Lunes, 17 Diciembre 2018

El asesinato como paradigma: la visión “neocon” de Bret Stephens

PUBLICADO EL Sábado, 22 Septiembre 2018 21:10 Escrito por Philip M. Giraldi
El peligro sionista detrás del NEOCON El peligro sionista detrás del NEOCON

 

La visión “neocon” (“neoconservadora”) del mundo, comporta un espacio donde Estados Unidos puede hacer lo que le venga en gana, debido a su presunta superioridad moral y porque sería capaz de imponer estándares deseables de comportamiento. Esta línea de comportamiento sería comprensible si Washington estuviera realmente dispuesto a operar con una capacidad de liderazgo desinteresada para promover estándares generalmente aceptados por la comunidad internacional, algo similar a lo que se supone que deben hacer las Naciones Unidas. Ocurre, sin embargo, que el empeño se convierte en repugnante cuando los líderes norteamericanos son incapaces de juzgarse a sí mismos, ni siquiera a través del cedazo de los propios valores que afirman defender.

 

 

Esta es la razón por la cual, la opinión mundia,l acaba por considerar que Washington, no Rusia ni China, es la mayor amenaza para la paz mundial, y también por qué Estados Unidos se encuentra en las últimas posiciones en las encuestas de opinión que evalúan qué países son percibidos de manera favorable.

Cada relato tiene que comenzar en algún punto y ese es el truco “neocon”. Aborde usted una situación, que ha enmarcado desde su propia perspectiva, y luego úsela como punto de partida para desarrollar argumentos adicionales que favorezcan la acción que desea realizar a posteriori. En el caso de un país como Irán, los “neocon” afirman que los iraníes deben ser analizados con lupa porque (a) están desestabilizando la región, (b) construyendo puentes con vitola chiíta hacia el Mediterráneo, (c) apoyando el terrorismo, (d) fabricando secretamente armas nucleares, y (e) desarrollando misiles balísticos que les permitirán convertirse en una potencia nuclear. Al establecer la premisa de una amenaza iraní como base para cualquier debate, los “neocon” evitan tener que demostrar que Irán está haciendo realmente algo de eso y, en cualquier caso, constituyen un desafío.

El mismo método funciona con Siria. País sobre el que se argumenta que se está convirtiendo en una satrapía iraní y que las tropas estadounidenses, si están en el país, lo están para derrotar a los terroristas. La realidad nos dice justamente lo contrario: en Damasco hay un gobierno legítimo, independiente de Irán, y son los soldados estadounidenses los que están pisando suelo sirio de manera completamente ilegal y en apoyo de los terroristas contra los que, se supone, están combatiendo. Pero admitir esto no es aceptable, ya que echaría abajo la urdimbre del discurso “neocon”.

Un reciente artículo de opinión de Bret Stephens publicado en el The New York Times, titulado “To Thwart Iran, Save Idlib” [“Para frustrar a Irán, hay que salvar Idlib”] [1] ilustra a la perfección el pensamiento “neocon”. Stephens es un sionista que vivió en Israel que, entre 2002 y 2004, fue el editor-jefe del The Jerusalem Post, por entonces un periódico de corte derechista publicado en inglés [2]. Stephens sigue creyendo que la invasión de Iraq fue una operación correcta y, como era de prever, ha declarado que el pacto nuclear con Irán, ahora muerto, era peor que los acuerdos de 1938 con Adolf Hitler. Siempre es 1938, en Munich, para tipos como Stephens.

En otras palabras, Stephens, con sus correspondientes anteojeras, no es la persona adecuada para saber qué está sucediendo realmente en Siria o Irán. En su artículo Stephens afirma que Estados Unidos debe actuar enérgicamente para evitar el intento del gobierno sirio de reconquistar Idlib, una región, como sabemos, infectada de terroristas.

¿Por qué? Muy sencillo: el asalto a Idlib fortalecería a Irán y Rusia, y Estados Unidos mostraría al mundo sus debilidades. Stephens cree que “la máxima prioridad en Medio Oriente es frustrar las ambiciones nucleares y regionales de Irán”, y se pregunta: “¿Por qué [la Administración Trump] es tan reacia a levantar un dedo contra la tácticas audaces de Teherán en Siria?

Stephens explica: “...las consecuencias estratégicas son obvias. Irán habrá logrado consolidar un bastión chií que se extiende desde Bandar Abbas, en el Golfo Pérsico, hasta el Valle de la Bekaa en el Líbano. Rusia se convertirá en país vencedor en Oriente Medio y una potencia diplomática de primer orden. Hezbollah, que es un factor político dominante en Líbano, ampliará aún más su influencia en Siria. En cuanto a Assad, habrá conseguido que la comunidad de naciones civilizadas, de hecho, permita a un criminal salirse con la suya”.

¿Qué deberían, según Stephens, hacer Washington y sus aliados? “...Estados Unidos puede destruir lo que queda de la Fuerza Aérea siria y acabar con las pistas de aterrizaje... Si Assad continúa moviéndose, sus palacios presidenciales deberían ser los siguientes. Después de eso, tendría que ser el propio Assad (…) El valor más importante es establecer que los Estados Unidos tienen la capacidad y la voluntad de alcanzar objetivos medulares de política exterior a un precio relativamente razonable”.

Hay una palabra en italiano, “pazzo”, que significa “loco”, pero no un loco cualquiera, sino un loco delirante, un loco de atar. Stephens incluye a los Estados Unidos y a Israel en la “comunidad de naciones civilizadas” del mundo. Sin embargo, todos hemos podido ver que ambos países han bombardeado Siria a pesar de que Damasco no los ha atacado, ni siquiera los ha amenazado. La amenaza de la “media luna” chiíta es una mentira prefabricada, inventada por Israel y repetida hasta la saciedad por políticos americanos y comunicadores de la catadura de Stephens. Irak es 60% chiíta, pero el resto de su población es mayoritariamente sunnita. Siria es 75% sunnita y un 9% cristiana. Líbano es un 27% sunnita, un 6% drusa y un 40% cristiana. ¡Hagan cálculos, señores!

¿Qué entiende Stephens por “alcanzar objetivos medulares de política exterior a un precio relativamente razonable”? Destruir la Fuerza Aérea del país y los aeropuertos, volar edificios gubernamentales y asesinar al jefe de Estado sirio podría ser razonable para los halcones de Washington, pero no para la mayoría de los habitantes de Siria y sus vecinos, que lo considerarían una guerra de agresión no declarada; esto es, un crimen de guerra.

Todas estas barbaridades están diseñadas para apoyar una narrativa de muerte y destrucción que comienza cuando el lector tiene que aceptar, sí o sí, la afirmación de Stephen de que existe una amenaza real. Incluso cuando no la hay. ¡Magnífico trabajo el suyo, sr. Stephens!

 

[1] https://www.nytimes.com/2018/09/13/opinion/trump-syria-idlib-assad.html

[2] https://thejewishnews.com/2017/04/13/wsj-columnist-bret-stephens-weighs-israel-media-trump/

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