Lunes, 17 Diciembre 2018

Soros y Estados Unidos se entrometen en los procesos electorales europeos

PUBLICADO EL Martes, 18 Septiembre 2018 02:58 Escrito por Alex Gorka
Soros y Estados Unidos se entrometen en los procesos electorales europeos Soros y Estados Unidos se entrometen en los procesos electorales europeos

 

Las ya viejas y manoseadas historias sobre la amenaza de la “intromisión” rusa en las elecciones de otros países parecen haberse estancado. Como nunca se presentaron pruebas reales, no son objeto de demasiada atención pública. En general, se considera que la Europa “pobre” no está preparada para frenar a Moscú y, en consecuencia, hay que ponerse manos a la obra, ya que las “europeas” de mayo de 2019 están a la vuelta de la esquina. Se han emitido y emiten advertencias, sonaron y suenan  campanas de alarma, y se presentaron y se presentan recomendaciones de los “think-tank” al respecto. El ex jefe de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, nos advertía en marzo pasado sobre la “amenaza de Rusia” sin justificación alguna, entregado, sin duda, al don de la clarividencia.

 

Según Washington, Europa estaría amenazada por “formaciones políticas populistas y neonazis” y la única forma de contrarrestarlas consistiría en “mantenerse unidos”. En otras palabras, no debe haber reformas en la Unión Europea, ni cambios en las políticas, los burócratas que parasitan Bruselas tienen que seguir disfrutando de su vida apacible y, obviamente, nos hablarán a no mucho tardar sobre los nefastos planes el enemigo y, por supuesto, que los refugiados pueden seguir viniendo libremente… hasta que el continente reviente.

¿Qué ha hecho Rusia para levantar acusaciones de injerencia electoral en Europa? Muy poca cosa. Hay, empero, quien ha hecho muchísimo más.

Los dirigentes de la Unión Europea no están lo suficientemente sensibilizados como para escandalizarse ante las declaraciones del embajador de Estados Unidos en Alemania, Richard Grenell. De hecho, no ven la necesidad de hacer absolutamente nada al respecto. En junio pasado, el embajador Grenell no rehuyó la promesa de utilizar su oficina para ayudar a los nacionalistas de extrema derecha europeos que se inspiran en Donald Trump. En unas declaraciones al informativo en la red “Breitbart News”, Grenell afirmó estar “entusiasmado” con el surgimiento de partidos de extrema derecha en el continente y quería “empoderar a otros conservadores de toda Europa, a otros líderes”. Estas fueron sus palabras literales.

¿Se pueden considerar las declaraciones de Grenell injerencia? En absoluto. Las autoridades europeas no han emitido advertencia alguna sobre el peligro de injerencia de Estados Unidos en las elecciones de mayo de 2019. ¿Se imagina vd. lo que sucedería si un embajador ruso, en un país cualquiera de la Unión Euroepa, dijera públicamente tal cosa? Grenell no vio nada malo en elogiar a la coalición del gobierno austriaco, que incluye el Partido de la Libertad creado, en la década de los cincuenta, por un ex oficial nazi. Parece que los tiempos han cambiado e intervenir en la política europea en nombre de los líderes de extrema derecha se ha convertido en la norma, al menos en norma para los embajadores de los Estados Unidos.

George Soros, un multimillonario estadounidense que se convirtió en una de las personas más ricas del mundo administrando fondos opacos y apostando por atizar fluctuaciones monetarias, se ha entrometido en las elecciones europeas en no pocas ocasiones. Las últimas elecciones italianas son un ejemplo de los que decimos. Sus “Open Society Foundation” gastan 940 millones de dólares USA al año en alrededor de cien países, con el objetivo de alcanzar objetivos netamente políticos. Se le ha invitado a abandonar Rusia y Hungría por interferir en la política de ambos países. La “red Soros” tiene una enorme influencia en el Parlamento Europeo y en otras instituciones de la Unión Europea. Es un secreto a voces que el multimillonario es un vehículo utilizado por el Departamento de Estado norteamericano para inmiscuirse en los asuntos internos de otros países. USAID y la “red Soros” colaboran con asiduidad. El año pasado, seis senadores estadounidenses firmaron una carta en la que le pedían al Departamento de Estado que investigara el financiamiento por el contribuyente norteamericano de las organizaciones respaldadas por Soros. En vano. El Departamento de Estado siempre acaba echándole un capote al financiero.

El año pasado, apareció publicada una “lista Soros”. Esta lista contenía los nombres de 226 diputados del Parlamento Europeo, de todo el espectro político, colaboradores o en disposición de colaborar con el ideario de Soros, cuyos principales presupuestos son la integración de Ucrania en la Unión Europea y, por supuesto, la toma posiciones contra Rusia. Los legisladores que aparecen en la citada lista son algo así como un tercio de los escaños en el Parlamento Europeo. Votan tal y como les indica un magnate estadounidense. Soros, ¿amenaza para la democracia? En absoluto. Nada de impactos negativos en elección alguna. Nada de qué preocuparse. ¿Puede alguien pensar qué pasaría si se revelara que un oligarca ruso, con estrechos vínculos con el Kremlin, mangoneara con una lista similar? Europa es inflexible en su lucha contra la influencia extranjera y la “amenazas” rusas. El hecho de que un tercio de los eurodiputados estén bajo la galaxia Soros no significa, sin embargo, gran cosa. Solamente Moscú es quien impide dormir a los líderes y la oligarquía de la Unión Europea.

Steve Bannon, un ex asesor del presidente Trump, está bastante ocupado en estos momentos. Está muy atareado vertebrando una fundación, sin fines de lucro y con sede en Bruselas, llamada “The Movement”, para apoyar a los partidos de derecha contrarios a la Unión Europea. El partido británico UKIP [Partido de la Independencia del Reino Unido] ya se ha comprometido a trabajar con Bannon. El objetivo a corto plazo es llegar a un Parlamento Europeo en el que uno de cada tres legisladores pertenezca a una suerte de “supergrupo” de derecha, de modo que sea posible, en cualquier momento, alterar los procedimientos parlamentarios. “El nacionalismo populista de derecha obtendrá un gran éxito. Será quien gobernará”, declaró Bannon al informativo estadounidense “The Daily Beast”. “Vamos a tener Estados-nación individuales con sus propias identidades, sus propias fronteras”. Según la fuente, “la operación también serviría para establecer enlaces entre movimientos de derecha de Europa y el estadounidense Caucus por la Libertad pro Trump”. La apuesta de Bannon es clara: una operación centralizada y bien financiada para unir a los derechistas. “The Daily Beast” cita a Raheem Kassam, un ex editor de “Breitbart”, quien llegó a decir: “Olvídate de la Merkel […] Soros y Bannon serán los dos principales actores de la política europea en los próximos años”. ¿No tienen absolutamente nada qué decir a esto los europeos?

La función del “The Movement” consistiría en desafiar el trabajo del filántropo George Soros y su “sociedad abierta”. Si los estadounidenses tienen éxito, Washington controlará la política general europea: un tercio controlado por Bannon más un tercio controlado por Soros equivale a dos tercios, una abrumadora mayoría formada por “derechistas” y “liberales”.

¿Acaso no es un absurdo hablar de “intromisión rusa” ante la descarada participación de los Estados Unidos en la política europea? Los líderes europeos hablan de “alarma” y “seguridad europea”, pero siguen haciendo la vista gorda.

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