señor Casado y señor Rivera, señor Iglesias y señor Sánchez, desde que mamaba del pecho.

Denuncio a mil bocas al estado genocida de Israel, y honro a los caídos de la última cruzada europea que se libró entre 1939 y 1945. Alabo al bando perdedor de tan sagrada guerra que como bien decía Adolf Hitler: “era una batalla entre el bien y el mal”.

Una guerra que no ganó ni capitalismo ni comunismo, bien agarraditos de la mano, sobre todo a la hora de violar a más de un millón y medio de mujeres alemanas recién acabada la contienda, bajo la teoría del breeding-out, la cual diluiría a los alemanes y los mezclaría con otras razas. O arrasar a la población de mayoría católica de Hiroshima y Nagasaki. Matar de hambre en el famoso “Holodomor” a más de seis millones de ucranianos, el granero de Europa, confiscado por la URSS. Y un sinfín de crímenes de los “buenos.

 

 

Señor Espinosa de los Monteros, que bien se le da rendir pleitesía a sus amos en el homenaje a la conmemoración del 75 aniversario del desembarco de Normandía, acabando su panfleto con una oda a tal hazaña para la liberación de Europa. Quizá debiera saber que sin la estima que le tenía Adolf Hitler al pueblo británico por su heroico pasado, perdonándolos la vida en Dunkerke, no habría quedado un británico con la cabeza sobre los hombros que pudiera desembarcar en Normandía.

Una guerra que inició el judaísmo internacional (véase la portada del Daily Express del viernes, 24 de marzo de 1933). Son cientos los documentos que acreditan que el comunismo no es más que un invento judío. ¿Qué opina usted señor Karl Marx? O debería mejor de decir “Kissel Mordechay”. Trotsky, Lenin, Zinodiev, Kaganovich… la lista, querido lector, es interminable.

No es menester olvidarme de todos aquellos escritores e historiadores “revisionistas” de la guerra civil y periodo franquista, qué reconociendo su gran labor de investigación para descubrir la veracidad de hechos, no cejan en el empeño de llamar “Fascistas” a sus opositores de la farándula progresista, cuan ignorantes, de forma descabellada, se meten a indagar en los tenebrosos páramos de la segunda guerra mundial desprestigiando a los verdaderos “revisionistas” que pagan su vida terrenal en pos de la verdad. Los Javier Esparza, Kiko Méndez-Monasterio, Javier García-Isaac, Pio Moa, Fernando Paz, Francisco Torres… todos adalides de la derechita valiente.

En nosotros, en nuestro espíritu inquebrantable, está la alternativa.

De nuestras almas brotará la llama que reducirá en ascuas sus placeres mundanos, su hedonismo, su esclavitud.

No necesitamos de modales que nos eduquen, siendo los portadores de valores inmortales.

Hijos de la tradición, la democracia de los muertos.

Manteniéndonos en pie en un mundo en ruinas y seguir y seguir… solo por el mero hecho que no sabemos seguir otro camino que el de la no rendición.

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