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Podemos: guerrilleros liberticidas y totalitarios

PUBLICADO EL Martes, 15 Enero 2019 08:20 Escrito por
Podemos: guerrilleros liberticidas y totalitarios Podemos: guerrilleros liberticidas y totalitarios

 

 

"Para que triunfe el mal, sólo es necesario que los buenos no hagan nada"

Edmund Burke

 

 

 

Podemos y sus “confluencias”: la partida de la porra, guerrilleros liberticidas y totalitarios

 

 

A finales del siglo XIX se creó en España un grupo de activistas violento, de agitadores y represores con el nombre de La Partida de la Porra, según cuentan las crónicas, la partida de la porra estaba al servicio del Partido Progresista español (LIBERALES) y empezó a actuar hacia 1870, supuestamente para defender al monarca Amadeo I.

La partida de la porra estaba dirigida por el periodista y empresario teatral, de nombre Felipe Ducazcal Las Heras (1849-1891), y estaba integrada por unos treinta individuo,s cuya actividad consistía en destrozar las redacciones de los periódicos de la prensa opositora (alfonsinos, moderados, carlistas), boicotear y disolver por la fuerza las reuniones de los partidos políticos moderado y carlista cantando el Trágala (Canción con que los liberales españoles se burlaban de los absolutistas en el siglo xix), dar palizas a los líderes destacados de los mismos y amedrentar a los electores contrarios al Partido Progresista, para lo cual no dudaban en apedrear los cristales de sus casas o las farolas cercanas a ellas, entre otros procedimientos, a veces con la cooperación e incluso con la complicidad de las autoridades civiles… A semejanza de la Partida de la Porra madrileña surgieron otras en las ciudades más populosas de España, con idéntico propósito represivo.

Demos un salto en el tiempo: en la década de los 70 del siglo pasado, se creó en España un grupo parapolicial, también de agitadores y represores, con el nombre de Guerrilleros de Cristo. A lo largo de esa década del siglo pasado surgieron distintas bandas con el objetivo de contrarrestar y combatir a los grupos antifranquistas y marxistas que, iban apareciendo en el ámbito universitario.

Como consecuencia de sus acciones resultaron muertas unas 66 personas, desde militantes del grupo terrorista vasco, ETA, hasta abogados laboralistas de izquierdas, la matanza de Atocha, o sindicalistas de la CNT (Caso Scala), pasando por los carlistas asesinados en 1976 durante los denominados sucesos de Montejurra, y ciudadanos que no tenían ninguna relación con la política.

Estas partidas de la porra estaban formados por civiles, policías y militares, todos ellos partidarios del régimen del General Franco. Los grupos tuvieron vínculos más o menos estrechos con organizaciones terroristas neofascistas europeas y americanas y también –dicen fuentes que afirman estar bien informadas- con grupos derechistas legales como Fuerza Nueva. Su objetivo era eliminar a quienes consideraban enemigos de la Patria y, de paso, contribuir a la desestabilización de la naciente democracia a la española. A medida que ésta fue consolidándose, y tras el frustrado golpe de Estado del 23-F (también denominado autogolpe, por muchos) fueron disolviéndose. En 1982 ya habían desaparecido.

Son muchos los que afirman que, posiblemente, algunos antiguos militantes del terrorismo tardofranquista fueron utilizados para crear los primeros Grupos Antiterroristas de Liberación (GAL) utilizados en la lucha “ilegal” contra el terrorismo vasco, tanto por el gobierno de Adolfo Suárez, como después por Felipe González.

La Constitución Española de 1978 (que hace apenas un mes ha celebrado su cuadragésimo aniversario) en su Título Preliminar, artículo 6, afirma que: “Los partidos políticos expresan el pluralismo político, concurren a la formación y manifestación de la voluntad popular y son instrumento fundamental para la participación política. Su creación y el ejercicio de su actividad son libres dentro del respeto a la Constitución y a la ley. Su estructura interna y funcionamiento deberán ser democráticos.”

También la Constitución Española de 1978, en su Título I. De los derechos y deberes fundamentales. Capítulo segundo. Derechos y libertades. Sección 1.ª De los derechos fundamentales y de las libertades públicas, artículo 20, afirma que “se reconocen y protegen los derechos:

 

  1. a) A expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción.
  2. b) A la producción y creación literaria, artística, científica y técnica.
  3. c) A la libertad de cátedra.
  4. d) A comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión. La ley regulará el derecho a la cláusula de conciencia y al secreto profesional en el ejercicio de estas libertades.

 

El ejercicio de estos derechos no puede restringirse mediante ningún tipo de censura previa.”

Desde hace ya demasiado tiempo, se vienen produciendo situaciones realmente preocupantes en lo concerniente a la libertad de expresión, al libre contraste de pareceres; miembros del partido político “podemos”, asociaciones de individuos autodenominados antifascistas, y asociaciones afines (feministas de género, homosexualistas, etc.) tratan de imponer por medios de dudosa legalidad lo que ellos consideran “políticamente correcto” y persiguen, censuran, acosan, violentan e impiden por todos los medios a su alcance que se divulgue lo que ellos consideran “políticamente incorrecto”, y especialmente actúan con odio, rabia, inquina, saña contra todo aquel que ose cuestionar lo que para ellos es –al parecer- más sagrado: la ideología denominada “perspectiva de género”. Por supuesto, como no aceptan la alternancia en el poder, y solo reconocen como legítimos los resultados electorales cuando ellos son los triunfadores (siempre lo han hecho de esa manera), si se da el caso, como recientemente en Andalucía, que quienes ganan no son de sus simpatías, amenazan con boicotear la toma de posesión de quienes han sido elegidos, y tratan de boicotear sus posibles acciones de gobierno, mediante huelgas, algarabía, alboroto, para sembrar el caos e incitan a la revuelta…

Durante las últimas semanas (y conste que tengo mucho que objetar contra ellos) han violentado, agredido, escupido, regado con excrementos, etc. a militantes de VOX, para impedir que puedan instalar mesas informativas y divulgar su proyecto.

No es exagerado decir que tales actos intimidatorios recuerdan a las acciones de las “partidas de la porra” y las de los Guerrilleros de Cristo Rey de los últimos años del franquismo y primeros de la democracia.

Lo único que ha cambiado respecto de los años de la llamada “transición” es el sentido de las acciones totalitarias y liberticidas, si entonces los victimarios eran de extrema derecha y las víctimas de izquierda, ahora es al contrario… pero su mentalidad y sus métodos son idénticos. Claro que, quienes estén suficientemente informados y formados, y no sean víctimas de las leyes educativas progresistas, saben sobradamente que el fascismo, el nazismo, el estalinismo y todos los totalitarismos poco o nada se diferencian, ni en sus principios, ni en sus objetivos, y menos en sus formas de actuación, sea en el camino hacia el poder o una vez alcanzado.

Pese a que los medios de información y creadores de opinión apenas le presten atención al asunto, tanto las universidades, en especial las facultades universitarias de humanidades y ciencias sociales, como cualquieras otras tribunas, están en manos de gente liberticida y bajo el totalitarismo del pensamiento único obligatorio, hace cuarenta años franquista y ahora estalinista.

Y nadie hace nada por impedirlo, o castigar a los culpables, y más cuando se pavonean y jactan sin tapujos de sus hazañas.

Actualmente se puede afirmar que los actos de sabotaje, represión, boicots, o como ellos los denominan: “escraches”, son casi diarios. Hemos llegado a tal punto que pocas son ya las universidades, o colegios profesionales, o asociaciones en los que sea posible disertar refutando el pensamiento único políticamente correcto… Nadie se atreve, o casi, a invitar o acoger a personas que supongan un reto para la partida de la porra izquierdista y que puedan sufrir sus iras, o acabar silbados, insultados, zarandeados, escupidos… o tengan que acabar saliendo por la puerta trasera, escoltados por las fuerzas de seguridad.

Podemos y sus confluencias (a los cuales parece que tienen intención de sumarse los más fanáticos del PSOE) se ha convertido en la partida de la porra, en guerrilleros liberticidas y campan por sus fueros al grito de “fascistas fuera de la universidad”, o “vamos a quemar a la Conferencia Episcopal”, o “arderéis como en el 36”, o “fascistas os tenemos en nuestra lista”… e impiden toda clase de acto universitario, o no necesariamente universitario, de que quienes discrepen de sus postulados.

El gazpacho totalitario de Podemos y quienes se hacen llamar de izquierdas, está cocinado con ingredientes liberticidas de lo más diverso, e incluso opuestos: nacionalistas, antisistema, anticapitalistas, anarquistas, troskistas, estalinistas, socialistas, feministas de género, homosexualistas, islamistas… y todos ellos tienen en común que odian la libre expresión y la civilización occidental judeocristiana, y por supuesto –tal como los hitlerianos- odian a los judíos.

Son tantos ya los altercados, los actos intimidatorios que darían para escribir un libro. Raro es el día que no se hacen notar. Incluso sus líderes en el Congreso de los Diputados adoptan actitudes macarras y matoniles.

De momento sus  razzias no son del calibre de las que emprendían los Guerrilleros de Cristo Rey durante los años 70, aunque ya han pasado a la agresión física cuando salen de cacería, como en el caso de los atentados contra VOX en las últimas semanas… Pero, salvo que la autoridad competente les ponga freno, aplicando la Constitución y las leyes, y especialmente la ley de partidos, por desgracia la cosa puede acabar yendo a mayores, todo es cuestión de tiempo.

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