Jueves, 22 Agosto 2019

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ÚLTIMA HORA: El pozo donde cayó Julen podría ser un escondite de droga

PUBLICADO EL Miércoles, 23 Enero 2019 18:43 Escrito por La Tribuna de Málaga
El pozo donde cayó Julen podría ser un escondite de droga El pozo donde cayó Julen podría ser un escondite de droga

 

 

ÚLTIMA HORA: El pozo donde cayó Julen podría ser un escondite de droga

 

 

Esta información a la que ha tenido acceso La Tribuna de Málaga procede de fuente de la Guardia Civil muy próximas a la investigación del caso.

El pasado mes de diciembre un pocero fue contratado por el primo del padre de Julen, para realiza un pozo ¡sin permiso ni licencia de obra alguna! con el fin de encontrar agua en su terreno.

Según afirma el primo del padre del pequeño desaparecido, el pozo se selló con una piedra de seguridad a 5 metros, pero no se hizo ninguna fotografía como es preceptivo, lo que da lugar a diferentes líneas de investigación por parte de la Guardica Civil.

El domingo, el primo del Padre de Julen le llama y le invita a comer una paella en su terreno; los investigadores de la Benemérita sospechan que -mientras las mujeres cocinaban- el padre y el tío de Julen, intentan introducir un cargamento de droga en el agujero aprovechando que ha resultado ser inservible como pozo de agua (por lo tanto, no estaría tapado tal y como señaló inicialmente a los agentes de la Guardia Civil, sin poder aportar ninguna fotografía de ese sellado).

La intención sería que, ya que no han encontrado agua, aprovechar el pozo para guardar material ilegal, con toda probabilidad, sustancias ilegales estupefacientes.

Padre y tío del pequeño desaparecido habrían estado intentado rebajar el borde del agujero para hacerlo más accesible al depósito de drogas.

Las fuentes de investigación de la Guardia Civil trabajan sobre tres únicas hipótesis de lo sucedido:

La primera –y ya comentada- que ambos hombres estuvieran preparando el escondite de la droga, para lo cual necesitaban primero rellenarlo de escombros porque el túnel vertical era demasiado profundo. Pretenderían rellenarlo hasta la mitad de su longitud y con un mecanismo muy simple introducir y sacar la droga de su escondite.

La segunda, que hubieran intentado rellenar el túnel vertical de escombros -con la intención de ahorrarse el dinero de un camión que tuviera que venir a desalojar los escombros de una obra ilegal- y que podría provocar que vecinos denunciaran los hechos al SEPRONA.

Y la tercera, que estuvieran intentado rellenar de sedimientos el fondo del poz,o para poder aprovechar el agua de lluvia.

Las fuentes muy próximas a la investigación de la Guardia Civil sospechan que el pequeño Julen se encontraba con su madre y su tía, jugando con su prima en el exterior de la casa donde las mujeres estaban haciendo la paella.

La madre habría dicho al pequeño que fuera a avisar al padre de que la comida ya estaba lista (y su prima se habría quedado con las mujeres).

Se trata de un pozo muy próximo a la obra y de perfecta visualización desde la casa, por lo que no parece ninguna negligencia que la mujer enviara al pequeño en búsqueda de su padre y su tío.

El pequeño Julen habría llegado hasta el pozo en búsqueda de su padre padre, pero los hombres se habrían alejado unos metros a recoger más escombros con una carretilla, y el pequeño Julen habría caído al interior del pozos al intentar mirarlo (se trata de un niño que no tiene el sentido de la precaución de un adulto).

Julen habría caído en su interior, quedándose encajonado a 70 metros de profundidad.

Los hombres habrían vuelto al lugar y sin percatarse de que Julen estaba en el interior habrían continuado echando escombros sin saber, por supuesto, que lo que estaban haciendo era sepultar al pequeño y condenarlo a la muerte por asfixia

Julen podría haber muerto sólo con la caída.

La madre, al comprobar que no regresaban a comer, se habría acercado hasta el agujero y al llegar habría visto a los hombres que continúan echando escombros y les habría preguntado por el pequeño Julen.

Gritos, temor, el nerviosismo y la desesperación se apodera de todos…

Primero lo buscan en las inmediaciones del campo y al no encontrarlo, la madre telefonea a su puesto de trabajo para comunicar que no acudirá al dfía siguiente porque se encuentra enferma.

Todos mascan la tragedia al comprobar que, sí o sí, el niño está sepultado bajo kilos de escombros imposibles de volver a extraer.

Cunde el pánico, comienzan los gritos de desesperación y unos senderistas que pasan cerca del lugar, y se percatan de la situación, llaman por teéfono al 112.

Antes de que llegue la Guardia Civil, el Padre y el Primo se inventan que sólo se ha caído, intentando no responsabilizarse de lo ocurrido; así serían –como mucho- culpables de homicidio involuntario -e incluso el primo cobraría una indemnización del pozo ilegal- (que según ellos no estará sellado).

Al inventarse la version a toda prisa, Padre y Primo del pequeño entran en contradicciones- y sus declaraciones no resultan del todo coincidentes, lo que despierta el recelo de los investigadores desde el primer momento.

Resulta también extraño para los agentes de la Guardia Civil que los padres no telefonearan de inmediato al 112hy que esta llamada no se produjera hasta que aparecieron los citados senderistas.

Para evitar más contradicciones, la familia decide no hablar en público y no complicar más las cosas de lo que están.

Cuando llega el constructor del pozo al lugar, comunica a los agentes de la Guardia Civil que aquello no está como él lo dejó y que falta el sello que habría realizado a la obra.

El padre podría estar mintiendo pero, en todo momento, se muestra seguro y sólido con su versión. ¿Por qué? Porque el niño está en el pozo y es a lo que se aferra. Por lo tanto él sabe que va a aparecer. 

En caso de no estar el niño ahí jamás se hubiese mostrado tan incisivo en su versión.

Lo que podría ser –según fuentes cercanas a la investigación de la Guardia Civil- que estuviera pretendiendo simularse una caída accidental al pozo, es decir, librarse de toda sospecha en el asunto de la “guardería de droga” y justificar una muerte de su hijo por contusión lo que, además, llevaría a su primo a cobrar una indemnización por no sellar el agujero: se trata de la palabra de el pocero contra la palabra del dueño del terreno.

Nosotros no damos por cierta esta hipótesis; lo que sí podemos afirmar es que, al igual que La Tribuna de España, otros muchos medios de "la prensa del sistema" han tenido acceso a idéntica información. Aquí no ocultamos ninguna verdad, ni admitimos que nadie (por muy delegado del Gobierno que sea, o coronel de la Guardia Civil, nos sugiera qué debemos o no publicar) sugerencias que después se pagan debidamente con inseciones publicitarias.

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