Lunes, 17 Junio 2019

Bar España: Anson, Pedro J. y el periodismo bajo sospecha

PUBLICADO EL Miércoles, 12 Junio 2019 08:10 Escrito por
Anson, Pedro J.  y el periodismo bajo sospecha Anson, Pedro J. y el periodismo bajo sospecha

Las investigaciones de la Tribuna de España sobre la trama de pederastia han sido traducidas para publicarse en Alemania, dejando en evidencia la consigna imperante del silencio que debería avergonzar al periodismo español. Periodistas como Josele Sánchez han marcado con diferencia las distancias que los separan del conformismo corrupto de otros medios... La Tribuna de España es especialmente crítica con las aberraciones de pederastia que ladinamente se silencian y todavía se espera un solo párrafo de repulsa ante las evidencias del "caso Bar España" por parte de un  Luis María Anson o un Pedro J. Ramírez y otros tantos, ocupados en  menesteres puramente egoistas.

 

 

Visto el percal de la profesionalidad vendida al precio de la traición contra la ciudadanía, el Periodismo Disidente se convierte en una opción obligada para mantenerse informado, allá donde la manipulación ha pretendido influir durante años en el destino del país. Periodistas como Josele Sánchez han marcado con diferencia las distancias que los separan del conformismo corrupto de otros medios, diametralmente opuestos en veracidad ante las investigaciones y denuncias de La Tribuna de España. Especialmente crítica con las aberraciones de pederastia que ladinamente se silencian, todavía se espera un solo párrafo de repulsa ante las evidencias del "caso Bar España" por parte de un  Luis María Anson o un Pedro J. Ramírez y otros tantos, ocupados en  menesteres puramente egoistas.

Sobre las actas de negociación de Zapatero con ETA o el reciente pucherazo electoral ni una sola línea en medios de comunicación sectarios. Si las circunstancias socio políticas no fueran tan gravosas, la tibieza de los periodistas vendidos al sistema podría dar hasta lástima pero, analizando la confluencia de problemáticas que atraviesa España, en realidad es causa de asco.

La contradicción entre la palabra y los hechos se acrecienta en estos personajes del Periodismo español que se desenmascaran con el paso del tiempo y en la proporcionalidad de la pérdida de influencia que conlleva la modificación del estatus personal. Ahora Pedro J. Ramírez parece sucumbir a la llamada supuestamente gratuita del independentismo, en tanto Luis María Anson es vergonzosamente abducido por los dubitables parabienes bolivarianos, sugiriendo el actual presidente de El Imparcial  una coalición de gobierno del PSOE con el recientemente fracasado Pablo Iglesias. Habría que preguntarse qué se cuece en las mentes de estos gurús de la demagogia o en su defecto en sus cuentas corrientes;  no todo va a ser convicción por las ideas que por otra parte no parecen ser fruto de honestidad  profesional.

Mientras estuvo alimentada la gula con ambiciones insanas, disfrazadas de coherencia personal, hasta parecieron dignos de honra pública. Cuánta indignación constatar que los autoproclamados guías de la conciencia del país eran solo un fraude. No cuesta comprender la bajeza de estos tiempos actuales cuando comprobamos que los valores y la dignidad de esos personajes, fueron un espejismo aprovechado desde los despachos para negociar con la decadencia moral el futuro incierto de los españoles. Hoy los antaño respetados se descubren indecentes, abyectos, como despojos del pensamiento y ruines cantamañanas que todavía pretenden disimular la evidencia del fracaso desde columnas de opinión carentes de credibilidad.

Como si el tiempo se hubiera convertido en el tamiz donde se autentifica la identidad de los periodistas más destacados de España, líderes de la información cuando no de la manipulación, Luis María Anson, Pedro J Ramírez, Iñaki Gabilondo -el que concertó la tensión con Zapatero antes de que asesinaran a Isaías Carrasco- y Juan Luis Cebrián, ruinoso entre otras cosas, póquer de fracasados, han dejado las vergüenzas del alma al descubierto; no se ocultan las intemporales arrugas de la corrupción del espíritu mediante las codicias que han pertrechado sus insaciables cuerpos y ladinos cerebros. Están en evidencia, alguna tan ridícula como perversa. Son como son, no hubo, no había más allá de la apariencia pagada por los protectores que adquirieron a precio de oro la información-opinión comprada. Fueron los tontos útiles mientras convino mantener un prestigio ganado a puerta cerrada en los despachos de la conjura.  Pero las malicias sin respaldo de las influencias del poder son ridículas añagazas que se desenmascaran ante la opinión pública.  Para desgracia de sus ambiciones truncadas lo que se tuvo no se ha mantenido. Acaso vivían al día de las expectativas influyentes que demuestran haberles abandonado. ¿Anson simpatizante podemita o Pedro J. Ramírez abogado del independentismo? Y lo que tercie.

 

Después de décadas simulando honorabilidad se han ridiculizado como mejor podían hacerlo: siendo ellos mismos, sin escudarse tras los falseados argumentos de sus opiniones fingidas aparentando que les importa el bienestar social. Son ya inservibles rémoras de otrora aquiescentes influencias; el poder les ha dado la espalda y se han de pagar ellos mismos los vicios de la egolatría. Están acabados, sumidos en la lenta agonía del patético orgullo sostenido con proyectos menores, inspirados  por la memoria de lo que fue, viendo pronto destino de lo que no será ya. La vejez los ha superado dejando al descubierto la mezquindad de sus argumentos profesionales, en realidad pretextos de avaricia.

 

Desde los púlpitos del honor perdido sus falaces opiniones no engañan. Se transparentan tras las palabras, hieden a derrotismo. No valen ni lo que se pagó en el momento que resultaron influenciables por mor de la escalada profesional a cualquier precio. Vergüenza periodística y personal para desgracia de esta España que se creyó las fabulaciones y la honorabilidad, tan bien fingida como manipulada, de estos patéticos gurús con la dignidad muy extraviada.

Las investigaciones de La Tribuna de España sobre la trama de pederastia han sido traducidas para publicarse en Alemania, dejando en evidencia la consigna imperante del silencio que debería avergonzar al periodismo español. No puede esperarse menos honorabilidad de quienes han liderado la manipulación vendiéndose al oportuno pagador. Durante décadas han callado ante la peor corrupción acaecida en democracia.

 

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