Martes, 18 Diciembre 2018

Las claves del Nuevo Orden Mundial: una síntesis de vulgarización

PUBLICADO EL Martes, 04 Diciembre 2018 11:00 Escrito por JOSÉ ANTONIO BIELSA ARBIOL
Las claves del Nuevo Orden Mundial: una síntesis de vulgarización Las claves del Nuevo Orden Mundial: una síntesis de vulgarización

Ya ni lo ocultan, solapan o diluyen. El Nuevo Orden Mundial (desde ahora NOM) es un hecho (en cuanto estado mental alienado, filosofía de muerte o mero sentir negativo) al que con fe ciega se han postrado la mayoría de nuestros coetáneos, incapaces no ya de estructurar una crítica mínimamente satisfactoria del mismo, sino de repeler en su fuero interno esta amenaza invisible en alza, acaso más letal y devastadora que la peste negra. La apostasía de las masas y la democratización del redivivo culto al becerro de oro así lo han propiciado.

 

 

"La Verdad os hará libres"

JesuCristo

 

 

 

Ya ni lo ocultan, solapan o diluyen. El Nuevo Orden Mundial (desde ahora NOM) es un hecho (en cuanto estado mental alienado, filosofía de muerte o mero sentir negativo) al que con fe ciega se han postrado la mayoría de nuestros coetáneos, incapaces no ya de estructurar una crítica mínimamente satisfactoria del mismo, sino de repeler en su fuero interno esta amenaza invisible en alza, acaso más letal y devastadora que la peste negra. La apostasía de las masas y la democratización del redivivo culto al becerro de oro así lo han propiciado.

Pese a ello, el NOM ha sido herido. Nosotros, supuesta masa de perdición, sólo alcanzamos a ver las heridas externas y superficiales de esta entelequia devenida Leviatán… pero en sus órganos más vitales, el engendro sufre desgarros y escisiones que amenazan su pervivencia en el tiempo. Propondremos para ilustrar el caso, el manido ejemplo del iceberg: la punta que emerge de las aguas en cuanto realidad visible nos permitirá aproximarnos al cuerpo no visible. No es el nuestro un trabajo sistemático, sino aproximativo, por tanto no exento de margen de error. Sin más preámbulos, comencemos:

UNO: comprender del NOM presupone comprender y asumir el nuevo paradigma político en curso: el viejo conflicto maniqueo-dualista de las “derechas” y las “izquierdas” ha quedado virtualmente obsoleto y superado; el nuevo conflicto debe plantearse (para resultar inteligible) en cuestión de soberanismo frente a globalismo

DOS: el NOM es un sistema múltiple de estructuras de poder entrelazadas y disociadas que convergen en un único fin supremo de naturaleza luciferina, a saber: el establecimiento de un gobierno mundial (como única institución macro-estatal) cuyo objetivo es el control de todos los recursos existentes, no ya solo materiales y humanos, sino intelectuales e incluso espirituales; un sistema cuyos principales enemigos son Jesucristo y su Iglesia, y que hasta hace no mucho trabajaba oculto y desconocido del mundo, a la sombra de la sombra, con una “hoja de ruta” milimétricamente planificada y establecida, y cuyos propósitos vienen cumpliéndose, a piñón fijo, desde 1789 (p. ej. las tres guerras mundiales planificadas por Albert Pike).          

TRES: a la pregunta de qué o quiénes constituirían este sistema de estructuras polimorfas, haríamos bien en imaginar una pirámide jerárquica con varios niveles o alturas, por ejemplo doce, de menor a mayor poder/entidad en su recorrido ascensional y de subordinación; a falta de datos más fidedignos, remitiremos aquí al lector al organigrama -no exento de confusión y ambigüedades- diseñado por el analista político Alexander Backman; dada su prolijidad y ante la posibilidad de cometer algún error, omitiremos los once niveles superiores, subrayando tan sólo el escalafón más bajo, la base de la pirámide, es decir la borregiza, ese rebaño constituido por más de 7.400 millones de cabezas de “ganado” humano (“almas encarnadas controladas tecnológica-mente”, “consumidores inservibles”, etc.), es decir las cobayas del laboratorio.

CUATRO: al observar dicha pirámide de poder y subordinación, el lector podrá deducir, a tenor de la misma, los siguientes puntos de integración, cohesionados en un fin común:

  1. a) que existe una conspiración internacional de signo sionista muy avanzada en marcha, en los niveles más altos de la estructura;
  2. b) que dicha conspiración dirige/articula otras tantas conspiraciones llevadas a cabo por sociedades masónicas y paramasónicas con el poder suficiente como para controlar y dirigir desde la sombra de la sombra los organismos internacionales; y
  3. c) que dichos organismos internacionales manipulan e influyen a su vez, (fagocitados en un entorno de gran confusión), las instituciones de los estados soberanos en todas y cada una de las parcelas de su vida política, económica, social y religiosa.

CINCO: siguiendo aquí al analista Manuel Galiana Ros, el objetivo empírico-pragmático de este complicadísimo galimatías consistiría ante todo en alcanzar cuatro objetivos prioritarios, a saber:

  1. a) derrotar y disolver los Estados nacionales soberanos;
  2. b) imponer su criterio de qué es la moneda (como bien en sí mismo);
  3. c) destruir todas las instituciones fundamentales de la sociedad; y
  4. d) extirpar de las sociedades los valores éticos y morales, demoliendo primero los fundamentos de la Ley Natural como previo paso hacia el estado amoral-nihilista.

            Unos objetivos prioritarios, es verdad, más o menos avanzados en los diferentes lugares del globo, pero que alcanzan en ese siniestro laboratorio que es la UE uno de sus más avanzados grados de implementación: gran pérdida de soberanía de los países miembros, el euro como moneda común, instituciones secuestradas por las oligarquías del contubernio, sociedades devastadas en el plano moral y religioso, etc.

SEIS: vemos así como el NOM luciferino pretende derribar y sustituir el Viejo Orden Cristiano del orbe, eliminándolo finalmente. Hablamos, obviamente, de un proceso de siglos de hundimiento en los abismos de la negación del ser. Un proceso de siglos de lo que se ha llamado “infiltración judeo-masónica” (Vázquez de Mella: “La logia masónica es el atrio de la sinagoga”), y que ha arrojado a la historia en los últimos tiempos sucesos luctuosos para la Cristiandad, tales como la Revolución Francesa, la caída de las últimas monarquías europeas, las dos guerras mundiales del siglo XX, el triunfo del comunismo en Rusia, en fin, una catarata de ataques debilitantes cuyo propósito manifiesto ya explicitó Alfred Naquet en 1901, citado por Galiana: “Sobre los escombros de las patrias destruidas se fundará la República de los Estados Unidos de la Civilización […] con la llegada del definitivo Mesías de la Humanidad y el triunfo del sueño judío que data de hace 3.000 años”.

SIETE: en consecuencia y por todo ello, el NOM no es suposición hipotética, sino hecho irrefutable de perenne actualidad, y por ello mismo de todo punto minimizado por los medios de comunicación de masas por él dirigidos (se estima que entre el 80 y el 90 % de los medios de comunicación están en manos del Sistema). Vayamos por curiosidad a la enciclopedia digital del NOM, la manipuladora Wikipedia: bastará ver, en la entrada relativa al “NOM”, cómo dicho supuesto es directamente etiquetado en la sección de “Teoría de Conspiración”. ¿Qué no es esto sino desinformación químicamente pura, en un medio cuyo fin, pretendidamente, es informar?

OCHO: en cuanto al término “Nuevo Orden Mundial”, éste fue acuñado por el célebre masón judío Adam Weishaupt, a la sazón fundador de la Orden de los Perfectibilistas (Illuminati); no nos sorprende nada confirmar cómo los presupuestos de dicha Orden Illuminati coinciden en todas sus partes con los presupuestos del NOM; veamos:

  1. a) fin de los gobiernos soberanos; los miembros de la secta, haciendo uso y abuso de sus múltiples poderes, generarán toda suerte de conflictos que conducirán hacia el consiguiente caos: así se avanza hacia el gobierno único mundial;
  2. b) fin de la propiedad privada y de la herencia, con la finalidad de que el poder económico único esté en las mismas manos, a saber, los adherentes y miembros de la secta;
  3. c) fin del concepto de nación, eliminando las muchas nacionalidades y extirpando de las humanas mientes las ideas de patria y patriotismo, generando al cabo de pocas décadas una masa amorfa y degradada de desarraigados (Barrès) sin otra patria que su propia piel (Malaparte), teniendo a mano individuos dóciles y sumisos al Sistema;
  4. d) fin de la familia tradicional, último gran escollo hacia el NOM, con la destrucción del matrimonio cristiano primero, como previo paso hacia el simulacro de la comuna, es decir la apoteosis de la inmoralidad;
  5. e) fin de la religión, especialmente la Católica, fomentando los sincretismos disolventes como antesala hacia la religión única, una teología humanista que encuentra en nuestros días su más plena plasmación antropológica en el New Age, devastadora amalgama de credos orientales, teosofía y doctrinas masónicas, promotora del panteísmo combinado con diversas espiritualidades gnósticas.

 

 

           

 

NUEVE: ante este tétrico panorama, el historiador honrado (legítimo), ansioso por descifrar la verdad en toda su polícroma crudeza, bien hará en preguntarse: ¿es de recibo estudiar la historia del Occidente de los tres últimos siglos sin hacer siquiera una sola mención a este proyecto masónico del NOM? Por caridad, ¿es aceptable? Ante el precipitado devenir de los acontecimientos, ante el confusionismo reinante en los relatos modernos históricos, ante el casi infinito conjunto de piedras de un arco desmesurado, el historiador contaminado por las más inconexas narrativas oficiales, debe preguntarse: ¿cuál de dichas piedras es la Piedra clave que sostiene el arco? ¿Cómo se llama? Mejor, ¿cuál es su nombre técnico? A estas alturas, la respuesta es clara.

DIEZ: es, en fin, el sionismo financiero mundial el cerebro del NOM, que a su vez maneja a sus anchas a la masonería, en cuanto instrumento pretendidamente secreto de éste. Con la masonería esparcida por el globo infiltrando los gobiernos y las instituciones (en el caso español, p. ej., el profesor Alberto Bárcena confirmó que no hay fuerza política del arco parlamentario español que no tenga masones entre sus miembros), con el marxismo cultural por bandera en el burdel de Occidente, los peligros son muchos e impredecibles. Enumeraremos a continuación algunas de las tácticas y de los propósitos del NOM en su proyecto de destruir Europa, es decir la Cristiandad, la Civilización. Para ello, está siendo llevado a cabo:

  1. a) La imposición del relativismo moral a las masas y su consiguiente aceptación, modificando hábitos y conductas, pervirtiendo las costumbres, socavando la familia, alienando en suma los recursos humanos existentes, a través de políticas socialdemócratas o liberales (cara y cruz de la misma moneda maldita, suministrada por el mismo prestamista);
  2. b) El completo “eclipse” de la Iglesia Católica, que es la Fe, y por lo tanto Europa (Hilaire Belloc), sustituida progresivamente (no tanto desde fuera como desde dentro) por una seudo-Iglesia o Neo-Iglesia en la que el Dogma aparezca totalmente irreconocible, de puro perturbado. Este “eclipse”, lento pero inexorable, tuvo su primer golpe traumático con la Reforma del lujurioso Lutero, sentando las bases de la progresiva protestantización de los católicos, hasta que no subsista más que una ínfima remanente (que será la auténtica Iglesia de Cristo, la Iglesia Católica eclipsada).
  3. c) El denominado genocidio blanco, implantando definitivamente el ya clásico Plan Kalergi, pero corregido y aumentado: fomentando el aborto entre la población autóctona; la invasión del Tercer Mundo (escenario ya dibujado por Jean Rapsail en su novela El campamento de los santos) y el mestizaje forzoso a través del multiculturalismo y los concubinatos mixtos; la promoción del Islam como parte de la cultura europea (Ángela Merkel); la legitimación del racismo antiblanco dentro de la propia Europa cual colofón de la denominada “Gran Sustitución” (francamente exitosa en la luterana Suecia, nación que hacia el año 2030 ya formará parte de los países del Tercer Mundo); la esterilización de la población a través de la alimentación (vía transgénicos), el envenenamiento de las aguas (flúor), etc. Se procede con esta ingeniería social a borrar del suelo europeo la población autóctona blanca. Los estudios más alarmistas pronostican que, a este paso, el genocidio blanco se habrá consumado en toda su plenitud hacia el año 2300. Para criminalizar este tipo de críticas contra el genocidio blanco, por supuesto, los voceros de la “Gran Sustitución” (en su mayoría blancos de izquierda alienados en las consignas del marxismo cultural) ya han adoptado un vocabulario demonizador bastante efectivo en los medios, tildando al crítico de sus pretensiones genocidas de “antisemita”, “racista”, “xenófobo”, “nazi”, “fascista”, “islamófobo”, etc., etc.; así proceden estos perversos tontos-útiles de George Soros.

            Finalmente, y liquidado el capital espiritual europeo, ya sólo quedaría extender dicho genocidio al resto del orbe, reduciendo la población mundial a unos 500 millones de habitantes (!), según las proyecciones canónicas surgidas tras la Conferencia de Bucarest (1974). Para ello los “amos del mundo” (en feliz expresión de Cristina Martín) podrán valerse de las tácticas típicas (guerras demográficas, planificación familiar, políticas totalitarias, etc.) o de otras nuevas (incubando nuevas enfermedades mortales de diseño, pandemias, guerra bacteriológica, etc.) Este inenarrable proceso, a largo plazo, llevará algunos siglos en el mejor de los supuestos ideales.

            CODA: Pero no todo está perdido, puesto que el NOM, como ya advertimos al inicio de esta síntesis de vulgarización, está herido, profundamente herido, y por tanto abocado al fracaso. ¡Todavía no tiene el control sobre nuestro libre albedrío! (algo que el transhumanismo, ineficazmente, pretende abolir). Pero en su criminal periplo, qué duda cabe, los daños que puede causar (y que de hecho ya está causando) son incalculables.

            Sin embargo, detrás de toda esta maquinaría imponente, no late tanto una cuestión político-económica como TEOLÓGICA.

 

NOTA BENE: invitamos al público interesado en ahondar en esta problemática a acudir a las obras de autores tan diversos como Gil de la Pisa Antolín, Manuel Guerra Gómez, Ricardo de la Cierva, Manuel Galiana Ros, Cristina Martín Jiménez, Ricardo de las Heras, Alberto Bárcena Pérez, José Antonio Ullate Fabo, Salvador Borrego o Robert Goodman, entre otros.

 

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