Martes, 16 Julio 2019

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Sociedad Civil Catalana. Lo que parece y no es

PUBLICADO EL Viernes, 13 Julio 2018 02:02 Escrito por

 

Sobre Sociedad Civil Catalana, de momento, sólo se ha publicado un libro titulado “Desmontando a Sociedad Civil Catalana”, del periodista separatista Jordi Borràs. El libro es muy flojo y recoge unos materiales básicos que se pueden obtener en internet, y los datos proporcionados por un periodista que había sido contratado por SCC, pero que al ser despedido quiso vender la información que poseía a cualquiera que deseara atacar a SCC.

 

Primera etapa: presidencia de Josep Ramon Bosch

 

SCC no nació “de golpe” y por generación espontánea. Fue el fruto de otras organizaciones más pequeñas que ya funcionaban en la lucha contra el separatismo y que aunaron esfuerzos bajo un “paraguas” que llamaron SCC. El éxito inicial fue tal que el paraguas, que en un principio debía ser una coordinadora de asociaciones, se convirtió en una asociación en sí misma.

 

La explicación de tal éxito inicial se debió a varios motivos. Uno de ellos el cansancio y hastío de una parte de la sociedad catalana hacia el separatismo. Otro, el carácter aparentemente carismático de su presidente Josep Ramon Bosch, un veterano militante del PP, y la acertada presentación ilusionante del proyecto. También influyó la peculiar estructura de la que enseguida hablaremos, y -por fin- la capacidad de información y acceso a los medios de comunicación de la que carecen otros grupos. Todo ello, logró que en breve tiempo SCC llegase a ser un referente de la resistencia contra el nacionalismo por encima de otras asociaciones que llevaban años funcionando.

 

La primera etapa de SCC -la presidencia de Josep Ramón Bosch- fue quizá la más deslumbrante (https://www.libertaddigital.com/espana/2014-04-23/sociedad-civil-catalana-abarrota-un-teatro-de-barcelona-contra-el-separatismo-1276516574/ ). Según el digital Libertaddigital: “SCC presume de incluir entre sus promotores a personas procedentes de las órbitas de partidos como Unió, el PP, el PSC, VOX y Ciutadans, así como de entidades y grupos caracterizados por la defensa del bilingüismo y de la identidad española de Cataluña. Así, Santiago Abascal, secretario general de VOX, José Domingo, exdiputado de Ciutadans, Ramón Bosch, del Colectivo Somatemps, y el historiador Joaquim Coll, próximo al PSC, fueron las "estrellas" del primer acto público de SCC” (23-4-2014). Ello implicó que en la primera junta se buscara un equilibrio transversal que equilibrara las fuerzas políticas. Esto es significativo, pues bajo el mito de la transversalidad, en el fondo se ocultaba la larga mano de los partidos políticos. De hecho, en esa junta los hombres fuertes eran Josep Ramon Bosch (que acababa rindiendo cuentas al PP) y Joaquim Coll, el hombre de Iceta (o sea del PSC). Ciudadanos iba a tener un papel discreto (en la junta contaría con la futura diputada Autonómica Susana Bertrán), pero finalmente ha sido el partido político que mejores réditos ha sacado a SCC. Según el digital Crónica global (3-7-2017), en un artículo sobre las sucesivas juntas de SCC, recoge los nombres y filiaciones: “La primera junta directiva de la entidad mostraba ese delicado juego de contrapesos. Josep Ramon Bosch —cercano al PP— era el presidente, y le acompañaban en la vicepresidencia primera Joaquim Coll —vinculado al PSC—, en la vicepresidencia segunda, José Rosiñol, presidente en la actualidad, —independiente pero muy bien relacionado con Bosch, y quien ejerció de presidente interino en la fase de constitución de SCC—, y en la tercera, Susana Beltrán —que meses después se convirtió en diputada autonómica de la mano de C’s—. El resto de la junta la completaban José Domingo —exdiputado de C’s en el Parlament y actualmente en la órbita de la Plataforma Ahora, el proyecto socialdemócrata que promueve Gorka Maneiro—, Rafael Arenas —independiente de izquierdas, que posteriormente sería presidente de la entidad—, Juan Arza —vinculado al PP—, Ferran Brunet —liberal—, Sixto Cadenas —vinculado al PP—, Isabel Fernández Alonso —independiente de izquierdas—, Mariano Gomà —independiente y que fue presidente de SCC—, Juan Mellen —relacionado con Duran i Lleida—, Francesc Moreno —exmilitante del PSC—, Daniel Perales —independiente de izquierdas— y Álex Ramos —vinculado al PSC-”

 

 Curiosamente, la asociación llamada a ser el referente de los ciudadanos contrarios al “procés” tenía y tiene aún, unos 70 socios y unos estatutos que prácticamente impiden la afiliación de nuevos socios. Sus estatutos rezan así:

 

La Asamblea General

La Asamblea General es el órgano soberano de la asociación y está integrada por los socios. Sus decisiones se adoptan por mayoría de los socios presentes o representados. Los colaboradores pueden asistir también a la Asamblea.

Los socios

Pueden adquirir la condición de socios las personas físicas mayores de edad y con capacidad de obrar que tengan una reconocida trayectoria en el cumplimiento de los fines de la Asociación y que sean avalados por cinco miembros del Consejo Consultivo (en ningún lugar se especifica cómo se constituye y rige este Consejo Consultivo)

La Junta Directiva

La Junta Directiva rige, administra y representa a la asociación. Actualmente está integrada por catorce miembros que son elegidos por la Asamblea General. Sus cargos son: Presidente, Vicepresidentes, Secretario y Vocales”.

 

Esta estructura convierte a la asociación en una organización muy endogámica y cerrada donde el peso real siempre lo ha tenido la junta directiva. Alguien podrá preguntarse por qué la asamblea no ejerce la soberanía que establecen los estatutos. Ello se debe a que siempre se le daba a la asamblea las decisiones ya prácticamente cerradas. Además, SCC no podía sobrevivir con los solos ingresos que los socios aportaban, y la labor de Bosch y Coll para conseguir colaboraciones altruistas parecía muy eficaz.

 

Con los socios se organizaron sectoriales como Sanidad, Educación, Área jurídica. Pero todas han sido estériles El motivo del fracaso es que todas las iniciativas eran ahogadas por el excesivo control de la junta. Sólo muy tardíamente se reúne a esta asamblea de socios y se le ha otorgado un carácter consultivo. Otra dimensión de la organización son las agrupaciones territoriales. Aquí hay luces y sombras. En un principio arrancaron con fuerza, pero luego muchas se fueron apagando por falta de directrices. Ciudadanos supo atraer a algunos miembros activos de estas agrupaciones territoriales y usarlas como forma de articular el partido en lugares donde no tenía presencia.

 

SCC, con tan sólo 70 socios, ha logrado presentarse como una imponente organización capaz de movilizar a medios de comunicación y soportes económicos en su favor. La Fundación Joan Boscà (http://www.joanbosca.org), parece que tiene algo que ver con este éxito. Con sede en Madrid, dentro de su patronato figuran Joaquim Coll y Josep Ramon Bosch. Actualmente se puede consultar el patronato en su página web y aparece como presidente Bosch y ha desaparecido Joaquim Coll). Teóricamente -en ese primer momento- estos dos personajes representaban el equilibrio entre los socialistas y los peperos.

 

La Fundación Joan Boscà gracias a la reconocida labor de relaciones públicas de Josep Ramon Bosch, parece que mantiene una excelente relación con Soraya Sáenz de Santamaría (Véase Europapress/Cataluña del 5-7-2015), lo que granjearía oportunidades de financiación a través de aportaciones, completamente lícitas, por supuesto, de empresas del Ibex 35.

 

Ello permitió durante unos años que SCC llegara a contar con un presupuesto anual muy potente. Sólo en el primer año de existencia, en los balances anuales, reconoció unos ingresos de casi un millón de euros más concretamente: 992.672 euros (véase Público, 2-12-2015), donde se recogen empresarios como Félix Revuelta de Naturhouse que apoyaron el proyecto y otras vías más institucionales (https://www.elnacional.cat/es/economia/felix-revuelta-naturhouse_179721_102.html ). Un presupuesto abundante permitió liberar personas a tiempo completo y pagar free lances, que se han llegado a contabilizar -en su máximo esplendor- en unas 20 personas cobrando de una u otra manera de fondos relacionados con SCC. Ello supone evidentemente un gran potencial de actuación y de influencia a través de la celebración de actos públicos y la presencia en los medios, especialmente en Antena3, ya que los contactos, se rumoreaba, llegaban hasta la Secretaría de Estado de Comunicación.

 

Sin duda aglutinar a la ciudadanía harta de los abusos de los separatistas catalanes, con independencia de sus preferencias por uno u otro de los partidos constitucionalistas, fue una magnífica iniciativa. Pero paulatinamente acabó imponiéndose una estrategia perversa que consistía en que SCC debía controlar a las asociaciones antinacionalistas que no se sometían a las directrices de los partidos políticos. Constantemente SCC -sobre todo durante el virreinato de Enric Millo como Delegado del Gobierno en Barcelona- pretendió hacerlo. SCC pervertía su espíritu fundacional y se plegaba a los intereses de los partidos políticos. Peor aún, el entorno cercano al PP facilitaba los principales recursos económicos, pero por complejo y bajo la idea de transversalidad estaban obsesionados con que los socialistas tuvieran su lugar en SCC. El PSC supo aprovechar este complejo del PP y utilizaba a Joaquim Coll (funcionario de la Diputación de Barcelona https://ca.wikipedia.org/wiki/Joaquim_Coll_i_Amargós ) para imponer su agenda política en SCC.

 

Ello llevó a muchas tensiones, pues las agendas internas del PP y PSC nunca coincidían. Tensiones a las que se añadirían las derivadas del debate sobre la política lingüística más conveniente para Cataluña. Pepe Domingo defendía un modelo que no era aceptado por todos los miembros de la sectorial y otras asociaciones. Domingo, fue cofundador del partido Ciutadans, y anteriormente de asociaciones de defensa del bilingüismo en Cataluña, unas entidades que fue abandonando sucesivamente. También cofundó la Asamblea por una Escuela Bilingüe, que vive bajo el paraguas de SCC.

 

SCC principalmente trabajaba con una agencia de publicidad llamada Manifiesto. Otro dato para apuntar. Por adelantar algo diremos que es una empresa de comunicación muy cara. Ya adelantamos que han tenido en nómina al actual presidente de SCC, José Rusiñol (http://www.publidata.es/agencias-publicidad/empresa/1002861020101/manifiesto.1.html ), aunque su perfil actualmente ha desaparecido de la página web.

 

Las buenas relaciones entre Bosch y Coll se fueron deteriorando, hasta que la presidencia de Bosch acabó abruptamente. Tuvo que dimitir ante las filtraciones a la prensa independentista que le acusaban de tener un perfil falso en las redes desde las que insultaba a políticos nacionalistas, o de haber puesto voz a un vídeo que consideraban “fascista”. Con esta dimisión el hombre fuerte de SCC pasó a ser Joaquim Coll que buscó un presidente afín, Rafael Arenas. Joaquim Coll quedaba como vicepresidente y Pepe Domingo como secretario. Las vicepresidencias segunda y tercera que estuvieron ocupadas por José Rusiñol (también cercano a Bosch, y actual presidente) y Susana Beltrán (que tras darse a conocer en SCC dio su salto a la política con C´s) fueron suprimidas.

 

La etapa de Arenas apenas duró un año por algunos motivos a considerar: su incapacidad total para liderar nada y su alineación con el PSC. A la vez que por un contrataque del PP con el fin de recuperar su protagonismo dentro de SCC. Mientras tanto estas batallas iban desgastando a muchos ilusionados y a los movimientos cívicos más humildes que SCC trataba de manipular o silenciar.

 

De cualquier modo todas las veces que he estado en Cataluña y ha habido que partirse la cara por España, como suena, hacer frente a los CDR, a los de la CUP e incluso a los Mossos de Esquadra, jamás he visto a nadie de SCC.

 

Ahí están exclusivamente aquellos de los que estos abominan y les llaman fascistas o ultraderechistas. Quienes mantienen a raya a los independentistas, quienes mantienen la defensa de la unidad de la patria en las calles de Cataluña son chavales muy jóvenes que NO son constitucionalistas porque es perversa la dicotomía entre Independentistas y Constitucionalistas. Los primeros son consecuencia de los segundos. En la Constitución del 78 están todos los males y de aquellas brisas han venido estos huracanes.

 

Los que arrancan por las noches los lazos amarillos y banderas esteladas de edificios oficiales y rotondas, los que se dedican a quitar señales independentistas a la entrada de muchos municipios catalanes, los que se manifiestan ante TV3 en contra del adoctrinamiento, los que plantan un día sí y otro también cara al golpismo separatista (por cierto, los mismos que se oponen, junto a todos los vecinos a la mezquita de la calle Japón), los que son perseguidos judicialmente, los que, encima, son acusados por la Fiscalía para delitos de odio son, fundamentalmente, los militantes de Democracia Nacional (por antigüedad y número de militantes la fuerza social patriota más activa históricamente en la región catalana) y también los de otras organizaciones más pequeñas en Cataluña pero igualmente combativas . Y en algunos municipios la labor de los concejales de Respeto-Plataforma per Catalunya.

 

Hasta hace bien poco también estaba SOMATEMPS pero parece ser que han sido abducidos por VOX que, ante la falta de militantes en Cataluña, podría haber fagocitado a una organización que fue muy eficaz en la lucha contra el independentismo.

 

SOMATEMPS puede morir del mismo modo que SCC, por dejarse engañar por los cantos de sirena de la derecha, encima, en este caso, una derecha que no va a aportarles absolutamente nada pues va de regenaracionista y es "más de lo mismo" el partido de los que se quedaron sin sueldo en el PP y carece absolutamente de fuerza... tiene menos afiliados en Cataluña, incluso, que la Falange.

 

(Continuará)

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