Jueves, 22 Agosto 2019

Catedrático Martín Ostos: un tribunal de amigos otorgó el "cum laude" a Pedro Sánchez

PUBLICADO EL Lunes, 17 Septiembre 2018 08:25 Escrito por
Catedrático Martín Ostos: "Siento vergüenza ante el doctorado del presidente Sánchez" Catedrático Martín Ostos: "Siento vergüenza ante el doctorado del presidente Sánchez"

Según el prestigioso docente José Martín Ostos, Catedrático de Derecho Procesal de la Universidad de Sevilla, "cuando llegan noticias que afectan a la honorabilidad académica, relativas a la presunta aprobación indebida de un trabajo de tesis doctoral presentado por el propio presidente del Gobierno de España, uno siente vergüenza ante la actuación del mismo autor del trabajo; sentimiento que es extensible ante quien formalmente lo dirigió, informó favorablemente y arregló la composición de un tribunal de amigos para que el resultado se adecuara a lo perseguido, así como ante los miembros del tribunal que le concedieron la máxima calificación y a la universidad  privada que permitió un cúmulo de abusos que hoy están en boca de todos"

 

 

 

Un presidente cum laude

 

 

Las noticias de estos días, que afectan a conocidos personajes de la vida nacional, sobre calificaciones sospechosas de amiguismo y favoritismo en algunas universidades españolas, han producido un notable escándalo social y político. La opinión pública se plantea la cuestión de si representa la punta del iceberg de lo que sucede en ciertos recintos académicos.

Basta con asomarse a la prensa diaria para comprobar que la corrupción afecta a los más destacados ámbitos del Estado, por lo que ¿quién puede pensar que el funcionamiento de los centros académicos se encuentra al margen?

Como es sabido, el doctorado es la máxima distinción académica que concede el Alma Mater. Este grado se ha conseguido siempre a fuerza de dedicación y privaciones. Naturalmente, hay tesis doctorales de diferente calidad, de ahí que la normativa contemple diversas calificaciones, pero sin duda todas ellas suelen estar marcadas por el esfuerzo y la ilusión del doctorando. La anhelada recompensa es meritoria, sin contraprestación económica, aunque lógicamente puede facilitar la contratación como profesor en un centro universitario. No obstante, hay quien se dedica a la obtención del doctorado sin la pretensión de dedicarse a la docencia e investigación.

En mi larga vida universitaria, he formado parte de  numerosos tribunales para juzgar trabajos de tesis doctoral en casi todas las universidades españolas, así como he dirigido muchas investigaciones de esta clase. En todos los casos, sin excepción, se ha tratado de investigadores que, con gran sacrificio personal, quitándole tiempo a su familia, a su actividad profesional y a su merecido descanso, se han dedicado durante años a la hermosa tarea del estudio y la investigación, labor bastante incomprendida en estos tiempos en los que suele predominar lo frívolo y superficial.

Desde hace siglos, en sede académica, el doctorando ha vivido rodeado de un ambiente de rigor y seriedad. Los directores de tesis (maestros, en su verdadero sentido) se encargan de dirigir los pasos del aspirante a doctor, orientándole sobre las mejores fuentes y metodología, así como contagiándole la duda constante y la insatisfacción permanente.

El día de la exposición y defensa del trabajo de tesis doctoral es una jornada festiva para familiares y amigos, que acompañan al doctorando en su llegada a la meta. Se dice que todas las tesis doctorales reciben el calificativo de cum laude. No es verdad y puedo dar fe de ello, aunque sí  es muy frecuente. El director se juega su prestigio científico junto al discípulo y, comprensiblemente, no dará el visto bueno a un trabajo si considera que éste no reúne los méritos suficientes. También, los miembros del tribunal, de conocimientos acreditados, no se prestarán a validar una tesis que no lo merezca (hay que hablar siempre en términos generales); además, en gran parte de los casos, el trabajo será publicado y expuesto más tarde a toda la comunidad científica, lo que acentúa la responsabilidad de los implicados.

Por ello, cuando llegan noticias que afectan a la honorabilidad académica, relativas a la presunta aprobación indebida de un trabajo de tesis doctoral presentado por el propio presidente del Gobierno de España, uno siente vergüenza ante la actuación del mismo autor del trabajo; sentimiento que es extensible ante quien formalmente lo dirigió, informó favorablemente y arregló la composición de un tribunal de amigos para que el resultado se adecuara a lo perseguido, así como ante los miembros del tribunal que le concedieron la máxima calificación y a la universidad  privada que permitió un cúmulo de abusos que hoy están en boca de todos.

Lo antedicho produce profunda tristeza, pues se trata de un hecho que afecta a la dignidad de la presidencia del Gobierno. Además del conocido modo en que asumió el poder, del nombramiento de su esposa para un importante cargo, de las dimisiones de sus ministros y de la desafortunada labor que a diario realizan los miembros de su gabinete con continuas retractaciones que afectan a nuestra imagen en el exterior (sin excluir el preocupante riesgo de quebranto de la unidad nacional), ¿qué puede esperarse de una persona que se salta en su provecho la normativa académica vigente desde hace siglos? Cada uno es esclavo de sus palabras y de sus actos. A mayor autoridad, mayor responsabilidad. En su trabajo de tesis doctoral, el presidente ha obtenido la calificación cum laude (con alabanza), pero no se puede asegurar que lo ha hecho cum honore.

José Martín Ostos

Catedrático de Derecho Procesal.

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